El equipo

Existen pocos momentos más trascendentales en la vida de un niño que la clásica cascarita futbolera en el patio de la escuela. Más allá de la importancia que representa en el desarrollo psicomotriz el hacer deporte desde niños, este tipo de partidos presentan un escenario sumamente exigente, complejo y definitorio. Me explico: en el momento en que se integran los equipos que competirán, tiene lugar un fenómeno para todos conocido, la selección. Esto es, los niños se agrupan en una formación semi-militar para ponerse a las órdenes de los dos “capitanes”, quienes tendrán el peso de ir eligiendo, uno a uno y de manera alternada, a los jugadores de sus respectivos equipos. Este momento representa la gloria para aquellos que son elegidos primero, sin un ápice de duda en la mente de los seleccionadores, pero también son un momento de infinita frustración y tristeza para aquellos que se quedan hasta el final y a los que a veces los seleccionadores prefieren sugerirles que “la hagan de árbitro”.

Es importante destacar las razones que llevan a uno u otro niño a ser elegido antes o ser de los rezagados. En primer lugar, aquellos que siempre meten los goles, aquellos que definen un partido o un portero espectacular serán siempre las primeras opciones. Después, aquellos que posean un talento equiparable, que sean buenos pasadores, que surtan de balones a los goleadores. Por último serán escogidos aquellos que puedan hacerla de defensas, o que les encomienden la misión de “estorbar”. Sin embargo, no son siempre las cualidades físicas o técnicas las que llevan a ser de los primeros lugares en la selección. Existe otro componente fundamental: las amistades. Entonces, un capitán con amigos entre los potenciales jugadores, tenderá a elegirlos a estos antes que a otros, inclusive si carecen del talento que otro compañero pudiera tener. Motivos subjetivos se anteponen a los más objetivos en la selección, la amistad y los vínculos que la unen valen más que los goles de un antipático. ¿Qué no es esto lo que nosotros llamamos nepotismo?

El nepotismo es la preferencia de ciertos gobernantes o figuras de la administración pública a conceder cargos o puestos dentro de sus dependencias a sus amigos, conocidos o parientes antes que a otra gente, o sin un proceso de selección adecuado. Lo que significa que los amigos, compadres y familiares de quien concede el empleo pueden estar suficiente y adecuadamente calificados para el trabajo…o no. Es por esta razón, y por lo injusto que suena, que muchos condenan férreamente al nepotismo en cuanto asoma cabeza. Ejemplos sobran, pero vale la pena mencionar los más recientes.

Por un lado, tenemos la reciente designación de la candidatura panista de Luisa María Calderón, hermana del Presidente, al gobierno del estado de Michoacán. Dicho nombramiento se produjo dentro de los estatutos marcados por el PAN y de la misma manera dentro de la ley. Aún así, algunos califican la elección interna de amañada, controlada por los grupos panistas afines a Calderón. Probablemente otros más votaron por Luisa María a manera de mostrar su respaldo al Presidente, que sin embargo se ha deslindado del proceso electoral venidero y de la candidatura de su hermana. ¿Nepotismo? Una mirada rápida a los hechos nos diría que no, y sin embargo no podemos cuantificar la muy probable influencia del Presidente en esta designación.

Humberto Moreira, dirigente nacional del PRI

Otro ejemplo muy reciente es el nombramiento de otro Moreira en la administración pública del estado que han convertido en su feudo, Coahuila. Álvaro Moreira Valdés, es ahora el Secretario de Organización del Partido Revolucionario Institucional en el estado. Álvaro entonces se une a su hermano Rubén Moreira Valdés (gobernador electo recientemente) y al profesor Humberto Moreira Valdés (gobernador con licencia y ahora presidente del Partido Revolucionario Institucional) como los nuevos caciques de Coahuila. De nuevo, podría no parecer un caso de nepotismo si revisamos los procedimientos tomados (los políticos suelen ser muy cautelosos y discretos hasta para hacer trampa), pero ya es demasiada coincidencia que el apellido Moreira aparezca repetido tantas veces en la literatura Coahuilense.

Sin embargo, todos aquellos que despotrican contra el nepotismo probablemente no se dan cuenta que ellos alguna vez la hicieron de capitanes en el partido del recreo. El nepotismo, que se ve como algo inmoral, ajeno e incluso tramposo, es a final de cuentas (y por terrible que suene) natural. Entre un desconocido con credenciales impecables, y un muy buen amigo, o un hermano (que también tenga por supuesto lo necesario para el puesto) será muy difícil decantarse por el primero. Si conocemos a una persona, confiamos en ella, sabemos cómo trabaja, y sabemos qué nos puede dar, ¿por qué no otorgarle ese cargo en el que nos hace falta alguien? ¿Por qué no incluirlo en nuestro equipo?  El debate está abierto.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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