“Yo ya conozco Tepito”

“Yo ya conozco Tepito” le presume, orgulloso, un niño de escasos 8 años a su compañero de aventura mientras se internan en el misterioso y, para muchos, peligroso mercado de Tepito. Llegar a él no supone en ningún momento complicación alguna puesto que a través del Metro, del folclore, el ambulantaje y un sencillo transbordaje, viniendo desde Universidad, se llega a la estación enmarcada por el característico nopal. Después del sofocamiento, el calor, los empujones y el asombro causado por los vendedores del metro, quienes promocionan desde los plumones para el niño o la niña, los chicles para el mal aliento, el disco de trova como bonito detalle o la pomada milagrosa, las puertas del vagón se abren en la estación.

Al salir de la estación del metro uno se encuentra con un bullicio estrepitoso, decenas de puestos rodean la salida del metro con el fin de ser la primera compra de los visitantes, un pequeño restaurante atiende con melancolía a sus pocos comensales y el flujo de la gente obliga a entrar en una fila que llevará al pasillo central del mercado. Sin embargo tal trayecto no es, en efecto, nada sencillo, puesto que lo estrecho de los pasillo improvisados, la urgencia o detenimiento de las personas determina la velocidad en la que el tumulto avanza. Además, se abre ante los ojos del visitante un extraño espectáculo. Aquellos pasillos improvisados son el resultado del montaje de decenas de puestos que abarrotan los dos sentidos, presentando a los ojos y oídos del visitante, la más diversa variedad de objetos. Conforme uno se interna en los pasillos, la atención se centra en discos y mp3 de la variedad más inmensa, videos de conciertos históricos o presentaciones de grupos y solistas en recintos y palenques. Puestos enteros que venden pornografía sin el menor disimulo y otros que prefieren vender discos de rock clásico. Infinidad de series infantiles de antaño, desde Dragon Ball Z, Los Caballeros del Zodiaco hasta Naruto y Bob Esponja. Cine mexicano y cine clásico, Pedro Infante y Cantinflas. Chaplin y Nicholson. Dicen que quienes saben y conocen, no compran en esos puestos, pues prefieren internarse un poco más y encontrar mejor calidad de productos y precio de “mayoreo”.

Aspecto de una de las entradas al mercado Foto: Mapas México.

Al llegar al pasillo central, la situación cambia un poco dado que los pasillos son un poco más amplios pero por ningún motivo se reduce la cantidad de gente en ellos. Del mismo modo, los puestos y artículos que se venden son distintos. En primera instancia uno comienza a notar el creciente número de puestos que venden ropa de marca, de contrabando o genuinas imitaciones de ellas, o como los comerciantes prefieren llamarlas; clon. Ropa deportiva, ropa casual o ropa formal. Hermes, Louis Vuitton, Ermenegildo Zegna y Hugo Boss. Sin embargo en este ámbito existe una clasificación de los artículos con el fin de permitirles a todos los visitantes una compra segura, dependiendo claro, de su economía. Existe en primera instancia y con el menor precio del mercado, el denominado artículo copia, que nosotros podríamos conocer como “pirata”. Dada la calidad del producto, el vendedor puede ofrecerlo a un precio que se adapta a las carteras más sencillas.

Por otro lado, existe el ya mencionado artículo “clon”, el cual cuenta con mucha más calidad y resulta en una representación idéntica del producto original, desde sus materiales hasta detalles como las etiquetas. Implica, como es de esperarse, que el vendedor pueda incrementar el precio del artículo, sin embargo, comparado con el precio del original, éste resulta en un precio muy accesible. Por último, y bajo situaciones que nunca se han esclarecido bien, existe el artículo de contrabando, el cual sí es un artículo original que se ha conseguido por medios ilícitos y que se busca vender en el “mercado negro” a un precio que permita una ganancia pero que también fomente su circulación rápida del mercado. Existen varios puntos que mencionar en este apartado. En Tepito no existe la palabra “piratería”, siempre se utilizan eufemismos para evadir el incurrimiento en un delito, aunque sea en una cuestión lingüística. Tampoco se pregunta el origen de los productos puesto que estos son secretos que los vendedores guardan recelosos.

