Mohamed Morsi, presidente de Egipto

La espera terminó. Los comicios egipcios finalmente arrojaron a un ganador. No es que después de tantas semanas quedaran muchas opciones, pues ahora la población sólo se limitaba a escoger entre dos candidatos posibles: Ahmed Shafiq, quien representaba de cierta forma al anterior régimen recién vencido de Mubarak; y Mohamed Morsi, candidato de la ya octogenaria organización de los Hermanos Musulmanes, apegada al islam como fuente de poder, organización y en fin, de vida.

Entre los que apoyaban a Shafiq, los simpatizantes de Morsi y los que no se veían representados por ninguno de los dos, la Junta Militar (que gobierna al país desde la caída de Mubarak) mencionó el domingo 24 que el ganador con 51.7% era el islamista Morsi por sobre el 48.2% de Shafiq. Como resultado, miles de egipcios celebraron con fuegos artificiales, hondeando banderas, gritando y cantando felizmente. Todo esto después de que la tensión se elevara entre la población, pues originalmente los resultados debían haberse dado el 21 (las elecciones fueron el 16 y 17 de junio), pero debido a que la Comisión Electoral pidió más tiempo para revisar las impugnaciones presentadas durante los comicios, se pospuso hasta el 24.

Celebración tras conocerse el resultado/ Fuente: El País

El perfil de Morsi

Mucha de la población egipcia teme a la radicalización, la gente tiene razones para ello, pues Morsi representa la parte más conservadora de la Hermandad. “El Corán es nuestra constitución, la sharía (ley islámica) nuestra guía” fue uno de los eslóganes más populares de su campaña. Y aunque ha reiterado innumerables veces que gobernará para todos, y que no deben temer, los sectores no islamistas de la sociedad no se han convencido y miran con cautela lo que pasará durante su gobierno, pues muchos creen que aplicarán las leyes más rígidas de la ley islámica. Los temores no parecen disiparse aún después de que Morsi asegurara que no impondrá el velo y que no castigará la venta de alcohol en ciertas zonas. Tal vez se debe a que la Hermandad tiene muchos tonos dentro de ella y así como hay islamistas moderados, también la integran islamistas radicales; esto causará un conflicto interno bastante complicado pues no es una organización precisamente democrática.

En cuanto a su experiencia política, ésta va de ser diputado (por 5 años) a presidente del Partido Libertad y Justicia (partido de los Hermanos Musulmanes). Sus principales prioridades son el cambio y la ruptura con el antiguo régimen, para esto hará uso de su programa “Renacer”, que pretende cambiar el país, con la sharía como base fundamental.

Mohamed Morsi/ Fuente: Daily News Egypt

Los Hermanos Musulmanes

Al-Ikhwān Al-Muslimūn es una organización política árabe musulmana que está basada completamente en el Islam. Se fundó en 1928 por Hassan al Banna, y fue reprimida desde tiempos del rey Faruq (último rey de Egipto). Nunca fue considerada una organización legal, aunque con Mubarak tenía un poco más de libertades, pues podía presentar candidaturas (siempre y cuando fueran independientes), aunque es cierto también que Mubarak metió a muchos miembros de la Hermandad a la cárcel pues era considerada una de las principales oposiciones al régimen.

El principal objetivo de esta Hermandad es la aplicación estricta y literal de la sharía en el valle del Nilo y en los demás países musulmanes. Entre sus formas de lograr el objetivo están la predicación, la acción social (construyen escuelas, dan pensiones y otros apoyos a la clase más bajas de Egipto) y la política. Pero también entre sus creencias está la de proteger la tierra musulmana de ataques extranjeros (única justificación para acudir a la violencia). En este sentido, esta organización ha influido en otros grupos tales como Hezbollah y Hamas, que son de resistencia islámica y musulmana que son frecuentemente acusados de cometer crímenes de guerra y terrorismo.

Logo de los Hermanos Musulmanes; el libro representa la religión y las espadas al Estado/ Fuente: Identidad Andaluza

Mohamed Badie, es el líder actual de esta organización y  ha dicho que apoya la transición democrática y pluripartidista. Muchos han hablado de que en los últimos años se ha moderado la visión de los Hermanos Musulmanes, que se han vuelto menos radicales y extremistas, veremos qué tanto ha cambiado con este gobierno.

Mohamed Badie, en el centro, líder de los Hermanos Musulmanes/ Fuente: El País

Las limitaciones del nuevo gobernante

El problema del que se viene discutiendo desde que comenzaron las elecciones es si la Junta Militar dejará el poder una vez que se elija al nuevo presidente. La sensación de que no dejará el poder tan fácilmente incrementó hace unos días (antes de la 2da vuelta electoral) cuando los militares disolvieron el Parlamento, donde por cierto, los islamistas habían ganado alrededor de 40%, situación claramente favorecedora para Morsi y su nuevo gobierno.

La Junta Militar se otorgó, a través del Tribunal Constitucional, el cargo temporal del Legislativo (pues se cuestiona su validez de acuerdo con la Corte), así como el derecho de veto sobre la Constitución, manejar el presupuesto y asuntos relacionados con la defensa y seguridad del país. Esto evidentemente habla de una especie de garantía que el Ejército está haciendo para asegurar su permanencia en el poder, la cual calificaron de “necesaria” para la transición del país. Esta decisión se tradujo en varias protestas antes de las elecciones, incluso se calificó de “golpe de estado parlamentario” ya que remueve atribuciones del presidente. Este intento de quedarse en el poder es entendible dado que la cúpula militar ha sido por muchos años una de las principales fuerzas, por lo que renunciar a eso no es sencillo. Lo que parece ser un verdadero reto para Morsi será negociar contra aquellos que se resisten a dejar el poder y luchar contra los límites que ya se le plantearon.

Simpatizante de Morsi/ Fuente: El País

El problema de la revolución

¿Y qué pasó con la revolución que organizaron los miles de jóvenes? Aquellos que se congregaron en la emblemática plaza Tahrir el 25 de enero de 2011 para exigir un fin al régimen de Mubarak, son los grandes desilusionados de esta transición. No pudieron concretar su lucha en algún candidato realmente competitivo para las elecciones. Finalmente son ellos quienes perdieron, pues querían un cambio de militares e islamistas (que fueron las partes que representaban los finalistas a las elecciones), exigían libertades civiles y políticas, querían expresión, libertad de religión. Pero lo que ayer se obtuvo tras este año y medio de protestas y conflictos, fue un candidato islamista con un ejército respirándole en el cuello, y muchísima gente temiendo la mano dura del radicalismo musulmán. Como suele suceder, los jóvenes crearon ese espacio para el cambio, que finalmente lo supieron aprovechar otros grupos más organizados y con más consolidación, que llevaron ese esfuerzo hasta sus propios intereses. Se juzgará que tan exitosa (o dolorosa) fue la transición egipcia de acuerdo a las decisiones y acciones de este nuevo gobierno.

Por: Frida Arriaga/ @frieDen19

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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