¡Santa Trilogía Épica, Batman!

Atención: la siguiente reseña puede contener partes de la trama (spoilers) aunque trataré de prescindir de ellos.

Christopher Nolan es uno de los más grandes narradores de nuestros tiempos. Cada película suya destaca por la historia que nos ofrece. Es un cuenta cuentos nato. Pero además de ese talento, combina en sus filmes detalles técnicos insuperables y sólidas actuaciones que hacen que sus películas de acción trasciendan el género y se inserten dentro de una filmografía más interesante y amplia. En ese sentido, su nueva película “The Dark Knight Rises” (“El Caballero de la Noche Asciende”) es la culminación de un proyecto exitosísimo, y muestra un nivel de imaginación, madurez y calidad cinematográfica difícilmente superable.

Cortesía: Warner Bros. Pictures

Vamos con la historia. Han pasado 8 años desde que Batman derrotara al Guasón y se retirara del oficio enmascarado para proteger la imagen del procurador Harvey Dent, quien ahora es el ídolo de Ciudad Gótica, quien incluso dedica un día festivo a su nombre. Durante esos años, nadie (excepto el fiel Alfred) ha visto ni a Batman ni a Bruce Wayne (fantástico, de nuevo, Christian Bale, el mejor Batman de la historia), quien se recluye en su mansión y cojea por sus corredores. Es un estado de depresión completo, con el símbolo de la pierna como más claro indicador de que Batman no puede ponerse de pie. A lo largo de toda la película, ese será el tema recurrente, el levantarse.

No es sino hasta que un nuevo mercenario (Bane) aparece en la ciudad, combinado con el encuentro de Wayne con la ladrona Selina Kyle, que la vida del hombre más poderoso de Ciudad Gótica vuelve a tomar color. Ambos sucesos motivan a Wayne a salir de la cueva en la que vive. Aquí destaca la aportación de estos dos personajes, que son trascendentales en el desarrollo del filme. Por un lado, Anne Hathaway en el papel de Kyle (jamás se pronuncia la palabra “gatúbela” en la película) hace un trabajo adecuado, mostrando esa ambivalencia característica de los personajes de Nolan: una gran fortaleza y agilidad física, pero una debilidad emocional y una fragilidad palpable.

Pero quien termina robándose cada escena en la que aparece es Bane (Tom Hardy), quien desde el principio del filme despierta la curiosidad en los espectadores. ¿Quién es este hombre? ¿Por qué utiliza esa máscara? ¿Por qué habla tan raro caray? Si bien esas son las preguntas iniciales, conforme vamos conociendo más sobre su historia, biografía y aspiraciones nos damos cuenta que sabemos menos, pero nos gusta sentirnos así. Su superioridad física frente a Batman es notoria y Nolan explota adecuadamente esa desproporción. Si Batman lucha con un bastón para caminar, Bane asesina con una mano a quien se le pone enfrente.

La película entera es una serie de pruebas para Bruce Wayne, en los diversos campos de su vida que hemos explorado a través de la trilogía de Nolan. El amor, las mujeres, el dinero, el poder, su orfandad, sus miedos, su misión, sus propios fantasmas y demonios; todos salen a relucir en esta última entrega, y la pregunta en el aire es ver si el Caballero de la Noche efectivamente ascenderá.

No contaré más de la trama. Pero hay dos cosas de digna mención.

En primer lugar, la resonancia que tiene el escenario social y económico de Ciudad Gótica con los tiempos actuales. Cuando Bane toma el control de la ciudad, habla sobre devolverle el poder “al pueblo”, así como el control de unas instituciones que ya no responden a los ciudadanos. Es un mundo de profunda desigualdad, donde el resentimiento encuentra un nido sumamente fértil y las demandas sociales se terminan expresando a pistolazos. Un mundo donde pocos disfrutan y muchos sufren. El hecho de que la batalla final se libre a plena luz del día sobre Wall Street no puede ser una coincidencia. Interesante explorar ese lado de la película, para tenerlo en cuenta.

Por último, no dejo de pensar en un paralelismo cinematográfico para estas películas: Star Wars. Esta trilogía de Batman se asemeja a la original de la Guerra de las Galaxias en el sentido épico, dramático y hasta operístico de sus películas. No hay filme más grande en tiempos recientes que “The Dark Knight Rises”. No hay mejor película que el dinero pueda comprar en estos momentos. Ambas trilogías pusieron a soñar a muchos, pero recalaron directamente en la sociedad que las disfrutaba y elevó a estatus de culto. Ambas requieren que un héroe ascienda. Ambas tratan temas que trascienden la mera explosión o las persecuciones. No podemos sino dejar de admirar la obra en su conjunto, destacando esta falla o éxito individual, pero saboreando en el paladar las películas, apenas saliendo del cine.

Pero Batman, aun siendo una película más oscura, es un tremendo faro en la cinematografía norteamericana contemporánea.

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Comments

  1. 🙂 y hablando del paralelismo entre star wars y Batman, no podemos dejar de mencionar la voz de Bane (que me hizo reír mucho)…
    Muy buena reseña, ¡TODOS VAYAN A VERLA!

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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