Continuando con la variedad de productos, encontramos un mercado, dentro del mercado, dedicado a vender toda la variedad comercial y descontinuada de perfumes. En este mercado, cateado infinidad de veces por las autoridades, los vendedores se limitan a preguntar qué fragancia buscas o a ofrecerte sus recomendaciones de perfumes. Son cerca de 40 puestos de fragancias, que compiten entre sí pero que subsisten dentro de la competencia perfecta.

Así lucen los pasillos del mercado de Tepito

De vuelta al pasillo principal, uno se encuentra con una mayor variedad de productos, planchas rematadas a menos de $100 que se roban los suspiros de las amas de casa, televisiones y equipos de sonido a precios ridículamente baratos. Ofertas de ropa de dama, todo a $200 en donde las mujeres, principalmente, se abarrotan en los improvisados puestos para buscar prendas que poder comprar. Permanecen en estos lugares y en un espacio especial, las zapatillas para las niñas que buscan celebrar sus XV años con 15 cms de tacón. Maquillaje, baterías, cigarros, juguetes, calcetines, aves exóticas, equipo militar, más discos  y más películas.

Al aparente final del pasillo, el visitante puede continuar con el recorrido al internarse en un largo pasillo dedicado únicamente para los relojes, las manecillas y el tiempo. Más de 50 puestos, nuevamente en competencia perfecta, ofrecen a los ojos del visitante, la más amplia gama de relojes de cadena, de muñeca, de pared, despertadores, correas  y hasta cajas musicales. Todos los colores disponibles. Del mismo modo, existen expertos o personas reconocidas por su pericia para arreglar relojes, cambiar pilas, correas, extensiones y resolver enigmas del tiempo. Respecto a los precios y tipos de productos, se aplica la misma regla que con la ropa, en donde la calidad y el origen del producto, determina su precio.

Sin embargo, un lugar tan único como éste y que ofrece un recorrido de más de 2 horas y media con sus paradas y compras específicas, debe de ofrecer un alivio a sus visitantes. Otro grupo de comerciantes entonces, aprovecha este factor para ofrecer a los agotados, sedientos y hambrientos visitantes la combinación perfecta. Encontramos a todo lo largo del mercado, pequeños carros que ofrecen gorditas de nata, micheladas, refrescos, aguas, nieves, congeladas, tacos de canasta y carnitas. Para aquellos aventureros y de paladar gourmet, el lugar ofrece un platillo que por demás delicioso según quienes los han consumido, es ilegal; los huevos de tortuga acompañados al gusto por salsa buffalo y un suave toque a limón.

Los clásicos "diablitos" de Tepito. Fuente: Esmas

Fuera del folclor, la idiosincrasia y la cultura que se refleja en este lugar, para los vendedores del mercado de Tepito, la “´piratería” representa el sustento para las familias y los hogares que se erigen detrás de los puestos de películas, ropa de marca y pornografía. Los cuerpos de seguridad son ahora un elemento que pertenece a la fotografía completa de Tepito, sin embargo éstos sólo se encargan de vigilar y actuar en caso de que el orden se vea corrompido por algún barbaján Incluso, no dudo, que varios de ellos vivan en la zona y conozcan o sepan de algún familiar o amigo que vive de la venta de “piratería”. Sin duda, Tepito representa una realidad que no percibimos todos los días pero que se encuentra a menos de un viaje en Metro. México no sólo es sus grandes corporaciones en Santa Fé, sus centros culturales o hermosas avenidas arboladas y bellamente decoradas con un verde camellón. México es ese puesto de películas “piratas” que debe recogerse al caer la inclemencia de la lluvia. México es también ese joven que grita “Ahí va el diablo” y se abre paso entre la multitud. México es ese cínico adulto que toca el claxon de su motoneta para solicitar, pero más bien exigir, paso entre los pasillos de gente. México también es la “piratería” y el contrabando, la ilegalidad y el delito.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
A %d blogueros les gusta esto: