Violencia numérica

Steven Pinker es un psicólogo norteamericano que ha enfocado sus estudios y energías al tratar de describir, cuantificar y comparar la violencia en nuestro mundo. Para un mexicano, la palabra suena ya a vocablo común, lugar conocido, y sin embargo valdría mucho la pena revisar la tesis de Pinker sobre este fenómeno (no el mexicano en específico, sino el de la experiencia humana en general con relación a la violencia). Pinker sostiene que la violencia en el mundo, expresada ésta en tasas de homicidios y muertes de tal naturaleza, ha disminuido sistemáticamente a través de los años, desde aquel momento que conocemos como Ilustración o siglo de las Luces. El psicólogo advierte también que este es el estadio humano más pacífico de su historia.

Sin embargo, si revisamos cuidadosamente el video de la conferencia donde expone su particular visión del mundo, encontraremos dificultades para seguir aceptándola como válida enteramente. Por ejemplo, para medir la violencia se vale del uso de estadísticas que presentan inevitablemente una visión reducida de la variable medida, empezando por la ausencia casi completa de mediciones cuantitativas en estos rubros en siglos anteriores y la dificultad para poder reconstruir los datos a partir de una experiencia actual que entiende la violencia y los atropellos de una manera distinta a como se percibían antes.

Steven Pinker

Aquí encontramos el primer problema de su razonamiento. Para Pinker, los cazadores y recolectores, los hombres nómadas que vivían hace diez mil años eran extremadamente violentos y sus tasas de mortalidad en términos violentos eran altísimas comparadas con aquellas del siglo pasado en Europa y los Estados Unidos. Tanto así, dice Pinker, que si el ritmo se hubiera mantenido durante el siglo XX, hubiéramos tenido dos mil millones de muertes y no cien millones. La conclusión es errónea, me parece, pues debemos considerar las condiciones de la vida nómada y no asumir que los hombres eran idénticos. Está primero la cuestión del número: ciertamente los habitantes en el mundo hace 10,000 años no llegaban siquiera al número actual de habitantes en Comitán y por ello una muerte violenta entre tan pocos, elevaba a niveles altos las tasas. Dividamos un número chico entre otro no tan grande, y el resultado es ese. El anterior es un problema de corte metodológico, de interpretación estadística que no debe obviarse. Es un manejo sesgado de la información, me parece.

En segunda instancia, consideremos las condiciones del mundo nómada y su abismal separación con el siglo XX europeo y norteamericano. Si tomamos por cierto el hecho de que el lenguaje apenas empezaba a hacer su aparición como tal entre los grupos cazadores en el mejor de los casos, y a principios del siglo XX el lenguaje mismo llevó a Europa al dominio de los totalitarismos, a la supra posición de la ideología sobre el individuo entonces las condiciones para poder comparar ambos grupos se desvanecen.

No debemos descartar sin embargo por completo la tesis de Pinker. Un punto fundamental de su argumentación y probablemente el que mejor sustenta la misma es que el surgimiento de los Estados contemporáneos y su capacidad de acción sobre un territorio cada vez más amplio, así como sus medios de coerción han ido creciendo de manera paralela al tiempo de su existir y son un factor clave en la reducción de la violencia. El conocimiento que tienen los sujetos sobre el poder legítimo del Estado que puede privarlos de su más preciado bien, la libertad, obliga quienes se someten a él a no replicar esas formas de violencia que Pinker reporta. Es decir, los conflictos que hoy sostiene el mundo son resultado de la interpretación de las experiencias históricas pasadas y compartidas que moldean nuestros paradigmas sobre lo ético y nos permiten aproximarnos al conflicto y la guerra mediante el Consejo de Seguridad de la ONU o el Tribunal de la Haya. Pero sabemos que simplificarlo todo así es ilógico en vista de las tangibles realidades contemporáneas.

Pero, en realidad ¿qué tanto podemos medir la violencia? Cierto, en tasas de homicidios y muertes violentas pareciera fácil, pero es bien conocido que esas no son las únicas (y a veces ni siquiera las más peligrosas) formas en que se expresa la violencia. Así, tenemos la violencia estructural (expresada por ejemplo en las discriminaciones contemporáneas, sea por género, origen étnico u otras cuestiones) y la violencia en el lenguaje como dos expresiones sumamente dañinas y peligrosas de la violencia que difícilmente podemos cuantificar. Pero tenemos también el tema de los medios de comunicación y la explotación que hacen estos de la violencia para alcanzar sus propios fines. Las empresas de seguridad privada, los presupuestos mayores a los ejércitos, las empresas armamentistas y otras tantas se los agradecen de manera importante. México diría que no y probablemente por eso también la recepción que se ha hecho en este artículo sobre la tesis de Pinker no sea enteramente objetiva e imparcial.

El análisis que provee Pinker es de gran valía, pero éste debiera suponer un punto de partida acerca del tema de la violencia para una discusión y reflexión mucho más amplia y no como conclusión a un tema netamente humano y abierto aún.

Anuncios

Comments

  1. Nemo el Capitán says:

    Por: Rupert Ventós.

  2. Me agrada tu reflxion y efectivamente creo que es difícil cOmparar las diferentes épocas. Sin embargo es un hecho que la violencia de la guerra contra el narco y en general de estos últimos no se puede comparar ni remotamente con la revolución mexicana por ejemplo eso si era una guerra eso si era un estado sin derecho. No debemos olvidar eso 😉

    • Gracias por tu comentario y de nuevo, si nos vamos a los números pues obviamente suena más violento y más “guerra” 1 millón de muertos en la Revolución. Pero no todo son los números y ¿por qué si hoy sí tenemos un Estado de derecho, el monopolio de la violencia no está en manos de ese mismo Estado? Hay poderes de facto y dispersos por todo el país, que cobran más impuestos que Hacienda, y que tienen armas más largas que la PF. No debemos olvidarlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
A %d blogueros les gusta esto: