‘La realidad ya no es un privilegio, es lo que nos sucede al andar’

Manuel García en El Cafetín de las 5; Foto: Alberto Vega

Sencillo, de paso lento, acompañado de su inseparable guitarra y con una amigable sonrisa, Manuel García entraba a la cabina de Concepto Radial para tomarse un Cafetín de las 5 con todo el equipo. No sin antes afinar su guitarra que sonaba a la voluntad de los dedos y la creatividad de la mente de García. Su voz comenzaba a resonar entre los acordes acústicos, a la par que el tarareo se convertía en palabras y finalizaba en una breve interpretación de Nada nuevo bajo el sol, melodía de sus inigualables amigos; Los Bunkers.

Una vez instalado dentro de la cabina, con su guitarra acomodada en su regazo, se le veía contento, cómodo y entusiasmado por la entrevista que seguiría, en donde prometió que interpretaría un par de canciones de su repertorio, todo para consentir a nuestra audiencia. Una pequeña introducción a la vida y carrera de Manuel García se proyectaba a través de las bocinas de todos los radioescuchas, con el fin de contextualizar la vida del chileno y destacar el por qué de su entrevista (Acá la nota completa de la carrera de Manuel).

AlejandroManuel, ¿Qué soñabas ser de grande? De pequeño, ¿en qué te imaginabas a ti mismo trabajando cuando tuvieras la edad que actualmente tienes? ¿Siempre deseaste ser músico?

Manuel García: Tenía una noción, de muy niño de ser astronauta o pescador. Pescador por la gente que yo veía a mi alrededor, cuyos oficios eran generalmente ese, lo de ser astronauta me venía solamente mirando a las estrellas y soñando con los dibujos animados y los cuentos infantiles. Pero también, de niño cerca de mis 8 o 10 años, tenía la noción de que el artista era una persona muy interesante, me llamó mucho la atención por ejemplo, la figura de Leonardo Da Vinci. Desde muy chico, comencé a investigar sobre el renacimiento y en aquella época soñaba con ser un pintor.  Después, abandoné la pintura, aunque todavía sigo haciendo por ahí algunos dibujos, para dedicarme a escribir pero me di cuenta que no lo hacía muy bien y me decidí a ser arquitecto. Después, entre todas las cosas, por suerte estaba la guitarra cerca y fue lo que al final, reunió todos esos sueños.

Adán: ¿Qué fue lo que te dio el espaldarazo para decir sí voy sobre la música? A lo mejor, alguna noche viendo las estrellas o viendo los pescadores. Teniendo esas tentaciones ¿Qué fue lo que definitivamente te hizo que te inclinarás por la música?

MG: Durante la adolescencia fue el hecho de que empece a entender la vida a través de las canciones, donde yo encontraba información más sensible que podía captar acerca de la vida, de nuestros coterráneos, de la música que tiene que ver con Latinoamérica y la que nos abría a la gente joven, un sueño, no solamente el del artista, sino también un sueño social, de lo cotidiano y uno político. A los 13 años tomé la guitarra de manera muy sistemática, comencé a estudiarla y de ahí en adelante nunca más la solté. Decidí hacer canciones a los 14 años y me di cuenta que lo que me pasaba con ellas, era muy grato. Lo menos que podía pasar era encontrarse con un par de muchachas enamoradas escuchando una canción o enamorado uno de ellas, tratando de conquistarlas. Alrededor de esa época, me comprometí directamente con el hecho de hacer canciones.

Alex: Sabemos que estudiaste Pedagogía en Historia y Geografía por la Universidad de Tarapacá pero en el año de 1994 te decides a estudiar interpretación superior en guitarra. ¿Cómo se da ese paso de ser maestro a querer estudiar música profesionalmente?

MG: Para mí era muy natural. Yo concebía las canciones como una forma de ver el mundo, de entenderlo y me pareció que para hacerlas, había que investigar, que entender y saber cosas. La carrera de historia estaba muy cerca de donde yo vivía, en el norte, en Arica, sin posibilidades también de ir a estudiar otra cosa a otro lugar. Esa carrera era lo que me propiciaba de alguna forma el pensamiento. Estudiar entonces historia, me venía muy bien para tener una noción de nuestra Latinoamérica, del universo, del mundo, de saber dónde estamos parados y sobretodo de saber dónde estaba yo parado en aquellos años.

