Leer es poder

“Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.”

Jorge Luis Borges

Marcelo, con "tu futuro" en sus manos.

En esta ocasión le hablaré de poder y del novedoso programa de fomento a la lectura en el Distrito Federal.

PODER

En una sociedad como la nuestra, podríamos pararnos un día en algún calle transitada y empezar a preguntar ¿Qué es el poder? Seguramente encontraríamos similitudes dependiendo de las características socioeconómicas de las personas que recorren esa calle o donde realicemos nuestra encuesta; también podríamos aventurarnos a predecir la clase de respuestas que nos darán los transeúntes sólo con conocer su profesión (un filósofo político podría contestar: “Poder es mandato y obediencia” (Hobbes)), su nacionalidad (un mexicano diría: “una herramienta para controlar masas y acaparar recursos económicos en exceso y con mengua de los principios”), su religión (un fanático diría: “La facultad que tiene el ser humano para actuar y cumplir con su destino, siempre por debajo de la voluntad de dios y con el auténtico motivo de servirle a su creador”)

Como podrás observar, son muy subjetivas y específicas las suposiciones anteriores y además, me gusta creer que la verdad objetiva es la suma consecutiva de las verdades subjetivas, es decir, su dialéctica.

Mandato/obediencia + herramienta/control + dominio/influencia + autorización + acción + voluntad = poder

*Antes de dar una definición propia quisiera añadir la que Max Weber daría en su tiempo:

Según Max Weber, “el poder es la probabilidad de que un actor dentro de un sistema social esté en posición de realizar su propio deseo, a pesar de las resistencias

Ahora, teniendo las herramientas pertinentes, diré que para mí el poder es:

“La herramienta que un individuo o grupo de individuos pretende obtener como “facilitador de deseos” o como “catalizador de sueños” y que además dota de una aparente percepción de superioridad humana al que lo posee, lo coloca en un lugar ventajoso en comparación con los demás y por si fuera poco, posibilita que los actos propios no sean juzgados y que estos se conviertan en la base para el actuar de los demás”

Bajo esta consigna que define al poder, debemos considerar que cuando logramos que la gente deposite en nosotros su confianza y esto, aunado a un gran poder de convocatoria (capacidad de conglomerar personas que tengan uno o más propósitos en común con nosotros y nos vean como un representante de los mismos) nos volvemos socialmente poderosos y nos facilita la consecución de nuestros fines. Esto es a lo que Weber se refería al mencionar “…un actor dentro de un sistema social este en posición de realizar su propio deseo…” y por supuesto, la manera en cómo ha de lograrse desarrollar el conocimiento y la capacidad de entender las necesidades de los representados es con el estudio, sin duda, con la literatura mediante.

Dice un conocido refrán “los libros hacen sabios a los hombres”, y es que sólo hace falta reconocer los medios de las tres esferas que confluyen dentro del Estado Contemporáneo; Como se menciona la obra del Doctor José Fernández Santillán, el medio de acción de la esfera política es el poder, de la económica el dinero y de la social, la palabra.

Por muy diferentes que parezcan, existe una relación directa entre las 3 esferas, pero en esta ocasión los temas que nos atañen son sólo lo político y lo social; En la intersección de dichas esferas encontramos al sujeto que ejerce el poder (político) y la sociedad que lo permite, es decir, lo legitima. Cabe mencionar que la calidad de una esfera depende directamente de la otra.

Para continuar, quiero dejar en claro que en México observamos un círculo vicioso donde el gobernante desea tener una sociedad inculta, manipulable y alejada de la literatura, esto permite los huecos de legalidad, la pésima aplicación de la ley y le facilita la ilícita desmedida acumulación de recursos que a su vez, afectan al nivel de vida de los próximos ciudadanos y políticos que llevarán una deficiente y torcida educación que desembocará en la repetición de este mediocre paradigma.

Antes de terminar, quiero adelantarles que en la próxima entrega veremos lo positivo de esto, pasando por la creativa publicidad de Gandhi.

En fin, visto desde esta esquina, los programas de lectura y culturización implantados actualmente en el país y en sus colegios, más que una oportuna medida, sabe a paliativo extemporáneo, hemos de conformarnos con clamar: “Más vale tarde que nunca.”

Por Davilowsky

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Comments

  1. Y se escribe Gandhi…

    • Davilowsky says:

      Rodolfo, de manera breve y directa, quiero darte las gracias por prestar atención al error otrográfico que cometí en este post; de no ser por ti, muy probablemente no habría notádolo nunca y como podrás ver, ya lo cambié.
      Sin más,te invito a que sigas leyendo esta revista digital, por lo mientras ya has contrubuido a esta obra.

      Con honestidad, Davilowsky

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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