Primer paso

Hace unos días falleció el ilustre, pero siempre muy modesto y de bajo perfil, director de cine Sidney Lumet. Un hombre que alcanzó su cenit creativo y visual, así como el reconocimiento por parte de la tradición cinematográfica norteamericana en los años setenta con películas como Serpico (1971), Network (1976) y Dog Day Afternoon (1975). Su última película, Before the Devil Knows You’re Dead (2007), fue una espléndida manera de cerrar una carrera en la que el peso principal de las películas recaía en la historia, y en las fabulosas interpretaciones que obtenía Lumet como buen director de actores. Su muerte sirve para recordar todas estas fantásticas películas, que no sólo presentaban un alto nivel de maestría técnica, sino también un trabajo narrativo y actoral importantísimo. Tal vez ninguna de sus películas resuma de manera tan clara y eficaz la propuesta de Lumet que su opera prima Twelve Angry Men (1957) basada en la obra televisiva homónima de Reginald Rose.

En esta primera película, Lumet nos pone en bandeja de plata todos los elementos visuales, actorales, de edición y técnicos que conformarían su legado cinematográfico con el paso de los años. Antes que nada, Twelve Angry Men es una película que se sustenta en los diálogos, en lo que se dice más que en lo que se hace. Los mayores momentos de tensión, así como el clímax mismo de la historia es alcanzado a través de las palabras, las condenas más fuertes son los adjetivos, los golpes más duros, los verbos. Este es uno de los elementos que Lumet junto con el guionista Paddy Chayefsky explotarían de manera magistral en Network, la única película junto con A Streetcar Named Desire (Kazan, 1951) en recibir tres Óscares en las categorías actorales, uno de ellos con una interpretación de 5 minutos únicamente. Es una pena que esta obra maestra terminara derrotada por Rocky (Stallone, 1976) en la carrera final, y sin embargo así fue.

Otro de los temas explorados en esta película es la integridad, así como la credibilidad y los juicios éticos. Sin duda alguna, la ética era un tema que fascinaba a Lumet, más habiendo crecido en esa ciudad ícono de la cultura (y contracultura) norteamericana como lo es Nueva York. Así como en la Ciudad de México, en Nueva York las historias literalmente brotan de las coladeras, de calles, del asfalto caliente. En Twelve Angry Men, la historia es de un joven de 16 años acusado de parricidio. En Serpico, la historia es de un policía honesto dentro de una fuerza increíblemente corrupta. Ambas historias sin embargo, presentan dilemas éticos interesantes. Por un lado, una parte del jurado de la primera trata de exonerar al joven del delito en base a su edad y no en los hechos o la razón. En Serpico, nadie confía en el policía honesto precisamente por su condición de uniformado y lo peor de todo es que no tiene con quién acudir dado que la corrupción llega a los más altos niveles. La analogía radica en las falacias ad-hominem impuestas a los personajes, en la lucha por zafarse de las duras etiquetas indelebles que tanto daño hacen en la sociedad, y que muchas veces, no se quitan ni con el mejor de los solventes.

Existen muchos otros elementos que integrarían probablemente un tomo entero en la enciclopedia que representaría la filmografía de Lumet, y éste no es el lugar para dicha digresión. Sin embargo, Twelve Angry Men es una muestra perfecta de qué esperar de las películas de este magnífico director: el mejor primer paso en el camino de sus películas. Un filme que permite involucrarse con los argumentos, analizarlos y dar cuenta de las fortalezas de unos y la flaqueza de otros. Una obra en la que se resalta la importancia del diálogo entre los hombres, como la única forma de resolver problemas o controversias. El lenguaje es la forma materializada del raciocinio humano y es una herramienta que cada día se deja de utilizar más. La palabra es el arma más poderosa, algo que tenía muy claro Sidney Lumet.

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Comments

  1. raul garcia says:

    Wow! muy buena elección de post y bueno man, se nota que eres periodista 🙂 excelente, felicidades

Trackbacks

  1. […] primera entrada publicada en este espacio hacía referencia a la ilustre carrera de Sidney Lumet, quien falleciera este año. Un director norteamericano de calidad quien nos brindó excelentes […]

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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