¿En qué universo vives?

Mi generación fue testigo del principio del gran boom de tecnología e información, del cambio de milenio. Crecimos rodeados de cosas nuevas que evolucionaban más rápido de lo que a las generaciones anteriores les parecía razonable. ¿El Internet? Nos volvimos adolescentes junto con él. Y nos convertimos en productos del nuevo milenio sin siquiera notarlo.

En 1992, Neal Stephenson escribió un libro  de ciencia ficción titulado Snow Crash. Y las desgracias que su distopía describe no suenan tan descabelladas hoy en día, menos de dos décadas después.

El libro pertenece a una corriente conocida como Ciberpunk, que toma elementos de alta tecnología y ciencia avanzada y los mezcla con un estilo de vida decadente y/o un cambio radical en el orden social. Lawrence Person, editor de la revista Nova Express, señala que los personajes del ciberpunk clásico suelen ser marginados, solitarios alienados que viven en el borde de una sociedad cuya vida diaria es afectada por el rápido cambio tecnológico. No muy lejos de nuestra realidad.

Uno de los términos que el Stephenson forjó en su libro es el de Avatar, que significa la representación de sí mismo que un usuario de computadora usa para identificarse. Puede ser un modelo tridimensional (como en algunos videojuegos) o bidimensional (utilizado en foros y otras comunidades virtuales), y aunque está estrechamente ligado con la personalidad, puede presentarse como una manera de escapar de la imagen real que el usuario ve en el espejo.

El otro término que el autor introduce es el de Metaverso, un sucesor del Internet basado en realidad virtual. Tiene tres características principales:

  • Interactividad
  • Corporeidad
  • Persistencia

Esta supuesta realidad virtual tal vez se nos antoja extraña, ajena. Tal vez pensemos en The Sims, y claro que cumple con las tres limitantes: permite la interacción con otros sujetos y con el metaverso mismo, el ambiente está sujeto a normas de la física y tiene recursos limitados, y se juega “en tiempo real”, guardando cada partida en el segundo en que se abandona y reanudándola en ese instante congelado. ¿Pero qué me dicen de twitter? Interacción, corporeidad (en cuanto a su capacidad, con el llamado “ballenazo”) y persistencia. Es un universo virtual, un metaverso.

Y lo interesante no es esto, sino la analogía de Snow Crash, que nos da un panorama interesante sobre lo que un metaverso puede llegar a ser.

  • Describe un mundo real, físico, en el que la gente se conecta a puertos alámbricos para entrar al otro mundo, al virtual, en busca de una vida de la que carecen en carne propia.
  • Existen las personas promedio, que entran y salen del metaverso sin mayores miramientos.
  • Pero también existen las gárgolas, personas que han olvidado o simplemente desprecian el plano físico y toman al metaverso como el único universo real, y han pasado tanto tiempo en la misma posición, con sus visores de realidad virtual, que ya ni siquiera lucen humanos; son grotescos, encorvados.

Entonces, ¿tú en qué universo vives? ¿Estás perdiendo tu humanidad o sabes hacer un balance entre tus dos vidas?

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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