Los mártires de Chicago

“Los trabajadores seguimos siendo el pariente pobre de la democracia”

Marcelino Camacho (1918 – 2010) Sindicalista y político español

1ero de Mayo. Día del trabajo. ¿Cuál trabajo? Hoy en día encontramos noticias e historias de manifestaciones multitudinarias de sociedades que se oponen a las decisiones emprendidas por su gobierno. Recortes presupuestales, despido de miles de trabajadores, condiciones de austeridad y bajas en el presupuesto a sectores como la educación. Esta fecha tan conmemorativa es utilizada por muchas organizaciones laboristas y sindicatos para expresar su inconformidad ante las condiciones laborales de un país o para reforzar el sentio de la “lucha obrera”. Sin embargo, existe una historia que permanece en el olvido para muchos pero que representa el inicio y el porqué de estas conmemoraciones en el primer día del quinto mes del año.
Dentro del contexto de la revolución industrial en los Estados Unidos, Chicago era la segunda ciudad de EE.UU. en cuanto a niveles de industrialización y año con año, ferrocarriles provenientes de los estados colindantes llegaban con ganaderos y campesinos que buscaban empleo en la ciudad y que conforme se fueron asentando, crearon las primeras villas de trabajadores. Con el paso de los años, los obreros buscaron una serie de derechos que les garantizaran un mejor nivel de vida, entre ellos, la jornada laboral de 8 horas.

Placa del gobierno de Chicago en memoria de los mártires. En plumón resalta la leyenda “Primero tomaron tu vida, ahora explotan tu memoria” / Fuente: Wikimedia Commons

Por mencionar algunos movimientos que se originaron con el fin de lograr la reivindicación de la jornada de 8 horas, en 1829 se formó un movimiento que solicitó a la legislatura de Nueva York, la jornada de ocho horas. (Hasta ese entonces existía una ley que prohibía el empleo de cualquier trabajador por más de dieciocho horas, a menos que esto fuera necesario). Por otra parte, el movimiento sindical en Canadá comenzó una campaña en 1872 en búsqueda del reconocimiento del día laboral limitado y de los derechos sindicales.
Regresando a territorio estadounidense, la mayoría de los obreros estaban afiliados a la American Federation Labor, dentro de la cual en su cuarto congreso realizado el 17 de octubre de 1884 resolvieron declarar que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo sería de ocho horas. En caso de que los empresarios y los dueños de las fábricas no aceptaran, se irían a huelga general. En respuesta, el presidente de los EE.UU. Andrew Johnson promulgó la Ley Ingersoll, que establecía la jornada de ocho horas de trabajo diarias. Diecinueve estados sancionaron leyes que se abscribían a la promulgación presidencial pero con cláusulas que permitían hacer trabajar a los obreros entre catorce y dieciocho horas. La prensa calificó el movimiento obrero como “indignante e irrespetuoso” y “delirio de lunáticos poco patriotas”.
La Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (principal organización de trabajadores en EE. UU. y con tendencias anarquistas) escribió una circular que remitió a todas sus organizaciones adheridas en donde promulgaba: “Ningún trabajador adherido a esta central debe hacer huelga el 1ºde Mayo dado que no hemos dado orden al respecto”. Trabajadores de EE.UU. y Canadá repudiaron el comunicado y acusaron de traidores a la Noble Orden. El 1 de mayor de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga, mientras que un número igual de obreros amenazaban con un paro. La huelga continúo en Chicago durante los días 2 y 3 de mayo y precisamente en éste último mientras el anarquista August Spies hacía uso de la tribuna, policías y grupos rompehuelgas se enfrentaron ante los huelguistas, derivando en disparos, 6 obreros cayeron muertos y varias decenas de trabajadores resultaron heridos. En respuesta, Adolph Fischer redactor del periódico Arbeiter Zeitung convocó a un acto de protesta para el día siguiente a las cuatro de la tarde, en Haymarket Square, consiguiendo permiso del alcalde.