Por supuesto, no abandoné la guitarra en esos años para después postular una beca y al ganarla, no me quedó más remedio que acercarme a mi instrumento estudiando interpretación en guitarra. Aun así, a pesar de mi paso por la academia, siempre he nutrido mi instrumento de aquellos aspectos que tienen que ver también con que es un arte que se construye desde la calle, desde lo popular, desde la informalidad autodidácta.

Foto: Alberto Vega

Adán: Sabemos que a lo largo de tu carrera has cambiado de géneros, de la trova pasas al rock ¿A qué se debió esa transformación?

MG: Es bastante natural que en una época, precisamente a los albores del Siglo XXI, se empieza a enriquecer la música desde distintos aspectos. Cuando pensamos, por ejemplo en el folclore, siempre pensamos en el campo o en la música más tradicional pero nunca pensamos en que nosotros vamos a ser el folclore, siglos más tarde. Lo que nosotros hacemos y lo que nosotros escuchamos, incluso la música electrónica o el rock, van a pasar a ser parte de toda una era, raíces de esta era, de alguna gente y de algunas generaciones.

El hecho de cruzar sonoridades, de experimentar con las cosas que a uno lo marcan en el fondo, sin querer hacer una fusión e incorporar la música que uno escucha naturalmente a través de la guitarra, es un paso que se da de manera espontánea. La búsqueda por ejemplo que hayan tenido bandas en México como Café Tacvba causaba mucho interés hacia el resto del cono sur pensando que tenemos a gente que están tocando rock & roll con base electrónica pero no olvidan sus raíces. Y ves a esa gente tocando una canción que tiene que ver con el campo o una canción que se relaciona con el son huasteco.

En mi caso lo mío siempre ha sido la guitarra de palo pero también me he enchufado con mucho interés en las guitarras eléctricas y tocar con batería, incorporar el rock & roll. Ahora ya pronto, en julio próximo, habrá un disco mío que tiene mucho de música electrónica sobre sus hombros.

Foto: Alberto Vega

Alejandro: Manuel, a propósito de los géneros musicales, nos gustaría que nos explicaras un poco el concepto de la nueva canción chilena.

MG: La nueva canción chilena es un movimiento musical que debiera tener históricamente sus raíces en los años 60’s con autores como Violeta Parra y Víctor Jara, quienes se preocuparon por recuperar y reestructurar la canción de nuestras raíces folclóricas. Estudiarla, recoger y recopilar aquellos elementos latinoamericanos que eran potentes dentro de la música que poco a poco comenzaba a convertirse en algo mucho más industrial, en términos masivos y mundiales. Bajo ese contexto, aparece una generación que estaba preocupada por decir cosas en las canciones, de enfocar la canción desde un punto de vista más pensante, un punto de vista social y político. De ahí, se estructura toda una generación que atraviesa los años 70’s y 80’s donde una serie de cantautores y grupos dieron un montón de discos importantes. Quilapayún, Inti Illimani y el Grupo Yapu, grupos definitivamente identificados con las raíces de nuestro país y a la vez con la cuestión política y social.

Ahora el movimiento permanece estigmatizado de una manera rotunda, se calificó y ha quedado cualitativa y cuantitativamente encerrado en ese concepto de la nueva canción chilena. Sin embargo, la nueva canción chilena ha sido fundacional y pilar de alguna otra música joven que actualmente están en Chile. Por ejemplo, están apareciendo muchos muchachos que responden  a las influencias que tienen que ver con el folclore, el rock & roll o la música electrónica pero que ya no tienen la camisa de fuerza de lo que significa tener necesariamente una condición política para cantar o hacer arte. Existe hoy en día, un pensamiento más libre de refundar las cosas y de observarlas nuevamente.

Adán: ¿Sería correcto denominar como música social aquella que haces a partir de esta corriente? ¿Qué objetivos tiene tu música?

