Switcheroo: el género en la ropa

Empoderamiento: un mujer con pantalones, camisa y zapatos.

Humillación: un hombre con vestido, aretes y tacones.

¿Por qué existe un abismo de diferencia? ¿Qué hace que la ropa mande mensajes tan opuestos?

Como me gusta inundarlos de proyectos fotográficos y temas de género, les traigo una colección de Hana Pesut. La fotógrafa canadiense se da a la tarea de capturar los pequeños momentos que a veces pasan desapercibidos, esos que más tarde se suele desear haber guardado para recordarlos. Su misión es hacer que las personas se den cuenta de esto y tomen más fotografías de su día a día. Sin embargo, para esta galería en especial, se centró en parejas o grupos de personas, y sus vestimentas. La ropa cumple una función indispensable: la primera captura no tiene alteraciones, pero en la segunda se le pide a los fotografiados que se pongan la ropa del otro. El contraste es sorprendente.

La palabra switcheroo significa una inversión o variación inesperada.

La ropa forma una parte esencial de la construcción social y cultural del género en prácticamente todo el mundo. Desde pequeños aprendemos a diferenciar entre la ropa de niños y la de niñas. Pero la lógica de categorización no es completamente excluyente. Sabemos que los estampados de flores, corazones y ositos, los colores pastel, los encajes, la diamantina, los vestidos y las calcetas son de niñas, y solo de niñas. En cambio, de un tiempo a acá, el resto del guardarropa del imaginario colectivo suele considerarse aceptable para niños o niñas: pantalones, colores oscuros, zapatos deportivos, etcétera.

Crecemos pensando que esto se da gracias a la equidad de género, pero detrás de esa fachada tal vez se esconde una discriminación más grande. Una mujer con pantalones tiene poder; un hombre con vestido es ridiculizado. Porque el mensaje que muchos obtienen de esa primera imagen es que la chica quiere ser hombre, lo cuál está bien porque la construcción de ese género está llena de connotaciones positivas: poder, fuerza, ambición. En cambio, la segunda imagen manda un mensaje totalmente opuesto, pues la concepción de “mujer” viene ligada a inferioridad, debilidad, sumisión. Un hombre que usa ropa de mujer pierde su “estatus”, su masculinidad, el respeto inherente de su condición biológica.

No ha de sorprendernos que en estas fotografías veamos de manera más natural (incluso con más aprobación) la imagen de una mujer con la ropa de su acompañante varón, y nos riamos de lo graciosos que se ve un hombre usando la ropa de su acompañante femenina.

Aquí les dejo algunas fotografías de la colección y la página donde pueden encontrar la galería completa, además de otros proyectos de Hana Pesut.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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