De Darwin a Casanova: 1ra parte

Tantas y tantas veces me pregunto: ¿es el dolor el que viene a nosotros o somos nosotros los que vamos a él?, no dudo existan personas que intuitivamente han sabido sobrellevar sus asuntos sentimentales, pero no deja de sorprenderme la cantidad de personas que día a día ven mermado su rendimiento por no estar satisfechos en su vida, en especial en el campo de las relaciones personales y el sexo.

Espero lector, tengas el interés curioso y la tolerancia flexible, porque de otro modo irás a juzgarme de presuntuoso o de mil formas por hablar de algo que justamente nadie podría estar facultado para hacerlo. Me valgo de mi libertad de expresión y de la tuya para leer, para invitarte a seguir haciéndolo y buscar en conjunto una mejor vista del panorama temático o repetir los patrones que vemos a diario y ponerme una etiqueta, y así, quedarte en la comodidad del que critica y no propone. Ahora bien, hecha la advertencia, te regalo esta historia.

Hace tiempo me pregunté: ¿Por qué razón nos atraen justo el tipo de mujeres que creemos no podemos alcanzar? y ¿En que se fijan las mujeres para elegir una pareja?… para mi sorpresa y después de buscar un poco, encontré un libro (aparentemente misógino) que pretende explicar el motivo. Según dicha obra: “todo está en los genes y en la metodología tan primitiva que hombres y mujeres usan al momento de elegir.”

Lo que se dice en el libro es que la atracción la determinan nuestros genes (por cierto, genes obsoletos) ya que el hombre elige seleccionando de lo mejor a lo peor, mientras que la mujer se centra en descartar a los que parezcan una mala oportunidad. La razón (según el texto) es que desde que surgió la especie los hombres “tienen menos que arriesgar” al poder tratar de reproducirse durante casi todos días del año y de lograrlo, poder hacerlo otra vez al próximo día. En cambio las mujeres ponen en riesgo nueve meses de no fertilidad, relativa vulnerabilidad y ciertos cuidados – eso sin contar los primeros años de la cría en los cuales deberá tener cuidados de ella-, se habla con esto de una especie de cartuchos que la mujer no puede tomar el riesgo de desperdiciar y por ello es mejor le toque una parejo no tan mala ( descartando a los peores). Pues llevado a su origen más puro, el motivo de toda especie es lograr perdurar el mayor número de generaciones, es decir, nunca extinguirse. Dicho cometido se logra con un método natural llamado evolución.

Para contrastar encriptaré en una cita las doctrinas del más grande seductor de todos los tiempos, aquel James Bond que sí existió y que, acorde a sus memorias, tuvo affaires con más de 700 mujeres, tal curriculum parece resumirse en una frase de su autoría: “El amor es un juego de engaños, el que miente mejor, se divierte más” su nombre fue: Giacomo Casanova.

En fin, será en la próxima entrega que retome la historia y tesis de este interesante personaje, por lo pronto les adelanto que en esta sección encontrarán una vez al mes un capítulo de una novela que hace tiempo comencé a escribir. Para terminar, les recomiendo lean a los demás que escriben en esta revista, pues son personas con tanto que decir, que me siento responsable de escribir con la calidad que ellos lo hacen.
Gracias por leer.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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