La base de la UE

El pasado 8 de julio se conmemoró el 50 aniversario de la llamada “reconciliación franco-alemana” en Reims, ciudad francesa, donde en 1962 se selló la relación entre los dos países por sus representantes Charles de Gaulle y Konrad Adenauer, dando lugar a una de las relaciones más importantes en el continente europeo, meses después firmarían el Tratado del Elíseo, donde se estipulan las líneas de cooperación bilateral, especialmente en sectores como educación y defensa.

Reims/ Fuente: BBC

De Gaulle y Adenauer / Fuente: Le Monde

Tanto Francia como Alemania saben de sobra que su relación es la base de las decisiones de la Unión Europea, por lo que la hace crucial para la actual situación de crisis en la eurozona. A pesar de los puntos de vista diferentes y las contradictorias opiniones acerca del manejo de la crisis, tanto Hollande como Merkel parecen estar de acuerdo con que la única salida es la construcción europea como un todo. Durante la firma del mencionado tratado, De Gaulle dijo “no pasamos una página sino que abrimos una puerta”. 50 años después, Hollande le propone a Merkel “franquear otra puerta y estrechar aun más la amistad”. Merkel ha propuesto ahondar en el europeísmo como medida para salir de la crisis, así como mantener la unión política y monetaria.

Merkel y Hollande/ Fuente: El País

La dos perspectivas

El mandatario francés reiteró su deseo por una participación más activa de otros miembros de la UE, pues dijo que Alemania-Francia no debe decidir solo por el resto de los países europeos, esto después de que afirmó que algunos países se sienten excluidos y tuvieron que aceptar compromisos que no estaban dentro de sus inmediatos intereses. Quiere la asociación más cercana y completa con otras naciones y que las instituciones y organismos europeos también se impliquen lo más posible. En síntesis, procura no tener un exceso de poder para el eje Alemania-Francia. Para Hollande –al contrario de Merkel-, su prioridad es conservar el modo de vida de los franceses, con su modelo de bienestar social (haciendo promesas como elevar el salario mínimo, contratación de empleos, disminuir la edad de retiro, etc). Para él, la mejor manera de salir de la crisis es aumentando el gasto. Además él ha declarado que no está a favor de la austeridad en la Unión, pues no cree que está funcionando.

Por otro lado, la canciller alemana pugnó por la fuerza de la unión y las operaciones conjuntas. Merkel está más que convencida de que la inflación descontrolada puede destruir la democracia, además insta al ahorro y a vivir dentro de las posibilidades de cada quien; por lo que su postura es la de extrema austeridad. Para ella, el pacto de estabilidad es intocable y una herramienta que hará que haya disciplina en la eurozona, además de que será la clave para salvar el euro, por lo que ya ha dicho en numerosas ocasiones, no está abierto a negociaciones.

Mandatarios de Francia y Alemania/ Fuente: Managemagazin

Todo esto se lleva a cabo tras las negociaciones en la cumbre de la UE en Bruselas a finales de junio, donde Francia claramente estipuló el apoyo a las reivindicaciones de Italia y España (una de las demandas era reducir las altas tasas de interés impuestas por los mercados), así como las concesiones de la utilización de los fondos. Además, se establecieron algunas nuevas ideas que modernizarían la UE. Hollande propuso por ejemplo, una integración solidaria, es decir, si a cada paso en la unión se responde con más solidaridad.

Señor euro

Durante estos últimos días se ha considerado la creación de un “superministro” de Finanzas europeo, el cual tendría mayores poderes, quizá tanto como el presidente del Banco Central Europeo y el director del Fondo Monetario Internacional; participaría en el G-20 y su mandato sería de 5 años (renunciando a sus responsabilidades nacionales), y se haría con el fin de confirmar un cambio y tener más fortaleza y unión del euro. Pero esto sería después de que termine la presidencia actual del Eurogrupo, la cual corre a cargo del luxemburgués Jean-Claude Juncker, cuyo período (se ha acordado) debe terminar en 6 meses en lo que se prepara una “solución duradera”, y se llega a un acuerdo entre París y Berlín. Cuanto termine la jefatura de Juncker, el cargo del Eurogrupo quedará entre estos dos países: la primera mitad (dos años y medio) la tendrá Wolfgang Schäuble, ministro de finanzas alemán, y la segunda Pierre Moscovici quien es ministro de finanzas francés.

Juncker/ Fuente: Le Monde

Schäuble/ Fuente: El País

Moscovici/ Fuente: Hispantv

El nuevo plan económico

Durante la cumbre de Bruselas, se presentó un nuevo plan de crecimiento, el acuerdo fiscal entrará en vigor el primer día del 2013 y compromete a sus miembros a un déficit estructural menor o igual al .5%, además de que sus cuentas fiscales y su marcha presupuestaria sean monitoreadas por una autoridad europea. El problema aquí es que a todos los países de la UE se les está dando el mismo trato, cuando no todos tienen un crecimiento económico grande. Parece ser que la prioridad de esta nueva política económica es el equilibrio fiscal y en este sentido, los países despilfarradores deben ser austeros, aplicar recortes y en algunos casos congelamiento de los salarios.

Ésta nueva política tiene como objetivo mejorar la financiación de la economía, con un valor de 120 millones de euros para una inmediata acción de crecimiento. Esto es aproximadamente 1% del PIB de la UE, pues el pacto se basa en gran medida en el uso de los fondos existentes. Además, el Banco Europeo de Inversiones establece algo llamado “bonos del proyecto” que abarca las emisiones comunes que serán puestas en marcha durante el verano para financiar infraestructura, por un total de 5 millones de euros.

Euro/ Fuente: BBC

Finalmente, hay dos cosas que parecen evidentes en cuanto a la crisis del euro. Primero, será la estrecha cooperación (en todos los campos) de Francia y Alemania la que sacará a la eurozona del bache, por lo que ambos líderes deben tener la mira en un solo objetivo: reconstruir Europa. Segundo, la necesidad de apoyar el crecimiento en la zona, pues cuando el crecimiento se estanca (o es tan bajo) el desempleo aumenta, el déficit público no puede ser reducido, las tasas de inversión disminuyen, los salarios bajan y por lo que se necesita de una reacción urgente.

Merkel y Hollande/ Fuente: The Washigton Post

Por: Frida Arriaga / @frieDen19

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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