Educación, deporte y trabajo.

Uno de los principales objetivos de la educación debe ser ampliar las ventanas por las cuales vemos al mundo”

Arnold H. Glasgow

El pasado día martes 21 de junio, el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Da Silva, afirmó en un foro organizado por el banco español BBVA Bncomer, en la capital mexicana, que “No podemos permitir que la lucha contra el crimen que enfrenta México obstaculice lo bueno que esta nación le ofrece  al mundo. Y además, hay las condiciones para que México supere esta crisis” refiriéndose al clima de violencia extrema que se vive en todo México.

Del mismo modo, comentó: “Una cosa es que (la autoridad) enfrente el crimen cuando hay un delincuente y otra cosa es que enfrente el crimen cuando eso ya se convirtió en una forma de generación de empleo, un sector de la industria o algo más fuerte” El ex mandatario también recordó que su país pasó por el mismo problema de violencia durante muchos años y que se desarrollaron estrategias que giraran en torno a la creación de empleos y el fomento de la educación en los jóvenes para combatir dicha violencia.

Es entendible que muchas veces las situaciones y los contextos en dos países diferentes no sean los mismos y que por ende no se pueden emplear las mismas estrategias para combatir los problemas. Sin embargo, me parece que lo comentado por Lula da Silva se puede aplicar bajo cualquier situación, al ser condiciones tan elementales y necesarias dentro de una sociedad. El problema hoy en día, en México, es que la cooperación o la complicidad con los distintos grupos de delincuentes o narcotraficantes resulta en una forma rentable de vivir sin hacer mucho. Pero del mismo modo, resulta en una forma eficaz de callar el hambre de la gente pobre de nuestro país. No busco en ningún momento justificar la cooperación con la delincuencia, sin embargo comprendo la situación en la que, si el gobierno no te brinda la oportunidad para tener un trabajo que te permita comer dignamente, aceptes el ceder parte de tu parcela para el cultivo de marihuana. O, que si tu madre agoniza en tu casa por falta de atención médica, aceptes alejar la vista durante 5 segundos de un visor de rayos-x en la aduana de la frontera norte, para recibir a cambio una compensación que podría salvarla.

El narcotráfico no es una consecuencia de las malas administraciones del gobierno, sino que es un medio que la avaricia humana encuentra para satisfacer dicha necesidad. Sin embargo, la complicidad y la cooperación de la sociedad civil con él, si es consecuencia y culpa de las administraciones. Si el Estado brindará seguridad a sus habitantes, estos estarían libres de extorsiones que los llevaran a trabajar con la delincuencia. Si el Estado impulsara la creación de empleos permanentes, no habría necesidad de recurrir a prácticas ilegales o al encubrimiento para de este modo asegurar el pan de cada día. Si la educación, en los escalafones sociales más bajos de nuestro país, funcionara como un trampolín para una mejor calidad de vida, probablemente estaríamos viviendo contextos distintos. Si el deporte en nuestro país fuera reconocido y apremiado como debería de ser, miles de jóvenes estarían en clínicas de fútbol o de otros deportes, ambicionando los oros olímpicos o la representación de nuestro país en una competencia en lugar de perder la dignidad y la vida en las adicciones.

Una estrategia que se podría implementar en lugar de la absurda guerra sin dirección del gobierno, debería de ser el impulso de la economía para invertir en la creación de pequeñas y medianas empresas del país a la par de que se busca mejorar la imagen de México ante el mundo para favorecer la inversión de capital extranjero. Con estas pequeñas, medianas y empresas transnacionales se crearían nuevas plazas de trabajo para todos los escalafones sociales a la vez que los jóvenes que han invertido 16 años de su vida en las aulas, obtendrán un trabajo al concluir sus estudios profesionales. Y por último, fomentar e impulsar el deporte de tal manera que sea una vía distinta al estudio profesional que le permita a los jóvenes mejorar su calidad de vida, alcanzar la gloria en competencias internacionales y mantenerlos alejados de las adicciones. Si lo pueden notar, estamos hablando de un efecto dominó en donde la creación de nuevas empresas acarrea los demás fenómenos en consecuencia.

Me parece entonces, que el primer paso es sentarse a definir la estrategia que se debe tomar, porque hasta ahora, en lo personal no he escuchado de ningún plan o proyecto a largo plazo que acabe con el problema de la delincuencia en nuestro país. La persecución, captura o asesinato de los peces gordos del narcotráfico son “soluciones” inmediatas, sin embargo detrás de ellos, hay dos o tres personas esperando llegar a la posición vacía en el organigrama del narcotráfico. Esta lucha en contra de las drogas podría prolongarse infinitamente hasta caer en un estado de guerra abierta si no se emplean estrategias a largo plazo para terminar con la violencia en México.

Nemo el Capitán 

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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