My Own Private Idaho

My Own Private Idaho debe ser una de mis películas favoritas, de esas que te encuentras por casualidad un día de vacaciones mientras matas tiempo a las tres de la mañana. Nunca antes había escuchado de ella, ni tenía la más remota idea de su temática, pero bastó verla una vez para enamorarme. Fue filmada en 1991, dirigida por Gus Van Sant (también director de Good Will Hunting, 1997; remake de Psycho, 1998; Elephant, 2003; Milk, 2008), y protagonizada River Phoenix, quien murió apenas dos años después, a la edad de 23, y Keanu Reeves en su primer papel importante.

La historia se centra en Mike, un prostituto gay que sufre de narcolepsia, y Scott, su mejor amigo del mismo oficio, quien en realidad es hijo del alcalde y se dedica a vender su cuerpo por rebeldía. Ambos comienzan un viaje que los lleva del otro lado del Océano Atlántico en busca de la madre del primero. Cada nuevo lugar (Portland, Seattle, Italia) es presentado de una manera curiosa, como un corte abrupto en la continuidad de la historia, pues son análogos a los desorientados despertares de Mike después de sus ataques narcolépticos.

En el camino conocemos a Bob Pigeon, una especie de protector, jefe y mentor del grupo de muchachos callejeros entre los que están nuestros dos protagonistas, y es ahí cuando el siguiente diálogo, entre Scott y Bob, tiene lugar:

– What time is it?

– What do you care? Why, you wouldn’t even look at a clock unless hours were lines of coke, dials looked like the signs of gay bars, or time itself was a fair hustler in black leather. Isn’t that right, Bob? There’s no reason to know the time. We are timeless.

– Aren’t you forgetting, Scotty, my boy- the mayor’s son, no less- that we who steal, do so at midnight?

Lo fascinante de esta escena es que es hablada como si de una obra de teatro se tratara, con pausas dramáticas y un reorden de palabras (casi estilo Yoda), algo extraño para tratarse de una película. Su lenguaje raya en lo lírico, con un léxico fuera de lo cotidiano, violentado y alienado, que le da una sensación de poesía, de arte.

Este Héroe sólo espera que le den una oportunidad a esta película, a la que considera imperdible, y que pasen un buen rato, con una taza de café en la mano e impulsos heroicos en la otra. Les dejo el tráiler, por si alguien se anima.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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