López Velarde y las lágrimas

En esta ocasión, me gustaría presentarles a uno de los poetas mexicanos más importantes del siglo XX, Ramón López Velarde, además también de uno de sus poemas que guarda relación con las lágrimas: “Hermana, hazme llorar”. Desde un un punto de vista científico, sabemos que llorar es importante para mantener en buen estado nuestros ojos, aunque también sigue considerándose una debilidad para algunos hombres, esta actividad es algo natural para todo ser humano, y funciona de la siguiente manera.

Cada vez que parpadeamos el ojo se humedece, el resto de la lágrima pasa al saco lagrimal por unos canales que salen de la orilla del ojo, cerca de la nariz y pasan a las fosas nasales. Si los ojos no se mantuvieran húmedos perderían toda su capacidad para poder funcionar adecuadamente. Cuando lloramos se producen tantas lágrimas que se desborda el ojo, por eso salen por ahí, ya que no todas pueden ser pasadas a los conductos nasales.

El llanto se presenta cuando:

-Algo irrita nuestros ojos, como el polvo, gases, basura o insectos.

-Porque sentimos dolor, miedo, tristeza, alegría, coraje o tensión, ya llorar es una forma de expresar los sentimientos.

-Porque nos reímos con mucha fuerza y provocamos que los músculos del ojo se contraigan con más fuerza y se produzcan más lágrimas.

-En los bebés el llanto, también es una forma de comunicación y en los mayores alivia las tensiones emocionales.

Independientemente de si nos guste llorar o no, es un hecho indiscutible que esta actividad sirve de inspiración para muchos poetas, entre ellos, nuestro poeta Ramón López Velarde.

Nacido en Jerez ( Zacatecas) en 1888, poco puede decirse de su corta vida: cursó sus primeros estudios en los seminarios de Zacatecas y Aguascalientes y se matriculó en la Universidad de San Luis de Potosí para estudiar la carrera de leyes. Murió, prematuramente, a los treinta y tres años, en la Ciudad de México, en 1921.

Tentado por la política, como tantos otros literatos mexicanos, en 1911 se presentó a las elecciones como candidato a diputado suplente por su ciudad natal, integrado en las listas del Partido Católico. En 1914 viajó a Ciudad de México, donde se instaló trabajando primero en su profesión de abogado y, luego, en las secretarías de Gobernación y Relaciones Exteriores; fue también profesor de literatura. Publicó sus crónicas políticas en varios periódicos: El Regional de Guadalajara (1909), La Nación (1912), El Eco de San Luis (1913), El Nacional Bisemanal (1915-1916), Revista de Revistas (1915-1917), Vida Moderna (1916) y Pegaso (1917).

En La sangre devota (1916), su primer libro de poesías, pueden descubrirse ya los temas recurrentes en toda su obra: el amor, el dolor y la preocupación por los destinos patrios. Con su obra reaparece en la lírica mexicana un acento casi olvidado, una voz, la de la provincia, que había callado ya. En 1919, apareció Zozobra, su segunda obra poética, en la que aborda dramática y sinceramente los problemas del erotismo, la religión y la muerte. En 1921, al celebrarse el primer centenario de la Independencia, escribió La suave patria, en cuyos versos épicos y líricos exalta los sentimientos nacionalistas.

Su prematura desaparición arrebató a las letras mexicanas un creador de enorme fuerza y talento muy personal. Tras su muerte fueron apareciendo sus demás obras, que en unos casos veces habían sido preparadas por el propio autor, y en otros se rescataron de periódicos y revistas. Se editó el tercer volumen de su producción poética (El son del corazón, 1932) y otros tres que contienen su obra en prosa (El minutero, 1923; El don de febrero. Poesía, cartas y documentos, 1952; y Prosas políticas, aparecido en 1953).

Este poeta es recordado principalmente por haber escrito, con motivo del primer centenario de la Independencia, el poema Suave Patria, que suele considerarse el poema nacional de México. Ramón López Velarde es considerado, a pesar de su corta vida, el más específicamente mexicano, el más “nacional” por decirlo de algún modo, de los líricos del país. Es el poeta de la época modernista con mayor arraigo mexicano, pero un arraigo que no llega a fructificar en su espíritu renovador y mantiene, en el lenguaje y el estilo, una serenidad casi clásica, un carácter religioso que lo vinculan con la tradición.

Así como con los demás escritores, los invito a conocer más de su obra, y para terminar con este post. los dejo con su poema “Hermana, hazme llorar”, y al final con un video de “Suave Patria”, espero que los disfruten.

Hermana, Hazme llorar

Fuensanta:
dame todas las lágrimas del mar.
Mis ojos están secos y yo sufro
unas inmensas ganas de llorar.

Yo no sé si estoy triste por el alma
de mis fieles difuntos
o porque nuestros mustios corazones
nunca estarán sobre la tierra juntos.

Hazme llorar, hermana,
y la piedad cristiana
de tu manto inconsútil
enjúgueme los llantos con que llore.
el tiempo amargo de mi vida inútil.

Fuensanta:
¿tú conoces el mar?
Dicen que es menos grande y menos hondo
que el pesar.
Yo no sé ni por qué quiero llorar:
será tal vez por el pesar que escondo,
tal vez por mi infinita sed de amar.

Hermana:
dame todas las lágrimas del mar…

Suave Patria

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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