“Simple” apreciación

Cuando un boxeador es derribado en la lona y no se puede levantar en 10 segundos, tras un potente y preciso puñetazo del rival, eso es un nocaut e indica que quien propinó el golpe, será el ganador.

El nocaut técnico es una variante, y ocurre cuando uno de los dos peleadores es incapaz de continuar en la batalla, pues su estado físico es tal, que la lucha debe ser declarada a favor del que podría todavía competir. Claro, según el cálculo del referee.

Otra manera para definir al ganador de un choque en el mundo del box, es a través de la sentencia que realiza una tripleta de jueces. Es decir, cuando la pelea llega al límite de rounds con ambos contendientes de pie, el ganador, o incluso el empate, será anunciado después de la evaluación de un jurado.

Como podemos ver, solamente el nocaut puro es la manera en que un púgil no depende de la subjetividad. En otras palabras, el box en muchas ocasiones, es un deporte de apreciación.

El pasado sábado se celebró en Las Vegas, Nevada, Estados Unidos, una de las peleas más esperadas del año. Por tercera ocasión, el filipino Manny Pacquiao, mismo que aceptó el reto por el título de peso welter de la Organización Mundial de Boxeo del mexicano Juan Manuel Márquez.

Los antecedentes entre éstos dos eran polémicos. El primero de ellos en 2004, cuando “Dinamita” Márquez llegó para defender y retener los cinturones de peso pluma AMB-FIB, pues un empate fue el resultado. Cuatro años más tarde el cetro superpluma estuvo en juego, pero los jueces determinaron que el ganador fuera el de Filipinas. Desde luego en ambos casos, las decisiones dejaron inconformes a más de uno.

12 de noviembre fue la fecha pactada para que ambos boxeadores limaran dudas a todos niveles. Uno entró con mariachi, y el otro con Ojo de Tigre, pero los dos dispuestos a brindarse.

Durante los primeros rounds el oriundo del Distrito Federal expuso que no buscaba un milagro, sino que había trabajado para pelearle de tú a tú, al que para muchos es el mejor libra por libra.

Fintas, categóricos contragolpes y desplazamientos rápidos fueron las mejores armas de Márquez. Por el otro lado “Pac-Man”, veloz como siempre, pero había algo distinto a la mayoría de sus combates anteriores.

Con el paso de los episodios, Juan Manuel daba forma a su triunfo, provocaba un sonoro Cielito Lindo en el gimnasio MGM Grand, hasta el clásico “sí se puede” mutó en un ensordecedor “sí se pudo”. Sin menospreciar las ráfagas que Pacquiao propinó por algunos momentos al mexicano, parecía que el triunfo del “Dinamita” sólo podía ser arrebatado por un nocaut… o por los jueces.

Terminado el último de los rounds, contrastantes resultaban los rostros de cada peleador: mientras Márquez sonreía y alzaba el puño, un Manny cabizbajo era visto por los televidentes. Ambos creían conocer ya el resultado.

114-114 según el juez Dave Moretti, Robert Hoyle calificó 115-113, finalmente Glen Trowbridge fue quien hace pensar que vio otra pelea, pues ésta la sentenció con un 116-112 para el asiático púgil.

Consternación era lo que más se veía en la esquina de “Juanma”, misma que se esparció por las tribunas del inmueble boxístico, hasta llegar a México. Las redes sociales no pudieron esperar, pues y pese a que la pelea en televisión abierta en México terminó un par de horas después de la transmisión en vivo, no pararon de correr tweets como “Pacquiao eres una mier… por no quitarte el cinturón y dárselo a Márquez, tú sabes que te ganó”, o también leí otro que dice “¿Manny es el mejor libra por libra? ¿O dólar por dólar?”.

El tema también hizo ruido en la prensa estadounidense. The Wall Street Journal publicó “El Pac-Man logró ganar con una decisión mayoritaria. Sin embargo parece que la mayoria de la prensa tuvo un veredicto inverso o empate“. Los Ángeles Times declara: “Para muchos, el mejor peleador libra por libra del mundo fue dominado por Márquez“. Además sentencia que “rara vez en la historia del boxeo ha terminado una pelea tan grande con tanto en duda y en controversia“.

La situación da para la confusión, pero aquí el tema no debería ser contra “Pac-Man”, pues me parece indudable que resulta uno de los mejores especialistas en la disciplina. Se trata más bien de una consecuencia de los múltiples y opulentes factores que complican el boxeo: apuestas, promotores, impresionantes cifras contractuales, etc. Entonces en situaciones como esta, el problema real se vuelve ante los jueces.

Como dije al principio, si no es por nocaut, este deporte se convierte en una disciplina de apreciación, es decir, el ganador depende de lo que unos cuantos vieron; sin embargo, lo del sábado deja una reflexión.

Por un lado podríamos ingenuamente pensar que el jurado vio favorable al filipino la pelea, pero resulta inevitable creer otra cosa…

“Simple” apreciación.

 

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Comments

  1. Mario Alberto says:

    Bueno, en la mayoría de los deportes hay un cierto grado de subjetividad, un penal no marcado, un fuera de lugar, un save en una base, intensión de algún choque en el automovilismo, pero por el contexto de esta pelea, esta subjetividad es mas evidente, y es una grosería prácticamente, si un empate se hubiera visto dudoso pero un poco mas creíble, una derrota de Juan Manuel era algo casi imposible.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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