Letra muerta

“La ciudadanía no está participando en la vida política del país, falta que despierte; ésa es la esperanza. Está tan enajenada, pobre, jodida y desilusionada, que es difícil que la gente tenga una reacción. Cómo podemos esperar que exista una sociedad informada y tenga conciencia, que realice un trabajo de ciudadano enterado, si toda su información les llega por televisión.”

Eduardo del Río, Rius. Caricaturista mexicano.

Mi entrada de hoy está inspirada en la entrevista que el periódico mexicano La Jornada tuvo el día de ayer con el caricaturista y escritor mexicano, Eduardo del Río, acerca de su nuevo libro: “¡Santo PRI: líbranos del PAN!” en donde el autor busca que la ciudadanía haga memoria de los gobiernos priistas y las situaciones en las que dichos gobiernos han puesto a nuestro país. Para leer la nota completa, da click aquí.

Eduardo del Río, Rius, en entrevista con La Jornada. FUENTE: La Jornada

De dicha entrevista, tocaré y analizaré un par de puntos que me parecen pertinentes de discutir en este espacio. El mexicano, autor de infinidad de libros dedicados a informar de diversos temas a través de la caricatura, aseveró la mediatización que existe por parte de los dos grandes consorcios de televisión nacionales hacia la opinión política del país. En la pasadas elecciones del Estado de México en donde el PRI se llevó la gubernatura con un aplastante 62.54% del total de 4,428,914 votos emitidos. se registró un índice de aproximadamente un 57% de abstencionismo, lo cual refleja la apatía y poco interés que ciertos sectores de la población tienen hacia el aspecto político. Las televisoras mexicanas han logrado que nuestro interés, nuestra preocupación y nuestra morbo se aterricen únicamente en aspectos de su propio contenido, como las telenovelas donde se suplanta la realidad del televidente por una ajena, los reality shows; donde nuestro morbo se acelera por conocer la intimidad de alguien más, el fútbol; cuyo rol fue bien analizado en otra sección de esta misma revista, y el consumismo; cuyos valores suplantan la dignidad y la libertad humana.

El problema, tal y como lo plantea Rius, es que para muchos mexicanos, la información que reciben de dichas grandes televisoras es la única a la que tienen alcance, al ser ésta la más sencilla de obtener. Existen y es de conocimiento público, familias que cuentan con un televisor antes de tener una estufa o una lavadora y eso demuestra el rol de la televisión dentro de la sociedad mexicana. Las grandes televisoras a través de estudios de audiencia y de las teorías de comunicación, han logrado crear programas que logren mantener a una persona pegada al televisor a lo largo del día debido a su múltiple contenido o en un caso más real, adecuar los programas a los horarios para conseguir la mayor audiencia dependiendo de la hora del día. Aclaro que mi guerra no es contra la televisión en si, sino contra el uso que se le ha dado como una herramienta de distracción y control. El hecho también radica en que ocasionalmente revisamos diferentes fuentes de información, ya sean canales extranjeros (que desafortunadamente resultan en un privilegio para la mayoría de las personas) y en la lectura de periódicos internacionales que nos permitan conocer diferentes situaciones, contextos y realidades que a la larga nos permitan comparar y juzgar el modo en el que vivimos.

La importancia de conocer medios internacionales es que nos permite comparar y juzgar nuestra realidad

La segunda idea que analizaré es el hecho de que Rius agrega que los mexicanos creemos que la democracia es el hecho de elegir a nuestros gobernantes y aparentemente nos conformamos con el hecho de que nos “permiten” y nos “otorgan la oportunidad” de elegir a un grupo de personas que cada vez más parecen ajenas a nuestra sociedad. Esto, primeramente porque los colocamos en una esfera social ajena a la nuestra y segundo, por los beneficios que pertenecer a esa clase acarrea. Es preciso tener en cuenta que nuestro derecho de ciudadano no radica en la posibilidad de votar por un candidato que no conocemos del todo bien y que es abanderado de un partido particular. Nuestro verdadero derecho es la posibilidad de elegir a un candidato que nos atraiga por sus propuestas y que en definitiva conozcamos por la efectividad de su trabajo. Nos permite también juzgar y exigirle al candidato de nuestra elección el cumplimiento de sus promesas de campaña. Del mismo modo, nos permite asociarnos para la creación de partidos políticos (a pesar de que hoy en día resulte imposible por los obstáculos creados por los partidos actuales) y la postulación de candidatos independientes.

He aquí donde se me viene a tachar nuevamente de idealista e ingenuo, pero todo lo que aquí he dicho son derechos garantizados por la Constitución Mexicana, sin embargo lo triste es que ya nos acostumbramos al México de la realidad, de la corrupción y la impunidad y olvidamos a lo que tenemos derecho en lo que hoy parece, letra muerta.

Nemo el Capitán

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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