MG: Me considero un artista que compone estéticamente, es decir, la belleza, el arte es lo que a mí me mueve a buscar a través de las palabras el sentio de las cosas, de la vida, del universo, de la naturaleza y justo en esa observación casi filosófica del ser a través de la estética, uno se encuentra con distintas problemáticas; el amor, la muerte, el hecho de la reflexión de existir o problemáticas sociales y políticas, presentes en el mundo contemporáneo. En mi caso, yo nunca compongo canciones con un objetivo predeterminado, es decir no me siento a pensar en hacer una canción de cómo debiera ser la sociedad. Se me hace pedirle demasiado al arte. Sin embargo, en el camino yo elijo lo que tiene que ver con la estética, con la belleza. Nada se justifica si no hay belleza de por medio cuando se hace una obra de arte.

Foto: Alberto Vega

Al término de esa sentencia al respecto de la verdadera belleza de una obra de arte, Manuel interpretó para el auditorio del Cafetín de las 5 una de sus canciones más famosas y favorita de la gente. Témpera con la voz ronca de García, certeros rasgueos de la guitarra y una pasión en la letra que se lograba comunicar con una belleza como la explicada por Manuel, tan sólo minutos antes. Aplausos en la cabina y saludos que recibía Manuel desde su natal Chile. Retomando la entrevista…

Adán: En tu primera presentación en Viña del Mar, donde te llevas antorcha de oro y plata y además gaviota de oro y plata también, enviaste un mensaje a Sebastían Piñera que culminaba con la frase “Los estudiantes no lo dejarán dormir si usted no los deja soñar” ¿Consideras que tu música logra representar la realidad de la juventud chilena y por qué no, de más países?

MG: Pienso que la música sí tiene el don de reflejar, yo creo que hice un par de observaciones sociales desde lo estético en algunas canciones que grabé. Finalmente, pasaron de ser una simple observación a ser parte de la sangre del movimiento de la gente joven, en medida en que esas canciones también han estado presentes dentro de las marchas y dentro del mismo ritmo social de la juventud. Lo que si no atribuyo a las canciones es el poder absoluto de cambiar las cosas o que las canciones tengan en si mismas el poder de llegar a tener la determinación de las decisiones políticas que toman los líderes. Antiguamente, se relacionaba al artista social con aquel que era capaz de pensar y llevar acabo un pensamiento político muy claro. Considero entonces que el artista a veces tiene la noción que lo lleva a descubrir alguna que otra verdad.  Toda la energía de los movimientos como en el caso chileno o en España, donde yo vi a una juventud muy inquieta, efervescente en aras de un cambio, lo noto también ahora en México. Esa energía y esa fuerza la está canalizando, dirigiendo y propiciando esta nueva juventud del Siglo XXI, que comienza a ver al mundo con otros ojos.

Alejandro: Mencionaste la noción que un músico puede tener para descubrir verdades, en tu opinión, ¿Hasta qué punto la música puede ser una vía para transformar a una sociedad?

MG: Yo creo que en la medida en que colabora con otras instancias. La transformación de una sociedad, a final de cuentas, es la voluntad de un pueblo entero y eso se expresa en la artesanía, en la poesía y en los gestos cotidianos que tenemos unos con otros e incluso en las renuncias que podemos llegar a tener cuando una era nos marca muy fuerte. Renuncias que van desde dejar los individualismos, con no soñar tanto en el hecho de adquirir y sólo comprar de alguna manera la felicidad y replantearse las cosas desde un camino más difícil pero que conduzca hacia una luz en el túnel.

La canción y el arte tienen un poder transformador en la medida en que va acompañado y es acompañado de ciertas manifestaciones. Por ejemplo en Chile en el ámbito popular, se dan muchas instancias culturales y sociales donde la gente se las ingenia para expresarse culturalmente y de ahí nacen elementos que son muy ricos en la medida en que son casi cotidianos, hallazgos y ocurriencias cotidianas pero que se pueden trabajar, formar y transformarse en un arte de mayor estatura. Todo lo que la gente hace, sus pequeños cantos, sus ritos, sus gritos, la forma como se visten, la manera como pintan su bandera, los colores que eligen para poder expresarse, todas aquellas cosas son finalmente parte de la obra de un artista y al mismo tiempo los artistas van haciendo crecer los movimientos sociales. Es una especie de espiral o una estructura de ADN.

