Redibujando el infierno

México es un país sumido en una grave crisis. Crisis. Esa palabra tan empleada en nuestras sociedades posmodernas. Esa palabra tan malentendida, tan popular, tan indefinida. Porque hablar de crisis aquí en México, no representa lo mismo que la crisis en Japón, o la crisis real que representa la infertilidad de Kate Middleton. Para poder tratar de acotar el significado de crisis, empleo algunas de las definiciones que brinda el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:

“crisis.

(Del lat. crisis, y este del gr. κρίσις).

  1. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o  espirituales.
  2. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.
  3. f. Escasez, carestía.
  4. f. Situación dificultosa o complicada

México sufre de todas estas modalidades de crisis. La recién laureada película El Infierno (2010) dirigida por Luis Estrada y protagonizada por Damián Alcázar, pone algunos de los más importantes problemas nacionales en el plano cinematográfico. En una fina mezcla de humor negro, tragedia y violencia, Estrada logra confrontar a los espectadores con la realidad que a veces se ve tan lejana, y no lo es tanto.

La película se enfoca en el ascenso y caída de un narcotraficante mexicano (El Benny), que se convierte en la personificación idónea de cada uno de los mexicanos que han entrado al narcotráfico porque “no hay de otra”. En un país sin oportunidades, sin empleos, con hambre (escasez, carestía…) la única “salida” que ven los mexicanos es unirse a las filas del narcotráfico. Un negocio que hiere al país en materia de salud, economía, sociedad y de valores.

El Infierno, ganadora de nueve Arieles (incluyendo Mejor Película y Mejor Director) en la pasada edición de estos premios de la academia cinematográfica mexicana, es una película que no tiene miedo en exponer que en este recién olvidado bicentenario, no hay “nada que celebrar”. Es un filme que denuncia y pone en “duda la continuación, modificación o cese” del Estado mexicano mismo. El uso privado de la violencia impera en las calles, y parece que México se hunde en aquel Estado de Naturaleza bárbaro que imaginaba Hobbes. Aquel donde los hombres son sus propios enemigos.

En México, no es una guerrilla extranjera, ni ataques terroristas lo que nos aqueja. El enemigo somos nosotros mismos, que hemos permitido una desintegración del tejido social, una decadencia de las instituciones, un país corrupto en todos los sentidos. Hoy en día, México atraviesa esta crisis económica, financiera, de identidad, de valores, de instituciones, sin aliados, sin rumbo, sin un proyecto de nación. Es ciertamente una “situación dificultosa” que la película de Luis Estrada dibuja con una mirada que hurga en lo más profundo de la situación del país, y lo expone con doloroso realismo.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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