Salem’s Lot: un clásico de vampiros

Una buena colección de libros de vampiros no puede estar completa sin algo del maestro del terror, Stephen King (en el tiempo que te tomó leer esa frase, King ya escribió una novela de 1500 páginas, según dicen). En esta ocasión les hablaré del que posiblemente ha sido mi libro favorito de su catálogo de creaciones: Salem’s Lot.

No, no tiene nada qué ver con el gato parlante de Sabrina, la bruja adolescente. Tampoco se refiere a las brujas de Salem.

Es el nombre acortado del pueblo en el que la historia toma lugar: Jerusalem’s Lot. Fue su segunda novela publicada hace ya 36 años, profundamente influenciada por Drácula, de Bram Stoker, y por las sangrientas historietas de vampiros que King leía cuando era niño.

La fórmula es simple: ¿qué hubiera pasado si Drácula (Kurt Barlow en la novela) se hubiera mudado a Estados Unidos en lugar de Inglaterra? La esposa de King le dijo que probablemente moriría atropellado por un taxi, así que el escritor cambió la locación de una gran ciudad a un pueblo pequeño en Maine, Salem’s Lot, matando dos pájaros de un tiro, pues también agregó el elemento de la incredulidad de las personas pueblerinas para que el sanguinario vampiro pasara desapercibido.

Pero lo más interesante no es la trama del vampiro creando un ejército en las sombras sin que el pueblo se dé cuenta, sino el pueblo mismo. Es un elemento recurrente en la literatura de King: pueblos que actúan casi como personajes, a pesar ser una locaciones aparentemente inanimadas. Salem’s Lot (nido de vampiros), Ludlow (la tierra donde reviven los animales de Cementerio de Mascotas) y Derry (el hogar de Eso, el payaso que tantas pesadillas le causó a la generación de los 90’s) son sólo algunos ejemplos. Y en todos existe la constante de que son descritos de manera tan exacta y real que se podrían dibujar planos detallados tan sólo con las indicaciones de los libros.

La novela se adentra en el tema predilecto de King, el miedo. Hay una parte en especial que juega con la idea de que en la antigüedad se le temía a la oscuridad como un modo de defensa, pues el mal anidaba en ella, era dueño de la noche. El miedo obedecía al instinto de supervivencia. Sin embargo, después de la invención de la iluminación eléctrica el ser humano había olvidado ese miedo, por lo que ahora era sustituido por cosas mundanas, como el miedo a no ser aceptado socialmente, a ser secuestrado, a que la pareja sea infiel. Es por eso que cuando el verdadero mal llegaba, ya nadie sabía reconocerlo.

Por otro lado, al igual que en su novela Eso, el miedo de los niños parece tener un papel protagónico (sobre todo porque uno de los caza-vampiros es un niño, Marc). King nos plantea una fórmula:

Miedo=Desconocido

Pero tomando en cuenta que ya nada parece desconocido (la explicaciones lógicas le ganan la batalla a los instintos), los adultos tienden a ponerle nombre al miedo, y éste desaparece.

“Si a un miedo no se le puede dar forma, no se le puede vencer. Y los miedos que se agazapan en los pequeños cerebros son demasiado grandes para pasar por la boca […] todos esperaban acurrucados en sus diminutos ataúdes de niño, con una rosa silvestre sobre la tapa.” (254, Salem’s Lot)

Stephen King tiene otra peculiaridad que también me parece digna de mencionar. En algunas de sus novelas el mal parece ser tan grande y terrible que, tal vez en un intento de escapar de su horrible realismo, se le da un nombre a veces infantil. En el caso de Eso, se le llama Pennywise; en Cementerio de mascotas la muerte se presenta con el nombre de Ozz, el grande y terrible. Y en Salem’s Lot se llama “el Emperador de los Helados”, por un poema acerca de la muerte. Pero tal parece que el mal termina absorbiendo a sus eufemismos y dándoles un significado que los hace igual de terribles.

Al final, la fórmula que usó King de un Drácula en Estados Unidos probó ser un acierto para la realización de esta obra, donde los cazadores de vampiros son personajes tan distintos entre sí, que ni el mismo King estaba seguro de qué bando triunfaría al final. Con un Padre alcohólico en plena crisis de fe, una muchacha pueblerina con el sueño de escapar de ahí, un profesor de literatura a quien el miedo le causa un paro cardíaco, un joven doctor que conduce un deportivo, un niño experto en vampirología y un escritor que regresa al pueblo donde creció, en contra de lo sobrenatural.

Sean bienvenidos todos los vampiros sanguinarios de la literatura. Bienvenidos los vampiros que cumplen su propósito: asustar.

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Comments

  1. Excelente articulo. Creo que este tipo de post son muy prácticos.

    • mirnalara says:

      Perdón por la demora, muchas gracias por el comentario. Espero que también hayas disfrutado de otros posts de la misma temática, ya sean sobre libros, sobre vampiros, sobre el miedo, o sobre cosas sin relación alguna. ¡Saludos Heroicos!

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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