El cuarto poder

Esta es la portada del The Washington Post del día posterior a la renuncia de Nixon.

“La investigación no es una especialidad del oficio, sino que todo periodismo debe ser investigativo por definición”, García Márquez.

Buscar la verdad oculta es una de las misiones primigenias del periodismo, pero lo es más del investigativo. Es decir, el ejercicio periodístico debe ir más allá del simple tratamiento de datos.

Lo anterior lo tuvieron claro Bob Woodward y Carl Bernstein, periodistas del Washington Post, pues a través de una investigación periodística, consiguieron un hecho histórico a nivel mundial: la única renuncia que la presidencia estadounidense ha vivido, la de Richard Nixon.

Fotografía de Bernstein y Woodward.

La historia comienza con 5 tipos detenidos en las oficinas Watergate, exactamente en las instalaciones del Partido Demócrata el 17 de junio de 1972. Así, Virgilio González, Bernard Baker, James W. McCord, Jr., Eugenio Rolando Martínez y Frank Sturgis y un par de personajes relacionados con el Comité de Reelección del Presidente, Howard Hunt y Gordon Liddy, fueron sentenciados.

La nota en los diarios fue esa y no más: 7 detenidos por un aparente robo común y corriente. No así para Bernstein y Woodward.

El par de reporteros no quedaron satisfechos. Por decisión del editor, pero por deseo de saber la verdad de ambos, trabajaron juntos con el fin de investigar la telaraña que en el fondo estaba oculta.

Seguramente fueron necesarias decenas de llamadas telefónicas, entrevistas con testigos paranoicos al hablar, y también un nutrido número de visitas domiciliarias para dar con el fondo del robo.

Pero, si hubo una fuente sin la cual tal vez la investigación no hubiera llegado a buen puerto, se trató de “Garganta profunda”, apodo que 30 años después se supo perteneció al segundo al mando en el FBI,  William Mark Felt, quien de manera encubierta y por medio de pistas para los periodistas, guió el andar investigativo.

¿Resultado?

A final de cuentas, las pistas señalaron nada más y nada menos que a Pennsylvania Avenue # 1600, en otras palabras, la Casa Blanca.

Howard Hunt y Gordon Liddy, por órdenes de Nixon pagaron a los cinco ladrones para celebrar el allanamiento de la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata que, evidentemente, significaba un obstáculo para su reelección, la cual se consumó el 7 de noviembre del mismo año del robo. Sin embargo, en marzo del ’74, el Gran Jurado Federal determinó su complicidad, pero sin cargos formales fue señalado de obstáculo para la justicia, por lo cual el 8 de agosto del mismo año, anunció su dimisión.

El Watergate, como fue bautizada la investigación, es un claro ejemplo de la responsabilidad que el periodismo puede cargar a cuestas; contar historias verídicas, bien fundamentadas y probadas, sin pertenecer realmente al poder. Hoy se le conoce a la prensa como  el cuarto poder.

A continuación les dejo el video de la renuncia de Nixon.

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Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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