La marcha por la decencia

Minifaldas, tacones y escotes; la provocación pura desfiló el pasado sábado por la Ciudad de México. En efecto fue provocación pura, pero nos provocaron a respetarlas. Hombres, niños y sobre todo mujeres, se unieron para alzar la voz en contra del acoso físico y verbal hacia las mujeres que se visten provocativamente. Un contingente de unas dos mil personas salió de la glorieta de la Palma para llegar hasta el hemiciclo a Juárez en el centro de la ciudad. La denominada “Marcha de las Putas” sólo tuvo un objetivo, recordarle al mundo que “NO ES NO”.

Realmente es molesto decir que el acoso u hostigamiento a las mujeres que visten “provocativamente” es parte de la cultura de nuestro país e incluso me atrevería a decir que de muchos países latinoamericanos, sin embargo tristemente parece ser cierto. Son bastante comunes los casos de violaciones en los que se justifica que las mujeres “provocan a los hombres con su vestimenta y forma de actuar indecente”. Debo ser sincero y admitir que estos días y debido a la marcha he escuchado a varios hombres decirlo. Hombres que se atreven a culpar a la mujer por su comportamiento simplemente salvaje, es entonces cuando me doy cuenta de que no se comprende el término “decencia”.

Para clarificar este mensaje, analizaré tres definiciones que encontré para decencia. Primero, encontré “decencia” como respeto a las convenciones sociales. Ahora me pregunto ¿Qué no es una convención social respetar el libre albedrío de las mujeres? Todo aquel que agrede a una mujer por el hecho de estar vestida provocativamente, está actuando indecentemente.

El segundo significado que hallé es que la decencia es el respeto a la moral sexual. En esta definición sin duda se encuentra ligada la moral sexual conservadora, con la que aún se maneja la mayor parte de la sociedad mexicana. Hay mucha gente que piensa que usar tacones altos, minifaldas y escotes va contra la moral sexual, sin embargo, no notan que la forma de vestir no tiene por qué afectar a la sexualidad de una persona. Forzando a una mujer a hacer algo que no quiere (sexualmente hablando) es de nuevo una indecencia ya que no se respeta la moral sexual.

El último significado que encontré es que la decencia es dignidad y honestidad en los actos y palabras. No creo que sea necesaria mayor explicación. No hay algo más indigno y deshonesto que agredir física o verbalmente a alguien. El hecho de que una mujer por su gusto o incluso por comodidad utilice determinado estilo de ropa, no significa que esté provocando a los demás. El hecho de no respetar a una mujer, por su simple condición humana es indecente.

Es paradójicamente increíble la forma en que muchos hombres latinoamericanos se comportan, el respeto a la madre es enorme pero a la mujer casi nulo. Esta marcha no es simplemente por el respeto a los derechos de la mujer, es por el respeto a la libertad. Libertad y derecho a salir a las calles vestidas de la forma que mejor les parezca. Libertad y derecho a que sus decisiones en todo momento sean respetadas. Libertad y derecho a ser mujeres. En mi opinión esta marcha no fue de las putas, fue de las mujeres cansadas de salvajismos y actos irracionales. No fue la marcha de las putas, fue la marcha por la decencia. Hombres: seamos decentes y comprendamos que “NO ES NO.”

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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