Una segunda oportunidad

Caminaba hace un momento por uno de los rincones más recóndictos de la casa donde habito, y entre algunos otros cachibaches, aproximadamente 20 discos de vinilo aparecieron. Con cuidado de no derrumbar la pila de curiosidades, tomé un bonche de la veintena.

The very best of Vikky Carr, Metalmania 87´, High voltage, Emmanuel, entro otros, fueron títulos que aparecieron. Ciertamente no son los audios más vigentes que uno puede tener. No obstante, algo un tanto parecido a una reflexión comenzó en mí: ¿qué hacer con ese montón de cloruro de vinilo hecho disco?.

La primera idea que llegó fue el reciclaje de los grandes discos; darles un uso distinto para el que fueron hechos.

Llamativos fruteros, aretes, relojes de pared con forma de pájaro o pistola, archiveros, bolsas, pasta de libreta y llaveros, son algunos usos que gente con cierta dosis de creatividad han dado al vinilo. Sin duda me parece válido el hecho de dar una “segunda vida” a este material en forma de artesanía pero, más allá de mis carencias en las manualidades, consideré dar otra oportunidad al acetato, es decir, bajar la aguja del viejo reproductor y sentarme a escuchar la señal analógica*.

Y es justamente eso lo que vengo a proponerles: busquen o adquieran vinilos, la industria no está MUERTA.

Si el obstáculo es que ya no hay acetatos, resulta mentira, pues puede pasarles como a mí, y  encuentren uno que otro arrumbado en su casa. Si este no es de su agrado, aún hay sitios donde están dispuestos a cambiar títulos, por ejemplo el multifacético Tianguis Cultural del Chopo.

Otra opción, pero para comprar los materiales, es la tienda “Discos de ayer, la tienda del coleccionista”, ubicada en Balderas No. 32 interior 209, y donde hay más probabilidad de que encuentren algo acorde a su gusto.

Además, afuera de la estación del Metro Juárez, dos que tres modestos pero bien surtidos puestos, venden estos “discotes”. Yo he adquirido viniles desde 70  hastaotro de 130 pesos.

Incluso, hoy en día algunos artistas aún contemplan el formato originado a mediados del siglo XX, probablemente más que pensar en el ingreso económico, pasa más por un acto romántico, de añoranza y homenaje al material que surge de la suma de petróleo y sal. Coldplay, Metallica o AC/DC** son algunos ejemplos de las bandas a las que me refiero.

Mi propuesta no termina ahí, pues el hacer este ejercicio considero que puede resultar toda una reunión familiar. Nada más imaginen tomar unos cuantos de esos discos, juntar a tus abuelos, papás y tíos. Tú bajas la aguja e inmediatamente, entre crujidos y “pops”, suena la música. Te aseguro que la memoria de tus familiares estará echada a andar, y añejas anécdotas podrían aparecer.

Muchos años han pasado ya, empolvados y olvidados están los viniles, y si te late elegir alguna de mis recomendaciones, espero la disfrutes pues así, estarás dando una segunda oportunidad.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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