Con buenas piernas, parece bastar

En el fútbol mundial cada vez se hacen mas cortas las distancias – deportivamente hablando – entre tanto a nivel de clubes, como de selecciones nacionales.

A pesar de que en cuanto a infraestructura y nómina (entre otros factores) dos escuadras sean sumamente distantes una entre otra; ya no es común ver enormes goleadas como en los tiempos de antaño.

A cambio de escandalosos sueldos, de lujosas instalaciones deportivas y de jugadas de fantasía, hoy en día con un buen físico, velocidad y un poco de orden, se puede competir.

Ahora mismo tengo varios ejemplos.

Primeramente los partidos de Copa de Oro que México jugó hace unos meses en Estados Unidos, pese a que el Tri logró la victoria en la totalidad de sus cotejos, muchos medios recriminaron el hecho de apenas haber ganado por marcadores justos a escuadras centroamericanas, apelando a que en esos duelos, los mexicanos debían arrollar al rival, sin embargo se olvida que dentro del campo, ahora más que nunca, son 11 vs. 11.

Argentina y Brasil, sin duda dos de las mejores representaciones nacionales del mundo, en la más reciente edición de la Copa América, celebrada en tierra pampera, sucumbieron ante conjuntos que entendieron sus carencias y supieron suplirlas con lo anteriormente mencionado.

Pero no retrocedamos de más en el tiempo, apenas el fin de semana fuimos testigos de dos supuestos milagros, actos heroicos y cuanto exagerado adjetivo se ha querido imponer al esfuerzo.

En España el multicampeón Barcelona, con una de las mejores canteras del orbe, con el que para muchos es el mejor futbolista del momento, Lio Messi, y un nutrido listado de figuras mundiales, se vio caído frente a un equipo caracterizado por defender su permanencia en la máxima categoría del balompié ibérico: el Getafe.

Ya en México, el superlider Guadalajara fue eliminado por el modesto (si de nómina hablamos) Gallos Blancos de Querétaro, equipo que encontró en su guardameta y en la “garra”, el antídoto para dejar fuera al equipo con más campeonatos en la era del fútbol profesional mexicano.

Con mucha mayor preocupación por no recibir gol que por convertirlo, los equipos “chicos” se agazapan atrás, aguantando los embates de “los cracks” que enaltecen las alineaciones, peleando hombro a hombro, metro a metro cada balón dividido, hasta que la frustración, la imprecisión, y el cumplimiento de los 90′ llegan al enfrentamiento.
Con todo esto no quiero decir que una selección simplemente llena de hombres fuertes y rápidos, sea garantía de campeonatos, pero sí, de competitividad.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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