Trípoli: Hogar de la libertad.

“Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede y vale, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía.”

Mariano Moreno (1778-1811) Abogado, periodista y político de las Provincias Unidas del Río de la Plata (hoy en día, Argentina)

“La capital ha sido tomada y los últimos sacos de resistencia están siendo combatidos por los insurgentes.”

Después de una larga guerra civil que ha durado más de 6 meses, los ciudadanos libios que buscan un cambio democrático en la estructura política de su país, con ayuda internacional principalmente de la OTAN, han logrado abrirse paso en la capital, Trípoli, considerado el bastión más importante del dictador Muammar Gaddafi. Esto constituye un cambio radical en el rumbo de la guerra, brindándoles a los insurgentes, una importante oportunidad de lograr sus cometidos.

Del mismo modo, el complejo donde habitaba Gaddafi, Bab al-Azaziya fue ocupado por los “rebeldes” con escasa resistencia por parte de las tropas fieles al régimen, mientras que el paradero del aún dirigente libio permanece incierto, sin embargo se mantiene en contacto con la población mediante la radio. En dichas transmisiones busca mantener su figura de autoridad y de dirigente, una autoridad que por muchos años se consideraba “mesiánica” al argumentar la salvación del país árabe del imperialismo norteamericano. Gaddafi afirma que los avances y conquistas de los insurgentes libios son propiciadas por estrategias militares llevadas acabo por el ejército, con el fin de asediarlos con un ataque medular que termine de una vez por todas con el levantamiento.

Insurgentes libios parados sobre la cabeza de Gaddafi dentro del complejo Bab al-Aziziya. Fuente: The Atlantic

Un insurgente libio permanece de pie con la bandera de la nueva República de Libia en el monumento al interior del complejo de Bab al-Aziziya. Fuente: The Atlantic

Del mismo modo, conforme los insurgentes iban ingresando a Trípoli e iban “liberando” calle por calle, los habitantes la ciudad libia salieron a las calles a manifestar su apoyo y alegría a la causa. De hecho, la Plaza Verde, sitio simbólicamente importante para el régimen de Gaddafi, pronto se lleno de gente que salió a festejar la inminente caída de la dictadura, renombrando el sitio con el nombre de la Plaza de los Márties. Algunos habitantes conducían sus automóviles por los alrededores mientras los claxons no dejaban de sonar, otros disparaban sus rifles al aire en señal de júbilo mientras que otros rompían o quemaban los retratos del dictador que por más de 42 años ha permanecido en el poder. A la par, en otras ciudades libias, la gente salió a festejar, tal fue el caso del bastión rebelde en la ciudad de Bengasi.

Los festejos no se hicieron esperar en el bastión rebelde en la ciudad de Bengasi. Fuente: The Atlantic

Los residentes de la ciudad de Trípoli salieron a la calle para demostrar su alegría y agradecimiento a los insurgentes que se encaminaban al centro de la ciudad. Fuente: The Atlantic

En esta foto tomada de la imagen de televisión, se aprecia a los insurgentes festejando la entrada a la capital libia, para lo cual encontraron poca resistencia del ejército fiel al régimen. Fuente: The Atlantic

A pesar de esto y con la inminente renuncia de Gaddafi (y en el caso de ser capturado, su posterior enjuiciamiento ante tribunales libios e internacionales por crímenes contra la humanidad) viene la verdadera prueba para los ciudadanos libios. Una vez terminada la guerra se les presenta la oportunidad de libertad y democracia por la cual han luchado 6 meses y por la cual muchos de ellos han perdido la vida. Es importante recordar que el actual dictador Gaddafi llegó al poder mediante una revolución que terminó con la monarquía en dicho país árabe, por ello, es preciso que el Comité de Transición se asegure de que se cumplan los anhelos planteados en esta revolución. Se debe de reactivar la economía mediante la apertura a nuevos mercados, la instauración de un nuevo modelo educativo que no esté basado en los ideales de la tiranía y el despotismo sino basados en la libertad, la democracia y los derechos básicos del ser humano. Del mismo modo y tal cual lo explica la frase que da inicio a este texto, la tiranía no se termina con el derrocamiento del dictador, sino con la erradicación de dicho concepto y eso sólo se puede llevar acabo mediante el reforzamiento de las instituciones sociales y la educación de los jóvenes.

Si desean ver las galerías completas de los reportajes fotoperiodísticos, de The Atlantic, pueden ver la correspondiente al ataque del complejo Bab al-Aziziya y de los festejos producto de la conquista de la capital, Trípoli.

Nemo el Capitán

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
A %d blogueros les gusta esto: