Pre-escolar

En México tenemos problemas muy serios. Ésta no es una valoración propia, sino un sentimiento compartido hasta por aquellos que detentan el poder en nuestro país. El mismo Presidente así lo reconoce, como también lo hacen los distintos secretarios, miembros del gabinete y voces de oposición en este o tal foro. Las descalificaciones propias de un sentimiento tal no nos son ajenas tampoco. Existen principalmente dos bandos de oposición política en estos momentos y a los cuales se adhiere una buena parte de los mexicanos. Por un lado, están los miembros del gobierno, los afiliados del Partido Acción Nacional y aquellos que buscan que los intereses que representan, se mantengan protegidos. Todos estos actores alzan la voz al unísono para afirmar de manera categórica que la problemática nacional (así, en singular) deriva en su totalidad de los setenta años de (mal) gobierno priísta. Es decir, la corrupción, la violencia extrema, el estancamiento económico, la inexistencia de reformas necesarias, la parálisis en el congreso, y cualquier otro tema que se discuta en nuestro país es necesariamente una consecuencia lógica de un régimen nocivo para México.

La actitud anterior se explica a partir de las intenciones de la misma. Por un lado, el Partido Acción Nacional busca disuadir a los votantes que están pensando tachar el símbolo tricolor en las boletas de elección de este año, pero sobre todo, del que viene. Al tratar de “recordarle” a los mexicanos que “antes estábamos peor que ahora”, el PAN busca al mismo tiempo una toma de consciencia (ejercicio necesario y constitutivo de cualquier revisión histórica) y una ampliación en la confianza del electorado en el blanquiazul como consecuencia inmediata de un descrédito hacia el PRI, sus candidatos y su supuesta renovación. En esta vena es que se insertan las recientes denuncias ante la Procuraduría General de la República para que se investigue a fondo el caso de la deuda en Coahuila durante la administración del hoy presidente del Revolucionario Institucional, Humberto Moreira.

Son exactamente 33, 867 millones de pesos los que Coahuila presume en materia deudora y que llevaron al Congreso de ese estado a hipotecar al mismo. Es decir, ahora se destinará el 100% del Impuesto Sobre Nómina (ISN) recaudado para ir paulatinamente aminorando el tamaño del desfalco. O si se quiere ver en otros términos: los impuestos que pagan los coahuilenses irán directo a “reparar” en la medida de lo posible, el fraude cometido por el gobierno del profesor Moreira. Así como en Estados Unidos y para rescatar a los bancos, el gobierno autorizó préstamos millonarios (y a partir de ahí sufre para manejar su presupuesto), así como en Europa la deuda de los países ha provocado que los recortes en programas sociales, en la protección que dichos Estados le ha dado a sus ciudadanos por décadas, así como en todo el mundo, en Coahuila también los ciudadanos de a pie pagan por los crímenes de otros.

Quienes en el Congreso se declararon en contra de esta propuesta tenían que haber sido y fueron los diputados de Acción Nacional. Sin embargo, poca oportunidad tenían estos cinco individuos frente a la mayoría priísta en el congreso. El caso de Coahuila sirve pues para que el PAN, necesitado de manera urgente de votos e índices de popularidad entre los mexicanos, denuncie a los cuatro vientos la actitud irresponsable de Moreira y por ende del partido al que pertenece, ese “renovado” PRI, de nueva generación, de prácticas completamente distintas a las que lo convirtieron en el agente corrupto y corruptor por excelencia en México. No cabe duda alguna que esta denuncia es necesaria: hasta sellos de la Secretaría de Hacienda fueron falsificados en Coahuila para seguir pidiendo préstamos al Gobierno Federal. Pero lo que no podemos obviar es el segundo motivo por el cual también los dirigidos por Gustavo Madero aprovechan cada oportunidad para despotricar contra el PRI.

El recurso utilizado por el PAN no es para nadie desconocido. Los errores en la administración del Presidente Calderón, los propios yerros políticos en las últimas contiendas electorales y el rechazo que ha provocado en buena parte de los mexicanos las condiciones de violencia extrema que vivimos en este país, son entre muchas otras, razones que alejan cada vez más a Acción Nacional de la silla presidencial el año entrante. Es en este esfuerzo de querer tapar los tropiezos propios que el partido propone desviar la mirada hacia los errores de los demás. El mismo Humberto Moreira repite cada semana en sus conferencias propagandísticas el mismo dictum: que el PAN se ponga a trabajar (hipócrita también de su parte si revisamos lo anterior). Más allá de que las acusaciones parecieran sacadas de una discusión de grado pre-escolar entre dos niños, quedará pues en la valoración y el juicio del grueso de la población, a quién imputarle la responsabilidad y de qué. Sin embargo, nada los exime del hecho que los dos se han equivocado y que lo último que pasa por sus mentes es el beneficio de México.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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