De Alejandro Jodorowsky y su mentada Psicomagia

“Cada cosa que aprendes en la vida es una perla, pero no eres feliz hasta que encuentras el hilo que las convierte en un hermoso collar” Antonio Iborra (Maestro Yogui Español)

Buen momento de lectura les deseo a mis lectores inteligentes, y los que no… también.

He recibido varias preguntas de gente que no sabe -pero quisieran saber- quién “chingados” es el tal Jodorowsky que tanto cito en mis artículos, pues bien, la duda termina aquí.

Fotografía de Alejandro Jodorowsky

 Quiero contarles que, hace ya medio siglo, se encontraba Salvador Dalí en una entrevista para la televisión española, fue entonces que el entrevistador le formuló aquella directa pregunta: ”Qué es el surrealismo?” a lo que el pintor español respondió: “El surrealismo soy yo”.

Esta introducción sería sin duda una manera agradable de empezar a hablarles sobre dicho controvertido artista español, sin embargo, les comenté aquella anécdota porque estoy seguro que, si aquel reportero preguntón se topara por las calles parisinas a Alejandro Jodorowsky y le hiciera la misma interrogante con respecto a la psicomagia, sin duda, este contestaría: “La Psicomagia soy yo”.

De origen Judío-Ucraniano y nacido en la provincia de Tocopilla en Chile, a los 10 años se muda con su familia a la capital y ya radicando en Santiago, publica sus primeros poemas a la edad de 16 años; un años después debuta como actor y funda un grupo de pantomima llamado “Teatro Mímico”, junto con su amigo Enrique Lihn. A los 20 años decide inscribirse a la Universidad de Chile a cursos de Filosofía y Psicología. Sin terminar sus estudios, a los 24 años quema todas sus fotos y se muda a París, a vivir de mimo y tomar clases con el maestro de Marcel Marceau, al tiempo que toma clases de oyente en la Universidad de Soborna con el filósofo Gaston Bachelard y vive así durante 6 años.

Decide hacer una gira teatral por América y, al conocer la Ciudad de México se establece temporalmente, elección que se prolongaría por quince años en este país viviendo alternadamente en el D.F. y Cuernavaca (donde conocería a Erick Fromm). En su proceso de madurez, hacía frecuentes viajes a Francia para reunirse con el grupo surrealista donde colaboraba con Fernando Arrabal y André Bretón. En este tiempo dirigió importantes obras teatrales y escribió más de cien, con la influencia de sus dos amigos y maestros: el maestro zen Ejo Takata y el prestigiado Erick Fromm. Esta experiencia le sirvió para el desarrollo de la técnica de sanación psicológica y espiritual llamada Psicomagia. Dicha técnica lo haría ahondar en temas psicológicos y encontrar una prometedora forma de reivindicación del ser humano para consigo mismo. Durante sus primeros 30 años mantuvo amistad con reconocidas personalidades como son: el filósofo y psicoanalista Erick Fromm, el maestro zen Ejo Takata, conoció a Leonora Carrington, a la hija de Gurdjieff y tuvo un affaire (explicado en uno de sus libros) con la controversial actriz mexicana Irma Serrano. Fue ávido seguidor del dadaísmo, el surrealismo, la psicología, el psicoanálisis, la meditación, el taoísmo, el teatro, la pantomima, y del poder de sanación de la risa.

Actualmente radica en París y da de manera gratuita sus consejos y demás servicios metafísicos en el concurrido café “Le Temeraire” todos los miércoles desde hace algunos años, pero basta de hacerle promoción.

Jodorowsky sostiene que todos tenemos una carga familiar, es decir, que en nuestro árbol genealógico hay algo así como un registro de antecedentes que genera una inercia llamada pasado que irá a determinar nuestras conductas, fobias, filias, preferencias sexuales, tragedias y hasta tiempo de vida, más o menos como lo que todos entendemos por destino; pero con la gran diferencia de que al hacernos conscientes de nuestra programación, es posible cambiar aquellos paradigmas, tradiciones y creencias mediante un acto catártico denominado “Acto psicomágico”.

En esta ocasión no pretendo meter mi cuchara en los terrenos personales sino hacer una especie de adaptación y proponer la posibilidad de una psicomagia social, pues si es cierto que la psicomagia aplicada al individuo permite su liberación de viejas creencias y lo libera al punto que es capaz de hacer algo que creyó jamás podría lograr y así, nace lo que nuestro autor llama: “Irrupción fulgurante del ser” entonces; ¿Es posible generar estos actos “recetados” a la medida de un país? ¿Existe alguna prescripción que sugiera una luz a la paradigmática realidad social mexicana?… honestamente no lo sé, ando en busca de ello (como estarás entendiendo ahora, esto es un texto vivo) así que si se te ocurre algo…propón y hagamos de este espacio una plataforma propositiva, de antemano Gracias.

Honestamente Davilowsky

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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