La Anti-Elección

Me queda clara una cosa: los candidatos, los partidos y las campañas han estado por debajo de lo que México demanda. No quiero decir de lo que México merece, no soy de los que comparte la idea de que tenemos “el país que nos merecemos” por una muy sencilla razón: las decisiones que afectan a gran escala al país no las tomamos entre todos. Las toma un grupo reducido de poderosos quienes a final deberían ser responsables por la dirección o el camino que tome ese México.

Esto aplica esencialmente en materia económica y política. Por poner algún ejemplo; los mexicanos ciertamente no “merecemos” que grandes corporaciones en este país gocen de unos privilegios fiscales y de exención de impuestos dignos de una denuncia a la Warren Buffet. Que las leyes no se cumplan no es culpa o atribuible a los mexicanos en su conjunto, sino a un grupo reducido de quienes hacen aplicar esas leyes.

Ahora otro ejemplo, en materia política esta vez. México no “merece” que cada ley nueva que se busca aprobar en este país (aunque quizá pensándolo bien el problema no sea el número de leyes, baste ver las modificaciones a la constitución, sino el exceso de las mismas o su falta de implementación) pase por un proceso más tortuoso que el limbo en el Congreso de la Unión. México no “merece” que sus diputados jueguen con las iPads o que se presenten en estado etílico a trabajar. México no “merece” nada de esto, como si los políticos fueran una clase teocrática privilegiada que le otorga a los mexicanos su trabajo conforme lo van “mereciendo”. Como si ellos nos castigaran a nosotros por lo que hacemos o dejamos de hacer. Una suerte de castigo divino ejercido por los más santos y rectos de todos los mexicanos.

No es así.

Cortesía: Red Política

Es por eso que he titulado a esta entrada “la anti-elección”, a unas cuantas horas de que algunos (en realidad menos de la mitad de la población mexicana) acuda a votar para elegir a sus nuevos castigadores el domingo entrante; porque parece que en realidad no elegimos nada sino todo lo que pase será, para algunos, nuestro merecido. Decía yo que difiero de esta postura, y por ello es que también el título tiene otro significado también interesante. Revisemos.

Mucha gente en esta elección, lejos de votar por un proyecto político que lo convenza, por el liderazgo de un candidato que lo aliente, por las propuestas mejor estructuradas, votará por el anti-proyecto. Así es. Muchos de los que votarán por Andrés Manuel López Obrador en realidad su voto es en contra de Peña. Muchos de los que voten por Josefina Vázquez Mota en realidad estarán votando en contra de López Obrador. Muchos de quienes voten por Peña Nieto estarán votando en contra del PAN. Muchos de los que voten por Quadri estarán votando en contra de todos en su conjunto.

No sé a usted, pero a mí esto me parece profundamente triste. Es decir que la mayoría de quienes acudan a las urnas no lo harán convencidos en verdad por uno de los proyectos que tuvo alrededor de tres meses para presentarse frente a la sociedad, reunir argumentos y movilizar conciencias, sino en contra de hechos, características o personajes muy bien definidos.

La elección se convierte así en un juego de descarte, lejos del ejercicio de elección libre y hasta emocionante que debiera ser. En esta elección, los candidatos y los partidos se han encargado de quitarle cualquier indicio de condimento a la misma. Algunos, digamos, 132, intentaron aderezarlo, pero su impacto en realidad es leve más allá de las redes sociales y algunos círculos del Distrito Federal. No hay para muchos un proyecto que los levante del asiento y los lleve a las urnas. Es el anti-proyecto lo que imperará. Es la más completa falta de libertad, de opciones.

Es una anti-elección.

Breve:

Más allá del descontento que esto produzca, lo invito a usted a ejercer mejor un voto libre, haciendo a un lado temores, prejuicios y el “quédirán” para que mejor se plante frente a la boleta y escoja de verdad de verdad al que quiere enfrente por los próximos seis años. Créame, se sentirá mejor consigo mismo que si aplica la del voto del odio.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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