Retrato de los mártires de Chicago, affiche de Walter Crane / Fuente: Wikimedia Commons

El 4 de mayo, el alcalde de la ciudad de Chicago estuvo presente en el acto para garantizar la seguridad de los obreros, sin embargo al término de éste, gran parte de la concurrencia seguía en la plaza, hecho que motivó que la policía consideró necesario desalojar violentamente a los trabajadores. Durante la represión, un artefacto explosivo mató a un oficial de la policía, lo cual motivó que los policías abrieran fuego contra la multitud, matando e hiriendo a un número desconocido de obreros. En los días siguientes se declaró el estado de sitio y el toque de quedad, acompañado de la detención de centenares de obreros y allanamientos.
Con una importante presión de la prensa, el 21 de junio de 1886 se inició un juicio en contra de 31 presuntos responsables, siendo luego reducido el número a 8. Con un juicio que resultó en una farsa, sin pruebas de la culpabilidad de los 8 hombres y alentados por el amarillismo de la prensa, éstos fueron declarados culpables, acusados de ser enemigos de la sociedad y del orden público. Tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a la hora.

Los ocho mártires de Chicago / Fuente: Gargantas libertarias

A continuación les presentó la lista de los condenados, sus edades, sus respectivas condenas y las palabras que ofrecieron después de conocer su pena.
  • Samuel Fielden (Inglés, 39 años, perpetua)
  • Oscar Neebe (Estadounidense, 36 años, perpetua)
  • Michael Schwab (Alemán, 33 años)

“Lo que aquí se ha procesado es la anarquía, y la anarquía es una doctrina hostil opuesta a la fuerza bruta, al sistema de producción criminal y a la distribución injusta de la riqueza. Ustedes y sólo ustedes son los agitadores y los conspiradores”

  • George Engel (Alemán, 50 años, muerte en la horca)
  • Adolf Fischer (Alemán, 30 años, muerte en la horca)

“Solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponen porque no he cometido crimen alguno… pero si he de ser ahorcado por profesar mis ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo inconveniente. Lo digo bien alto: dispongan de mi vida”

  • Albert Parsons (Estadounidense, 39 años, muerte en la horca) Nunca se probó que estuvo presente en el lugar, pero se entregó para estar con sus compañeros y fue juzgado igualmente

“La sociedad actual sólo vive por medio de la represión, y nosotros hemos aconsejado una revolución social de los trabajadores contra este sistema de fuerza. Si voy a ser ahorcado por mis ideas anarquistas, está bien: mátenme.”

  • August Vincente Theodore Spies (Alemán, 31 años, muerte en la horca)

“Honorable juez, mi defensa es su propia acusación, mis pretendidos crímenes son su historia. Puede sentenciarme, pero al menos que se sepa que en el estado de Illinois, ocho hombre fueron sentenciados por no perder la fe en el último triunfo de la libertad y la justicia.”

  • Louis Lingg (Alemán, 22 años, muerte en la horca) Se suicidó en su propia celda para no ser ejecutado.

Al respecto, José Martí, corresponsal en Chicago para el periódico La Nación de Buenos Aires, describe los últimos momentos de los conocidos como “ocho mártires obreros”.

“… salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro… Firmenza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el de Parsons, Engel hace un chisto a propósito de su capucha, Spies grita <La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora>. Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable”.
A finales de mayo, varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de ocho horas a centenares de miles de obreros, reivindicando la lucha y la muerte de los ocho mártires obreros. Desde entonces, múltiples países han adaptado el 1ero de mayor como día de homenaje a estos 8 hombres y y como plataforma para la exigencia de reclamos de cada sociedad.
Nemo el Capitán
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Comments

  1. kukulz says:

    Grandiosa recopilación de información y no puedo decir más de la redacción, lo sentí al nivel de la realidad de los Mártires de Chicago 😀 Gracias por compartir!

    • Nemo el Capitán says:

      Agradezco el tiempo invertido en leer este artículo y aún más el cumplido que realizas al mismo. Sin duda es una historia poco conocida que trasciende el “hoy no hay trabajo o escuela”, es una historia de lucha, honor y justicia. Saludos hasta Floresta Coyoacan.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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