Adán: ¿Qué representa en tu carrera la poesía y la pintura?

MG: La poesía primero, representa la profundidad y el misterio y que a través de ella pude descubrir y entender al mundo desde otra manera, desde perspectivas como la belleza o el dolor. Recuerdo que la poesía, mientras yo era muy joven, era muy igual a mí en el sentido en que me hacía vibrar, en que ahí estaban puestas aquellas cosas que no sabía cómo decir, todavía. Hay muchos poetas que voy leyendo y que precisamente expresan aquello que uno tiene como un remolino dentro del alma y finalmente el poeta los deja en claro en un par de versos que te hacen temblar. Yo la practico, de alguna manera, aunque la escondo bastante. Las canciones tienen para mí, un aspecto mucho más rupestre que la poesía a la cual encuentro más fina, delicada y estéticamente más profunda, pero por ahí en alguna canción, algún verso se viste de gala y se acerca al tema de lo poético.

En el caso de la pintura, es un arte que yo admiro muchísimo, siempre he pensando alguna vez en la vida, tal vez no retirarme del todo de la música pero sí tomarme un descanso para dedicarme a pintar, a poder dibujar y expresar el mundo desde ahí. Me gusta mucho todo lo de los colores y me fascinan las obras de los grandes artistas pintores del mundo. Si lo piensas, es una forma de entender el mundo de una manera mucho más filosófica de lo que crees. Considero que por el momento lo que hago es entrenar el ojo, observar, mirar, tratar de captar todo. No solamente se pinta practicando con la mano, sino también observando mucho.

Adán: ¿Qué personajes te inspiran? Tanto en poesía como en pintura.

MG: En la poesía hay autores tremendos, César Vallejo, el mismo Neruda que es chileno, la lírica profunda de Octavio Paz. Me gusta Ray Bradbury, Edgar Allan Poe en el caso de la poesía más fantástica. Me gusta García Lorca, me inspira mucho Franz Kafka. En la pintura, me he visto siempre muy conmovido por Frida Kahlo, Diego Rivera, pintores favoritos míos desde niño cuando los veía en los catálogos de pintura. Descubrí también a Van Gogh. antes del boom de los 100 años. Me gustaba la poesía y la pintura del renacimiento la cual redescubre al ser humano a partir de la anatomía. Latinoamericanos por mencionar algunos, Guayasamin y Botero por nombrar algunos dentro de los gennios que hay.

Alejandro: ¿Qué viene para Manuel García en el futuro?

Manuel García: En el futuro más cercano, todos los conciertos en el DF. También voy a estar yendo a San Sebastián al festival de cine independiente y a Barcelona a tocar. Después vuelvo a Chile para planificar 3 concierto grandes en el Teatro Caupolican, lugar emblemático en la capital. Asimismo, organizaremos una nueva gira nacional con nuevo material  y nuevo disco el cual saldrá en los primeros días de julio y contará con colaboradores sorpresas. En ello trabajaré, además, se concretarán algunas cosas más que son sorpresas y por ende no puedo decir. Apenas este el nuevo material, seguro estará acá en su programa para todos los fieles seguidores del Cafetín.

Por último, hicimos una pequeña dinámica con Manuel en donde le pedimos dijera lo primero que se le venía a la mente cuando le dijéramos determinada palabra. Acá el resultados:

Educación- Libertad

Música- Belleza

Trova- Hermanos

Rock- Fuerza

Pánico- Un disco

Chile- Mi familia

México- Más familia y hermanos.

Con las primeras notas de Piedra Negra, Manuel García agradeció el espacio y la oportunidad de convivir un rato con nosotros a la par que se alegraba de haber conocido a jóvenes tan lúcidos y que preguntaban cosas tan interesantes. Reiteró el agradecimiento y dedicó esta melodía a todo el equipo del Cafetín de las 5. Les comparto el link donde podrán escuchar la entrevista y la interpretación de Manuel en guitarra.

Muchas gracias, Manuel.

Por: Alejandro Campos

pORFoto: Alberto Vega

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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