Walt Disney y el nazismo

“El cine… ese invento del demonio”

Antonio Machado (1875 – 1939) Poeta y prosista español

El cine es ese arte en donde por más de dos horas, los problemas son de otra persona (Pedro Ruíz) pero a la vez es un fiel reflejo de la realidad por su misma esencia de expresión humana. Pregúntate por un segundo si has conocido a alguna persona que diga, rotundamente, que no gusta del cine en ninguno de sus géneros. ¿Conoces a alguno? En lo personal, no pude recordar a ningún conocido que viviera bajo esta máxima y por ende me aventuro a decir que es debido a sus múltiples géneros y estilos narrativos.

Aunque el cine nace como una herramienta para plasmar, compartir y difundir historias ajenas a nosotros, en diversos contextos se les ha dado un uso propagandístico, en donde un régimen dictatorial o bien una democracia maquillada, busca adoctrinar las mentes de los espectadores y guiar sus pensamientos en una misma dirección. Podemos mencionar por ejemplo, el caso del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial en donde el cine fue un canal utilizado por el Ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, para fomentar y radicalizar el nacionalismo alemán. A través de este medio, el nazismo logró “educar” y compartir su visión del mundo a los habitantes de la Europa ocupada, apuntalando al Tercer Reich bajo el apoyo popular.

Sin embargo, dentro de ese mismo contexto histórico, tenemos la historia de los Estados Unidos, en donde no sólo buscaron orientar la opinión pública hacia un enemigo común (Los países del Eje) y justificar la guerra bajo el apoyo mediático, sino también en los comics y por supuesto, el cine. En esta ocasión, quiero darles dos ejemplos claros de cómo los Estados Unidos buscaron crear una “conciencia” en sus habitantes y construir una primera imagen del nazismo, en especial en las mentes de los niños.

¿Qué es un nazi? ¿Los niños nazis son como yo? ¿Los niños nazis también son malos? Este tipo de preguntas podían ser recurrentes en la mente de un niño de 10 años y que aún no comprendía la información transmitida por las noticias y cuyos padres probablemente no lograban encontrar una manera clara y precisa de resolverle sus dudas. Para ello (pero no sólo para los niños), Walt Disney elaboró un corto en el año de 1943 titulado Education for Death: The Making of the Nazi a su vez inspirado en el libro homónimo de Gregor Ziemer. Estrenado el 15 de enero del ’43 por RKO Radio Pictures, dirigido por Clyde Geronimi y animado por Ward Kimball, este corto busco expresar de forma sencilla cómo era la vida de un niño nazi, desde su nacimiento hasta su muerte (a consecuencia de la guerra y por conducto de los ejércitos aliados).

¿Cómo vivirá un nazi? ¿Será feliz? ¿Vivirá mejor que nosotros en Estados Unidos? Para evitar todo este tipo de cuestionamientos que un reportaje periodístico no podría lograr socavar, Walt Disney elaboró en 1942 un corto que dejaría claro el mensaje. Los nazis viven bajo condiciones de opresión idolatrando a un hombre y repitiendo admiraciones hacia él. En esta peculiar ocasión, el Pato Donald sería el protagonista de este corto titulado Der Fuehrer’s Face estrenado en 1943 por RKO Radio Pictures. El corto fue dirigido por Jack Kinney y la música compuesta por Oliver Wallace. En este rubro destaca la canción que la banda militar toca y el mismo protagonista aprende, canción que se volvió muy popular en aquella época. Este corto logró un Óscar de la Academia por la mejor corto animado en la 15ª entrega (1943). El corto comienza con una banda militar en donde destaca Hideki Tojo (primer ministro de Japón durante la guerra), Hermann Göring (comandante de la Luftwaffe, Fuerza Área Alemana), Joseph Goebbels (Ministro de Propaganda nazi) y Benito Mussolini (Primer Ministro italiano y Duce de la República Social Italiana durante la guerra) tocando la canción antes mencionada.

Cartel del corto animado / Fuente: Wikimedia Commons

Me parece que ambos cortos dejan muy claro la opinión que los Estados Unidos buscaban transmitir a los espectadores del séptimo arte. Y resulta importante destacar el final del segundo corto, en donde el Pato Donald afirma estar muy contento de ser ciudadano de los Estados Unidos. Un nacionalismo no radicalizado a diferencia del nazi, si me permiten el comentario. No olviden dejar sus comentarios.

Nemo el Capitán

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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