Hoja en blanco: bloqueo de escritor

Writer's Block, de la galería de patronus4000

Una de las situaciones más pavorosas con las que una persona puede llegar a enfrentarse es una hoja en blanco esperando a ser llenada con palabras que simplemente parecen no querer surgir. El “bloqueo de escritor”, como se conoce popularmente, es el enemigo de cualquiera. Se refiere a la incapacidad de empezar o seguir escribiendo por razones que van más allá de la falta de habilidades básicas o compromiso. Le puede pasar a cualquiera: novelistas, ensayistas, periodistas, fanfickers, e incluso a un estudiante a medio examen.

Razones populares (y algunos remedios)

  • Pereza (mal diagnosticada como falta de inspiración)

¿El remedio? No puedes sentarte a esperar a ver cuándo se les ocurre a tus musas visitarte. Como dijo Pablo Picasso, “la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”. Es de lo que se trata; la vida diaria de cualquier escritor. Deja de quejarte, solo escribe. Con el tiempo, esto se convertirá en un hábito, y aunque te falte inspiración, no dejarás de escribir.

  • Falta de interés

Suele pasar cuando se trata de trabajo, ya sea escolar o profesional. Estamos tan bien condicionados para aborrecer cualquier cosa relacionada con la escuela o el empleo, que ni siquiera nos paramos a considerar si lo podemos disfrutar. Hazte amigo de lo que escribes.

  • Falta de planeación

Escribimos y escribimos, y a veces no sabemos hacia dónde vamos. Perdemos el hilo de la historia que construíamos u olvidamos cuál era el punto que intentábamos probar. En ciertas ocasiones nos encontramos con callejones sin salida por no haber trazado un hilo conductor con antelación. Para los que están muy en contra de planear paso por paso, no hace falta. Con un boceto simple, o teniendo claras las partes que componen el escrito, es suficiente.

  • Estado emocional: depresión, ansiedad, estrés

Según un informe de la Universidad de St. Tomas, en Minnesota, cuando un individuo se ve amenazado o bajo mucho estrés, su cuerpo responde de tal manera que anula cualquier clase de pensamiento creativo para darle prioridad a la supervivencia. Resulta un estado de parálisis (bloqueo), y luego la opción de pelear o huir. Este cambio es involuntario y puramente instintivo. Sucede a nivel neuronal, por lo que la persona suele atribuirlo a la falta de voluntad, carácter o habilidad.

  • Reglas estrictas

De acuerdo com Mike Rose, profesor de la UCLA Graduate School of Education and Information Studies, el problema con muchas personas es que se apegan a las reglas tan estrictamente que suelen terminar limitando su creatividad o espontaneidad. Quieren que todo quede bien a la primera, y corrigen sobre el camino, ocasionando muchas veces que olviden la idea que intentaban capturar en primer lugar. ¿La razón? Han aprendido de alguna manera un número de reglas, estrategias de planeación o supuestos sobre la escritura que no les ponen más que frenos que a la hora de componer. Tampoco se trata de no tener reglas en absoluto, sino que nos pertenezcan. Aprendemos a escribir escribiendo, no estudiando lineamientos. Sobre la marcha internalizamos lo que nos sirve y comprendemos de qué manera lo podemos moldear a nuestras necesidades.

  • Policía psicológica

Esta es probablemente la razón más común. “No soy lo suficientemente bueno”, “No sé escribir”, “¿Qué diablos con este diálogo forzado?”, “Ni siquiera tiene sentido”. La autocrítica suele ser más cruel que ninguna otra. Muchos escritores se detienen a la mitad de lo que componen porque piensan que no vale la pena seguir: su trabajo es tan malo que más vale empezar de cero. Neil Gaiman, autor británico, dice: Siempre vas a estar insatisfecho con lo que escribes. Es parte de ser humano. En nuestras cabezas, las historias son perfectas, sin defectos, brillantes, mágicas. Luego empezamos a ponerlas en papel, una insatisfactoria palabra a la vez. Y cada vez, nuestros críticos internos nos dicen que es una idea podrida y deberíamos abandonarla.

Su consejo: Si vas a escribir, ignora a tu crítico interno mientras lo haces. Haz todo lo que puedas para terminar. Debes saber que cualquier cosa puede arreglarse después. Recuerda, no tienes que ser brillante cuando empiezas. Solo tienes que escribir. Cada historia que terminas te pone más cerca de ser un escritor, y te hace mejor en ello.

Escritor frustrado, potencial loco con hacha

Captura de pantalla de la película The Shining

A Stephen King le gusta retratar escritores frustrados que se convierten en maniáticos:

  • Secret window, secret garden, novela corta, tiene como protagonista a Mort Rainey, un escritor que está pasando por un monumental bloqueo a raíz de la separación con su esposa, que lo engañaba. Está tan desesperado y frustrado que su cabeza termina creando un alter ego que quema su propia casa, mata a su gato y asesina a dos personas.
  • The Shining nos presenta a Jack Torrance, quien se paraliza en un bloqueo de escritor y eventualmente enloquece e intenta asesinar a su esposa e hijo.

No todos los bloqueos terminan en tragedia. De hecho, casi ninguno. No hagamos una tormenta en un vaso de agua. Si estás siendo flojo, no lo seas. Si quieres escribir, solo escribe. Este Héroe los invita a determinar qué es lo que les impide escribir y solucionarlo prácticamente. Escriban peligrosamente.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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