El Hombre de Papel: Matthias Sindelar

Entre el 12 y 13 de Marzo de 1938, el Ejército Nazi tomó Viena. Eran los inicios de la Segunda Guerra Mundial y la Alemania de Adolfo Hitler se apropiaba del territorio austriaco. La anexión de Austria al Tercer Reich involucraba todos los aspectos, incluso el deportivo. Los deportistas austriacos ahora tendrían que representar aún contra su voluntad, al Tercer Reich.

Alrededor de un mes más tarde se disputó en el Estadio Prater de Viena el partido de despedida para la selección de fútbol de Austria. La selección austriaca de entonces era famosa por su buen desempeño en el terreno de juego. Unos años antes habían conseguido llegar a la semifinal del mundial y obtuvieron medalla de plata en los juegos olímpicos. La máxima figura y líder de aquel equipo era Matthias Sindelar.

Sindelar se desempeñaba como delantero centro. Obtuvo el sobrenombre de “El hombre de papel”, haciendo referencia a su complexión y la facilidad con que podía pasar entre los rivales. Su otro sobrenombre se debe a la gran habilidad que poseía para driblar, era conocido como “El Mozart del fútbol”. Muchos catalogan a Matthias Sindelar como el mejor futbolista austriaco de la historia.

En el partido de “bienvenida” se esperaba una victoria alemana sin mayor contratiempo, pues en la tribuna estarían presentes varios líderes del ejército Nazi. Al finalizar los 90 minutos el resultado decía todo lo contrario, Austria derrotó 2-0 a Alemania. El segundo gol fue obra de Sindelar quién además festejó bailando frente a la tribuna en donde estaban los oficiales nazis. Es conocimiento de todos la rigidez con que actuaba el ejército Nazi, por lo que es sencillo imaginar la gran polémica que ocasionó el festejo de Sindelar.

Después del famoso suceso, el goleador austriaco fue convocado para representar a Alemania en la copa mundial de 1948. Al ser Matthias Sindelar la figura del momento, era esperado con ansias para reforzar al equipo alemán. Para sorpresa de todos, el jugador rechazó la convocatoria. Además Sindelar mantenía buenas relaciones con algunos judíos a los que incluso ayudo ante los ataques nazis. Por obvias razones, las acciones del futbolista no fueron vistas con buenos ojos por la Gestapo.

La historia de Matthias Sindelar desafortunadamente tiene un desenlace triste. Existen varias versiones sobre su muerte. Algunas señalan que fue un suicidio, pero otras señalan que militares alemanes dañaron la tubería de gas de la casa del futbolista. Lo único realmente cierto es que más allá de la corta pero brillante carrera futbolística de Sindelar, él siempre será recordado como realmente un hombre con agallas.

El miedo puede ser el peor enemigo que alguien tiene que enfrentar. No es nada nuevo escuchar que para llegar a grandes logros, primeramente se necesita tener fe. Hacer escuchar tu voz sin importar los riesgos que ello conlleva no es tarea fácil. Matthias Sindelar lo logró, bailando y jugando fútbol.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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