Seis caminos

Todos los que habitamos o conocemos la Ciudad de México, aunque sea un mínimo, sabemos que tiene problemas. Como cualquier otra ciudad en el mundo, sólo que acentuados por la cantidad de personas que habitan en un reducido territorio. Sin embargo, no se puede decir que no hemos intentado hacer las cosas bien.

Empezando por Hernán Cortés, ese primer Jefe de Gobierno de la ciudad, quien diseñó la misma a partir del modelo de urbs quadrata romana. La idea era sencilla: un mapa,  un compás y una cuadrícula. Nada tendría que salirse de control. Sus planes partían del Templo Mayor hacia afuera. Pero quizá jamás imaginó qué tan afuera llegarían los paracaidistas chilangos.

Sin embargo, años después los problemas de la ciudad se empezaron a agravar. Impulsados también por la inmigración masiva de mexicanos del interior de la república hacia “la capital”, la terciarización de la economía y la pobreza campesina, el Distrito Federal se convirtió en una de las ciudades con mayor densidad poblacional, con mayor extensión en kilómetros cuadrados y con un creciente número de rutas de peseros. El hecho de que México, desde su concepción como colonia de explotación, ha sido un país tremendamente centralizado, tampoco ayuda.

A últimas fechas, el tema monolítico de la seguridad en el país ha también contribuido a la concentración de mexicanos en esta tierra defeña. Pareciera que la otrora capital del secuestro y el asalto, el bastión de la delincuencia en México, es ahora el lugar más seguro del mundo. Tan extensa, cambiante y ecléctica es la ciudad que puede granizar de un lado mientras que al otro hay auténticas playas irradiadas por un sol que rebasa los 26 grados.

Los problemas de la Ciudad de México son muchos y no es este el espacio donde se enlistarán o resolverán. Sin embargo, y haciendo el siempre interesante ejercicio de vista hacia el futuro, podemos avistar cuáles son los temas que dominarán la agenda chilanga en, digamos, unos 10 años. ¿Qué tanto cambiará de aquí a entonces? ¿Por qué lo hará? ¿De qué manera se buscará resolver estos problemas?

Para esto, conviene también mirar hacia el pasado. Hace 10 años, los taxis en la ciudad eran verdiblancos y muy poca gente había oído hablar del Cutzamala. Hoy las cosas son diametralmente opuestas: taxis rojos con dorado (¿quién decide el color y con qué criterios?) y el agua falta en no pocas casas. Tampoco había segundos pisos o Supervías.

Así entonces, propongamos una cortísima lista de cosas que, aventurándonos 10 años en el futuro, permanecerán igual, y otras que cambiarán.

Lo que se queda igual

  1. Las celebraciones en el Ángel: expresión antropológica de la felicidad chilanga. Un clásico para festejar desde la victoria de la selección de fútbol hasta un Grammy de Juan Gabriel.
  2. El tráfico: no hay manera que en 10 años todos los defeños nos movamos en autos voladores.

    Una cálida bienvenida

  3. El calor en invierno: el característico clima de la ciudad se mantendrá igual de inescrutable. Probablemente se acentúe la irracionalidad derivada del calentamiento global.

Lo que cambiará

  1. La basura: ya se empiezan a ver cada vez más calles donde la basura está a plena vista, donde la esquina es el tiradero oficial. Las cantidades de desperdicios crecerán exponencialmente y será muy difícil para las administraciones siguientes manejar tanto al gremio de basureros como el depósito final para estos desechos. Ya vimos un ejemplo de esto a finales del año pasado. Una pequeña huelga de basureros y nos ahogamos entre lo orgánico y lo inorgánico.
  2. Transporte público: las líneas de Metrobús (ya vamos en 4) aumentarán por distintas avenidas. Las modificaciones al reglamento serán varias y habrá casi un “controlador de tráfico” (policía) virtualmente en cada esquina. Se promoverá de manera incesante el uso de bicicletas y habrá una progresiva mejora en los camiones y peseros de transporte público.
  3. Guerra delegacional: así como los gobernadores de los estados son ahora los señores feudales del país, la concentración de población y dinero en cada una de las delegaciones hará que el puesto de delegado cobre un rol mucho más trascendental, de lo que se derivarán problemas con el gobierno del distrito federal. Una auténtica batalla por presupuestos y autonomía.

Esto es apenas un esbozo del futuro. Sin Robocops o patinetas voladoras.

¿Quién apuesta por la Ciudad de México?

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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