Una boda diferente

A mis 21 años jamás había escuchado a alguien hablar sobre una boda chamanica. La primera vez que escuché ese término honestamente no supe qué pensar. Me imaginé a un brujo como los que salen en las películas que le cortan el cuello a las gallinas para sacrificarlas y un ritual de aquellos. El viernes 11 de noviembre del 2011 tuve el gusto de poder asistir a una y debo decir que fue totalmente diferente a lo que esperaba.

Para empezar, el lugar estaba decorado de una manera preciosa, había un camino de pétalos (el cual no debíamos pisar), una fogata con cojines y algunas sillas alrededor de ella, flores por doquier, incienso y en la entrada habían dos bowls grandes, uno con arroz y otro con ajonjolí negro. A un costado había una explicación, se debía tomar un pequeño puño de cada uno, concrentrar una energía en él y echarlo al fuego, el ajonjolí decía: “Deposita en el todo lo que quieras limpiar de tu relación con los novios, y llévalo a quemar en el fuego para que se purifique“. En el caso del arroz: “Deposita todo lo que puedes deberle a cualquiera en tiempo y espacio, y llévalo a quemar al fuego que transporta.” De esta forma cada persona fue invitada a tomar el ajonjolí y el arroz para echarlo al fuego y después tomar su lugar en la ceremonia. El ritual comenzó con la entrada de los novios que, al menos en esta ceremonia, tenían su lugar junto a un pequeño altar con la imagen de Shakti.

Después la chamana procedió a bendecir a los novios uno por uno, para esto uso incienso y diciendo algunas oraciones pasó el humo del mismo, empezando por la cabeza hasta llegar a los pies y repitió el mismo procedimiento pero esta vez con los novios de espaldas. Al terminar nos invitó a ayudarla a pedirle a cada punto cardinal que les diera algunas bendiciones, para hacer esto ella iba diciendo hacia que dirección voltearnos. Cuando terminó con los puntos cardinales le pidió al cielo y a la tierra uniéndolos en nuestros corazones por más bendiciones en la ceremonia para ellos.

En frente de las sillas de los novios había una pequeña mesa, ahí había un platón con agua, una manzana y rosas rojas. El platón con agua fue usado para que los novios se lavaran el uno al otro los pies, la manzana fue ofrecida y mordida por cada uno y las rosas fueron puestas en sus cabezas. Digamos que en esta parte sería se asemeja a una misa católica referente a la parte de los votos, porque se prometen apoyarse, alimentarse de manera física y emocionalmente. Con las rosas se prometían ayudarse en todo momento y para mantener la mente abierta ante cualquier problema, al terminar con esto cada uno le dijo al otro sus votos escritos por ellos mismos. Pasaron dos jóvenes a decirle unas palabras a los novios, y después pasaron dos personas mayores. Cuando terminaron de hablar le dieron una cajita a la novia y de ésta salieron muchas mariposas blancas volando. La chamana tomó una cobija y explicando que era para protección y bendición, tapó a los novios con ella. En la invitación a la boda se le pidió a cada invitado que llevara una flor, la que ellos quisieran o sintieran que debían llevar. Al final de la ceremonia se fue llamando a los invitados para que dieran sus buenos deseos a los novios y les dieran la flor que habían traído las cuales fueron depositadas en una carretilla. En primera instancia fueron llamados los padres de los novios para darles la flor, luego hermanos, y después llamaron a familiares y amigos. La chamana especificó que esas flores se convertirían en polvo y serían usadas para otras ceremonias, ritos y bendiciones.

De las palabras que los invitados le dedicaron a los novios hubo una frase que se me quedó muy grabada “Enamorarse no sólo es estar juntos, sino crecer juntos.” Esa frase me hizo recordar que hay que ver más allá en las relaciones, si decidimos compartir nuestra vida con alguien más, que sea eso, compartirla y aprender de la vida juntos. Más que el hecho de que haya sido una persona importante la que se casó, para mí fue algo refrescante pues estamos muy acostumbrados a las bodas típicas de iglesia,  y con ello no digo que sean malas o que no sean de mi agrado, pero ir a una ceremonia donde todo lo que se hizo fue para pedir bendiciones para los novios es una manera de ver diferente la unión de dos personas en un grado más espiritual que sin duda es indescriptible en un ambiente tan positivo y lleno de buenas vibras y deseos para una pareja.

¡Felicidades a los novios en esta nueva etapa que comienzan juntos!

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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