El extraño caso de los burritos

Fuegos artificiales a la orilla del río Hudson

La historia que les contaré hoy, inicia de esta forma: Sitúense hace exactamente hace dos semanas, el martes 4 de Julio de 2011, el escenario es el metro de la ciudad de Nueva York. La ciudad entera está esperando el famoso espectáculo de fuegos artificiales a las orillas del río Hudson, la afluencia en el metro lo indica, todo el mundo quiere ir a Manhattan a festejar la Independencia de los Estados Unidos de América. El vagón del metro es un perfecto reflejo de la ciudad de Nueva York, una completa mezcla de culturas, eso sí alrededor de “la gran manzana”. Anglosajones, afroamericanos, latinos, orientales, árabes, judíos, e incluso turistas acuden a la gran fiesta en una de las ciudades más famosas del mundo, en la que sin duda esa noche se respiraba ese “espíritu americano” que tantas veces vemos en las películas de Hollywood. Así comenzaba mi viaje a Nueva York, tuve la oportunidad de llegar justo en uno de los días más importantes para los norteamericanos (y otros que están en proceso de serlo), así es que les relataré algunas de mis impresiones sobre ese peculiar evento (al menos para un mexicano).

Para empezar, había escuchado de la fama que tiene el espectáculo de fuegos artificiales que organiza una tienda departamental cada 4 de Julio a las orillas del río, sin embargo no esperaba que fuese tan importante. Decidí salir del hotel con una hora de antelación, el recorrido en metro no duró más de media hora, y al salir del subterráneo me encontré con que literalmente las calles estaban cerradas en varios puntos porque ya no había espacio para tanta gente. La multitud caminaba en dirección a Times Square, con la esperanza de que aunque fuera un poco más alejado, encontrar algún lugar para disfrutar el evento.  Finalmente, luego de caminar unas siete u ocho calles, encontramos un sitio que parecía ser lo mejor a nuestro alcance, aún así seguía a alrededor de dos calles de distancia de la orilla del río.

Llegamos hasta donde la multitud lo permitía y casi instantáneamente empezó el espectáculo. Luces de colores decoraron el cielo de Nueva York más o menos durante veinticinco minutos. Entre la gente se podían divisar banderas norteamericanas e infinidad de adornos alusivos a la fecha, incluso en algún momento, grupos de personas entonaban canciones patrióticas. Sin embargo lo que realmente llamó mi atención, fue la participación de otras culturas aparte de la anglosajona y la afroamericana en el evento. Dos ejemplos de esto son: Una familia con ascendencia colombiana que hablaba un híbrido entre español e inglés y que sin duda se emocionaba con el espectáculo. El otro ejemplo es una niña cuyo origen desconozco, pero resaltaba pues portaba una burka y también una playera con la leyenda “I LOVE NY”.

Para nada soy un experto, por lo que únicamente les transmitiré mis impresiones sobre este encuentro cultural tan fuerte (a mi juicio). No es una novedad que les platique que Estados Unidos está formado en gran parte por inmigrantes y que ciertamente gracias a gran parte de ellos, el país se mueve. Pero, ¿cómo se ve afectado el estilo de vida de estos inmigrantes?, más aún, ¿son latinos, árabes, europeos, etc., ó son americanos?

En mi estancia en la “gran manzana” intenté responderme estas preguntas y al final llegué a la conclusión de que simplemente se vuelven una cultura diferente. Pondré el ejemplo de los latinos, pues son la cultura que más conozco y creo que predomina en suelo estadounidense. Los latinos que viven allá, ya no son del todo mexicanos, hondureños, colombianos, guatemaltecos, etc., pero tampoco son americanos y probablemente aunque tengan los papeles que los respalden, nunca se adaptarán del todo. La imagen que se tiene de la cultura “latina” en Estados Unidos es completamente diferente a lo que vivimos en los países que están cruzando el río Bravo. Es ya un cliché, pero es perfecto para clarificar esta idea, el burrito, en Estados Unidos se cree que es un platillo netamente mexicano, cuando en México casi nunca se come.

No quiero que esto se tome a mal, pues en ningún momento estoy diciendo que los inmigrantes olviden sus raíces. Lo único que estoy diciendo es que se han ido tomando partes de sus culturas natales y partes de la cultura norteamericana para crear varios nuevos híbridos. Creo que a estas alturas existe una nueva cultura a la cual sólo llamarle “latina” muy es inexacto. Esa cultura “latina” es la verdadera amante de los burritos y también es la que se emociona con los espectáculos del 4 de Julio.

Liberty Park, New Jersey

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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