23 razones

‘El voto es la herramienta del pueblo para cambiar su realidad’. Falso
Nemo el Capitán

En días anteriores se publicó aquí en el Cafetín de las 5 una interesante entrada acerca del voto en nuestra imperfecta democracia mexicana. Para quienes estén interesados, el artículo lo pueden encontrar pinchando aquí. Esencialmente, la nota lidia con los problemas derivados del sistema democrático mexicano y la expresión de los mismos a través del voto. Es decir, que el voto es virtualmente inservible en nuestro sistema político para cambiar la situación nacional. Según el autor, los partidos no nos representan, no se diferencian entre sí, no presentan opciones diferentes. Ante esta situación, el autor del texto propone apegarse “lo más posible, al concepto clásico (de democracia) de los griegos“. Aún cuando quien firma reconoce que el problema central es la diferencia de población entre la civilización helénica y la mexicana, parece que olvida un dato histórico muy interesante: en la Grecia modélica no votaban todos, sólo los “hombres libres” (es decir, adultos y adinerados). En México, hasta los que aún no renuevan la ’03 votan.

Al leer el artículo mencionado arriba, no pude evitar pensar que éste conducía hacia cierta forma de rechazo al voto, identificándolo con los movimientos que pugnan por la anulación del voto o la abstinencia electoral. Al final del texto, el autor propone también como primer paso “la discusión de ideas”. Eso es lo que pretende ser esta entrada. Ante esto, buscaba cómo defender nuestra única y más importante herramienta de libertad democrática. Con una visión contrapuesta acerca del voto y su importancia, decidí buscar voces que se sumaran a la mía para alimentar este debate.

Recurrí a una persona que considero una autoridad en el tema. Que conoce y sabe infinitamente más de lo que yo podría escupir en estas líneas. Un hombre que forma parte de la historia contemporánea de México y su transición democrática. Un hombre de ideas, de propuestas y también “de acciones“, esas por las que también pugna el texto de la sección El Nautilus. Hablo sobre José Woldenberg, el primer presidente del IFE de la historia, quien lo vio nacer y quien guió su llamada “época de oro” como instrumento ciudadano. Su voz sigue siendo un faro tanto para los políticos, los reformistas y la sociedad civil. Hace no mucho, Woldenberg publicó en el periódico Reforma una lista de 23 razones por las que votar.

Copio íntegramente las razones, a las que atribuyo total autoría al Dr. Woldenberg pero que ilustran claramente la importancia que tiene el menospreciado voto:

1. Los votos construirán gobiernos estatales, ayuntamientos, congresos locales, jefaturas delegaciones, asamblea legislativa y Cámara de Diputados.

2. Los votos cuentan.

3. Cuentan desde hace muy poco.

4. Existen diferentes opciones.

5. Es una falacia que todos sean lo mismo.

6. Resulta una elaboración intelectual insostenible que los políticos y los partidos no puedan diferenciarse.

7. La derivación política de esa construcción intelectual recuerda a los discursos antipolíticos elementales y reduccionistas: una “clase política cerrada, amafiada, incapaz” contra un pueblo “noble, incorruptible, virtuoso”.

8. La abstención no cuenta.

9. La abstención también puede ser leída como consenso pasivo.

10. La abstención se alimenta de muy diferentes humores públicos: la resignación y la distancia, la crítica, la inercia y el desprecio a la política en bloque.

11. El voto nulo -no la abstención- tendrá también diferentes nutrientes: los errores, las gracejadas (votar por El Hombre Araña, por ejemplo) y la crítica indiferenciada al mundo de la política y los partidos.

12. El voto nulo en sí mismo no expresará más que hartazgo, desencanto, malestar.

13. Cada uno de los que está llamando al voto nulo al enunciar sus razones entra en contradicción con otros que también dejarán su voto en blanco. Ejemplos: los que llaman a anular el voto porque están en desacuerdo con la reforma de 2007 contra los que no quieren que los tiempos de radio y televisión vuelvan a ser comercializados; los que desean la posibilidad de reelección inmediata de los legisladores contra los que se expresan contra “la partidocracia”; los que demandan acabar con los diputados plurinominales y los que quieren que las minorías tengan representación. Votarán en blanco los que añoran el viejo verticalismo y los que ambicionan más y mejor democracia.

14. Los padres y madres del voto nulo tienen sólo en común eso: malestar.

15. Votar es la punta de un iceberg civilizatorio que supone la existencia de corrientes político-ideológicas organizadas (partidos), que expresan la diversidad existente en la sociedad, que han encontrado un método participativo y pacífico para nombrar gobiernos y órganos legislativos, lo cual coadyuva a la coexistencia de la pluralidad.

16. El mundo de la representación plural lo forjó la gente votando. En 20 años, a través del voto, el universo institucional cambió de manera radical. De un espacio ocupado (prácticamente) por una sola fuerza a un espacio habitado por la diversidad. (Datos: 1988, todos los gobernadores, todos los senadores y el 82 por ciento de los diputados eran del PRI; hoy tenemos gobernadores de tres partidos y en el Senado y la Cámara de Diputados ninguno tiene mayoría absoluta de escaños. Y eso lo realizaron los ciudadanos votando).

17. El voto ha sido un instrumento inmejorable para ampliar el ejercicio de las libertades.

18. Si algunos de los que llaman a anular el voto quieren participar en el espacio de la representación política tendrán, más temprano que tarde, que organizar su propia opción, y en ese momento aparecerá un nuevo partido (ni modo, son inescapables).

19. El voto nulo tiene además un tufo de desprecio hacia una institución central de la República: la Cámara de Diputados. Porque me pregunto: ¿cuántos de los que llaman a anular el voto lo harían si lo que estuviera en juego fuera la Presidencia de la República?

20. Hay que crearles un contexto de exigencia a políticos, partidos, congresos y gobiernos. Pero no es abandonando la plaza y dejando que otros decidan la mejor opción.

21. Los preocupados por la vida política del País están obligados a generar diagnósticos y propuestas de reformas, fórmulas de organización, agendas que graviten sobre la toma de decisiones, mecanismos de rendición de cuentas, en una palabra, una trama civil que eleve la presencia de las organizaciones y las propuestas que emergen desde la sociedad. Y ello no está ligado, necesariamente, al voto nulo.

22. Los propios partidos, por necesidad o por virtud, han incorporado a sus listas a ciudadanos no afiliados a ellos (ejemplos: Guadalupe Loaeza -PRD-, Gastón Luken -PAN-, Alejandro Gertz Manero -Convergencia-, Jaime Cárdenas -PT-, Miguel Galván -PSD-).

23. Porque “todo lo que es también puede no ser” (Milan Kundera, “Un encuentro”, Tusquets, México, 2009, P. 100). Y espero que un día no nos encontremos sin partidos, elecciones, Congreso plural, división de poderes y súmele usted.

Que continúe el debate, el Dr. y México estarán orgullosos.

 

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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