Del seis al cuatro

Continuando con la lista que elaborábamos hace ya una semana, en esta entrega develaré las películas que ocupan los escalones inmediatos; es decir, del seis al cuatro, dentro de la descendiente clasificación de todas aquellas nominadas al Óscar en su pasada celebración. Nunca está de más recordar que esta lista expresa opiniones únicamente del autor y que la naturaleza misma de un enlistado tiende siempre hacia lo subjetivo y en algunos casos a lo caprichudo o personal. Aclarado lo anterior, continuemos con nuestra empresa:

6.- The Kids Are All Right (Los Chicos Están Bien).- Otra joya del festival de cine independiente Sundance, pero esta vez en su categoría de comedia, The Kids Are All Right es una película que se salta los convencionalismos y clichés al hablar sobre las relaciones homosexuales y las nuevas familias que éstas puedan generar. A diferencia de otros esfuerzos cinematográficos y televisivos que tocan el tema, TKAAR no centra sus energías en la discriminación, el melodrama, chistes baratos y el rasgado de vestiduras que generalmente acompaña a las producciones con temática homosexual.

Ese es el verdadero valor de la película: su temática es la familia, no la homosexualidad. La familia protagonista se presenta en pantalla, no como una familia perfecta, pero tampoco como disfuncional o excluida. Sus distintos integrantes viven diferentes momentos de confusión, de crecimiento, de confrontación, pero sobre todo, de amor y de unidad, lo que manda un mensaje sumamente optimista. El guión de la directora Lisa Cholodenko es inteligente, y las actuaciones (en especial la de la nominada Annette Benning) son fantásticas, con lo que TKAAR se convirtió en una favorita del público en cada festival que visitó.

(4 estrellas)

5.- The King’s Speech (El Discurso del Rey).- Algunos se sorprenderán sin duda alguna que esta película se encuentre un poco lejos de los primeros lugares: a final de cuentas fue quien ganó el Óscar para la mejor película, ¿no es así? The King’s Speech representa una clásica historia de superación personal, a la cual le añadimos un toque de realeza británica (que siempre despierta emoción y pasiones por una extraña razón: hola Boda Real), un personaje carismático como el de Geoffrey Rush, y una dirección entregada a la trama, y conseguimos así una mezcla infalible para la temporada de premios. La audiencia siempre disfrutará una película que realce sus emociones, que eleve el espíritu y recuerde las premisas más bellas de la condición humana. TKS ciertamente provee al espectador de dichas cuestiones. Sin embargo, para un servidor, su principal problema radica en su modestia. La historia está tan bien contada, tan bien actuada, tan bien escrita, que todo funciona de maravilla pero nunca toma los riesgos necesarios que hacen inolvidables a las películas. The King’s Speeches un gran filme, que sin embargo se siente convencional y que si no fuera por la conjunción puntual de dirección, actuación y un guión lineal y simple (así como la campaña publicitaria de la compañía

Mirrey, no sabes la que te espera...

productora), no hubiera recibido la atención que tuvo.

(4 estrellas)

4.- 127 Hours (127 Horas).- Protagonizada por quien a la postre se convertiría en uno de los anfitriones de la ceremonia del Óscar más criticados de la historia, 127 Hours muestra a James Franco como el eje central de una película en la cual los valores humanos, la crítica a la modernidad, la moraleja, la acción, suspenso, el drama y la vida misma se mezclan de manera impactante y vertiginosa bajo la dirección de Danny Boyle. La energía cinética que le imprime el director británico a sus películas se ha convertido ya en uno de sus sellos de autor y en 127 Hours, Boyle mete la cámara (y a la audiencia) en dos planos que se intersectan: por un lado, en el tangible y apremiante espacio que representa la grieta del cañón por donde queda atrapado el personaje de Franco y por otro lado, a Franco mismo. Los dos contribuyen al desarrollo de la historia: mientras que la roca representa al mundo exterior, la acción, y lo inevitable de algunas cuestiones de la vida (lo vemos cuando llueve, o cuando Franco lucha frenéticamente contra ella para zafarse), el personaje de Aron Ralston sufre una batalla interior por conciliar sus emociones, pensamientos, reproches y memorias con su condición actual, para entregarnos una visión tremenda de un personaje bajo el acecho constante de la muerte. 127 Hours es una de esas películas que representa una experiencia más allá de los pixeles en pantalla.

(4 estrellas)

Así llegamos de nuevo al final de esta entrega, y a reserva de una catástrofe natural o de algún evento desafortunado, el sábado entrante terminaremos la lista para develar el orden de las últimas tres películas que faltan por comentar. Hasta entonces, ¿por qué no ver algunas?

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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