No quiero oro, ni quiero plata, yo lo que quiero es romper la piñata

“Esperaba toda la fiesta para el final, donde por fin llegaba el momento de partir la piñata. El cumpleañero siempre iba primero y, al menos yo, tenía toda la ilusión de que nadie más tuviera que pegarle a la piñata y fuera yo quien pudiera romperla y así salir triunfante. Llegaba el momento, mi mamá me llamaba para que fuera a que me pusieran la venda en los ojos. Cuando terminaban de vendarme los ojos me daban un palo de escoba y sosteniéndolo por la parte de arriba comenzaban a darme muchas vueltas, tantas que al terminar no sabía donde estaba. Con el palo de escoba me indicaban donde se encontraba la  piñata y comenzaban a cantar “Dale, dale, dale no pierdas el tino porque si lo pierdes pierdes el camino…”.

Todo pasaba tan rápido y estaba tan desubicada que lograba pegarle a la piñata una o dos veces y cuándo más me esforzaba por hacer era cuando cantaban “Ya le diste una, ya le diste dos…” y así terminaba mi turno sin lograr romper la piñata. Pero ahí no terminaba la historia, faltaban todos mis primos y amigos, y debía esperar pacientemente y atenta a lo que sucedía con la piñata. Creo que todos esperábamos ese glorioso momento en el que alguien le pegara a un pico de la piñata y lográramos agarrarlo, esperaba ese momento porque me encantaba la idea de meter todos mis dulces en el cono en vez de meterlos en una bolsa como los demás. En el segundo en el que la piñata se rompía y comenzaban a salir los dulces los niños se abalanzaban al piso a intentar tomar la mayor cantidad posible y los mejores dulces para al final sentarse a intercambiarlos y comerlos.”

Se cuenta que Marco Polo en un viaje a China observó como creaban figuras de animales con papel de diferentes colores y las colgaban para las celebraciones de año nuevo. A su regreso a Europa llevó el primer boceto de las piñatas al viejo continente. Una vez en Europa, se comenzaron a usar las piñatas durante el primer domingo de cuaresma, el interior de dichas piñatas estaba hecho de ollas de barro. Es más, la palabra piñata viene del italiano pignatta que significa olla. La idea fue viajando por España hasta llegar a América, dónde los españoles las cubrían de colores para atraer gente a sus celebraciones. En México los frailes las usaban en las “misas de aguinaldo” en las fechas cercanas a Navidad,  con el mismo propósito de evangelizar.

fieltro.net

Fuente: fieltro.net

La piñata fue adquiriendo un significado religioso, de hecho al decorarla se intentaba representar a Satanás porque se decía que él usaba máscaras cautivantes para seducir a las personas y hacerlas pecadoras. La piñata adquirió una forma redonda y se le pusieron 7 picos, donde cada uno representa los 7 pecados capitales: lujuria, gula, avaricia, ira, envidia, pereza y soberbia. La fruta o dulces que iban dentro de la piñata representaban la recompensa. La tradición marca que a los participantes se les vendaban los ojos y se les daba un garrote, éste último era para romper la piñata y representaba una virtud, el golpear la piñata era un esfuerzo por combatir las fuerzas demoníacas. Cuando la piñata se rompía y salían los dulces, representaban una recompensa del cielo.

Hoy en día hay diferentes tipos de piñatas y la mayoría están hechas de cartón y algunas otras hechas en casa con periódico, engrudo (maizena y agua) y papel maché. Las piñatas se usan mucho en los cumpleaños de los niños, pero ya no son las tradicionales piñatas redondas y de colores, ahora son con la forma de algún personaje de caricatura del agrado del niño que vaya con el tema de la fiesta, y en vez de llenarla con frutas se llenan de dulces. Con los años se ha ido perdiendo la tradición de las piñatas de barro tradicionales y cada día es más difícil encontrarlas, excepto en vísperas navideñas ya que por las posadas se usan y en estos tiempos se siguen llenando de frutas.

Creo que esa emoción que de pequeños nos daba partir una piñata nunca se va y aún siendo adultos, en las posadas y fiestas de niños, las piñatas hacen que la gente se reúna y se divierta intentando juntar la mayor cantidad de dulces o fruta, y aunque no participen directamente, todos disfrutan viendo a otros en sus intentos de romper la piñata.

govanhillbaths.com

Fuente: govanhillbaths.com

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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