Los gigantes dormidos

La obra de Joel Corrales (La Habana, 1985) posee un estilo propio que uno descifra desde el primer cuadro. Su estética remite a la del artista australiano Ron Mueck, aquel que esculpe gigantes o liliputienses hiperrealistas. Seres humanos de silicón pero que bien podrían pasar por unos de carne y hueso, si es que su tamaño no fuera desproporcionado. Así sucede con los cuadros de Corrales. Sus protagonistas son hombres y mujeres cubanos que duermen.

Duermen sobre las azoteas de edificios desvencijados. Duermen sobre amplias praderas, verdes e impolutas. Duermen en posiciones fetales, sentados, en estéticas posturas. Son hombres, mujeres, niños y ancianos los pobladores de un mundo en completa paz, irrumpido e intervenido por su presencia diametral, por su tamaño totalizante.

Esa es la constante de los cuadros de Corrales: un paisaje sobre el cual duerme una persona gigante. Pero, ¿por qué esta elección?

En el arte, las hipótesis suelen ser variadas y de hecho muchos artistas se congratulan de que así sea. De que algunos desprecien y otros amen sus obras. Que unos encuentren muerte donde otros vida y así interminablemente. Algunos inclusive alimentan ese debate al negarse a titular sus pinturas, a revelar tal o cual secreto, a compartir sus motivaciones o pensamientos. Joel Corrales parece ser uno de ellos.

Muchas de sus obras no tienen un título, y las que sí, remiten a ideas mucho más amplias que un simple “sueño bucólico”. Así, encontramos “Caducidad de la Fe” escrito junto a una que presenta a un viejo en medio de una avenida derruida.

Foto: Propia

Cada quien encuentra en las obras de Corrales un significado propio. Tomemos por ejemplo el cuadro de arriba.

En el vemos a un niño que duerme sobre el tejado de una vecindad en decadencia. Una de las características del trabajo de Corrales es que los dormidos están siempre solos. No hay nadie más que se asome en los cuadros, nada más se insinúa, ellos son los únicos protagonistas de su propia realidad…y están dormidos. Quizá en ese hecho (la completa soledad de los dormidos frente a los paisajes destruidos a su alrededor) se encuentre la primera y más importante clave para entender el trabajo de Corrales.

Si nosotros estamos dormidos y a nuestro alrededor encontramos que los muros se están cayendo, la ropa decolorando y las paredes ennegreciendo, no podemos hacer nada para evitarlo. Es más, pareciera que el niño duerme a fuerzas, que con ímpeto cierra los ojos para abstraerse voluntariamente de su realidad. Otros tienen los ojos cerrados con más sutileza, inclusive con resignación. Nadie quiere ver lo que sucede alrededor.

Importante también es entender un poco de la biografía de este artista, que nació en la Habana y que sin embargo a sus 27 años pocas veces la ha visitado. Quizá conserva un recuerdo gris de este país, quizá está esperando, como bien lo dijo algún visitante de la galería donde se expone su trabajo, a que todos esos cubanos se despierten. ¿Qué pasará cuando lo hagan?

La exposición de Joel Corrales, “El Conformismo hasta el Despertar decidido” presenta 3o pinturas de gran formato y re-inaugura la galería de arte 10/10 que se encuentra en Polanco, en la Ciudad de México.

La exposición es de entrada libre y permanecerá abierta hasta el 21 de junio.

Dirección:

Séneca 114, Colonia Polanco, México D.F.

Teléfono:

52 82 25 90

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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