14 características del estado fascista

“Entonces ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica”.

Bertolt Brecht (1898 – 1956) Dramaturgo y poeta alemán.

<< Eres un fascista. ¡Maldito gobierno fascista! >> Apuesto a que hemos escuchado estas y muchas más frases en nuestra cotidianidad que emplean un sustantivo en común. Del mismo modo, podremos tener una ligera idea de lo que dicha palabra representa o hace mención de, sin embargo tal vez desconocemos el verdadero trasfondo de la misma. El fascismo se refiere a una ideología que fue el eje central de la política de diversos países a lo largo del Siglo XX, normalmente ejemplificada por los gobiernos de Adolfo Hitler en Alemania (erróneamente debido a la confusión con el nazismo) y Benito Mussolini en Italia.

Hitler y Mussolini; representantes de los estados fascistas / Fuente: Wikimedia Commons

Existen distintas concepciones del fascismo, desde la pragmática definición de diccionario que dictamina que este concepto es atribuible a un régimen político autoritario o totalitario hasta definiciones un poco más profundas y construidas desde otra ideología política. En este último ámbito, es posible encontrar la definición del fascismo según León Trotsky, político y militar soviético quien afirmó en una carta publicada por The Militant en 1932 que el fascismo es:

“un movimiento originado en Italia y formado de manera espontánea a partir de las grandes masas con dirigentes surgidos desde la base, es decir, el proletariado. El fascismo es de origen plebeyo y está dirigido y financiado por grandes potencias capitalistas” además agregó que “es un movimiento de masas, cuyos dirigentes emplean una buena cantidad de demagogia socialista, necesaria para el movimiento de masas, sin embargo, la base genuina es la pequeña burguesía”.

Por su parte, Franklin D. Roosevelt, Presidente de los Estados unidos de 1933 a 1945 definió el fascismo en su texto de 1938 titulado Mensaje del Presidente de los Estados Unidos transmitiendo recomendaciones relativas al fortalecimiento y la imposición de las leyes antitrust de la siguiente manera:

“La primera verdad es que la libertad de una democracia no está a salvo si la gente tolera el crecimiento del poder en manos privadas hasta el punto de que se convierte en algo más fuerte que el propio estado democrático. Eso, en esencia, es el fascismo- la propiedad del estado por parte de un individuo, de un grupo o de cualquier otro que controle el poder privado”.

Ademas, José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera, fundador del partido Falange Española y conspirador de la II República Española habló del fascismo en una carta dirigida al director del periódico ABC en 1933 y afirmó lo siguiente:

“El fascismo es la idea de la unidad frente al marxismo, que afirma como dogma la lucha de clases y frente al liberalismo, que exige como mecánica la lucha de partidos. El fascismo sostiene que hay algo sobre los partidos y sobre las clases, algo de naturaleza, permanente, trascendente, suprema: la unidad histórica llamada Patria. La Patria es la unidad entrañable de todos al servicio de una misión histórica, de un supremo destino común, que asigna a cada cual su tarea, sus derechos y sus sacrificios”.

A todo esto y después de las definiciones de 3 perspectivas distintas, es importante retomar las características de un estado fascista para su identificación. Existe toda una discusión al respecto de qué elementos deben ser tomados en cuenta y cuales no necesariamente hablan de un estado fascista. Al respecto de este tema, Laurence W. Britt escribió un artículo llamado Fascism Anyone? para la revista Free Inquiry magazine en donde enlista una serie de elementos que el considera determinantes de un estado fascista. Utilizó como ejemplos la Alemania Nazi, la Italia Fascista, la España de Franco, el Portugal de Salazar, la Grecia de Papadopoulos, el Chile de Pinochet y la Indonesia de Suharto y encontró los siguientes 14 puntos en común:

  • Fuertes y constantes expresiones de nacionalismo. Desde el uso prominente de banderas hasta pines con emblemas nacionales con el fin de mostrar con fervor el patriotismo y el nacionalismo. Orgullo en las fuerzas armadas y constantes demandas para la unidad nacional.  Normalmente acompañado de desconfianza hacia los extranjeros que desembocaba, en algunos casos, en xenofobia.
  • Desdeño por la importancia de los derechos humanos. Los regímenes ven poca importancia en los derechos humanos y de hecho los consideraban un obstáculo para la realización de los objetivos de la élite dominante. El uso de la propaganda va enfocado en que la sociedad acepte la marginación y la violación de los derechos humanos de aquellos que son perseguidos. Cuando las violaciones sn atroces, se utiliza la negación y la desinformación al respecto.
  • Identificación de enemigos como causa de unión. A través del uso de la propaganda y la desinformación, los gobiernos usan chivos expiatorios para los problemas nacionales y canalizan la frustración y enojo de la sociedad hacia grupos sociales específicos. Los más comunes suelen ser los comunistas, socialistas, liberales, judíos, minorias raciales o étnicas, enemigos nacionales “tradicionales”, miembros de otras religiones y homosexuales. Estos grupos son rápidamente tachados como “terroristas” y tratados como tales.

Imagen del Ghetto judío de Varsovia / Fuente: Wikimedia Commons

  • Supremacia de los cuerpos militares / militarismo ávido. Las elites gobernantes están usualmente “coludidas” con los cuerpos militares nacionales y la infraestructura detrás de los mismos. Grandes cantidades del presupuesto nacional son dirigidas hacia el sector militar a pesar de que existan otras necesidades en dichos países. El ejército es visto, normalmente, como una expresión del nacionalismo y es utilizado para lograr metas nacionales, intimidar enemigos extranjeros y aumentar el poder y el prestigio de la élite dominante.
  • Sexismo rampante. Usualmente las élites que gobiernan los estados fascistas son en su totalidad pertenecientes al género masculino y existe además, dentro de dichos estados, la idea de que las mujeres son “ciudadanas de segunda clase” y son relegadas a roles sociales menores. Los regímenes suelen ser además, anti-aborto y homofóbicos y se sustentan con el uso de leyes religiosas para este tipo de situaciones.
  • Medios de comunicación masivos bajo control del Estado. Los medios masivos suelen estar bajo el estricto y directo control del Estado o relegados a particulares pero bajo los lineamientos de la élite. Existen métodos no tan directos para el control de los medios, tales como control de la licencia y acceso a los recursos necesarios, presiones económicas, apelación al patriotismo y amenazas. En algunos casos, los dueños de los medios suelen ser “políticamente compatibles” con la élite en el poder y resultado es sencillo; rotundo éxito en mantener al público ajeno a los abusos y excesos del poder.
  • Obsesión con la seguridad nacional. Una de las mayores preocupaciones de los estados fascistas gira en torno a la seguridad nacional y por ello, todo el aparato que vigila y “cuida” a la nación está bajo control del régimen. Las fuerzas de seguridad nacional son usualmente utilizadas para la represión y opresión de grupos marginados o blancos de los objetivos fascistas. Sus actos, y violaciones a los derechos humanos, están justificados bajo la supuesta protección de la seguridad nacional y el cuestionamiento de los mismos es considerado como traición.

El uso del presupuesto público en engrosar las filas del ejército o mejorar el equipamento de éste es clave en un estado fascista / Fuente: Uniendo Voces

  • Élite religiosa y élite gobernante confabuladas. Al contrario de los regímenes comunistas que buscan desmantelar la esfera del poder alrededor de la religión, los estados fascistas suelen están confabulados al grupo religioso predominante en el país, e incluso, suelen proclamarse defensores de esa misma religión. Los enemigos, los comunistas, suelen ser tachados como infieles al no reconocer al dios verdadero, defendido por los fascistas y que suele cambiar dependiendo de la región del mundo donde se sitúe el ejemplo.
  • Poder de las corporaciones protegido por el Estado. Al contrario de la vida de los ciudadanos “ordinarios” que esta bajo constante vigilancia, las grandes corporaciones nacionales (o monopolios como los llamaríamos ahora) gozan de una libertad para operar concedida por la élite gobernante. Las corporaciones suelen ser vistas como estructuras que en determinado caso puede asegurar la producción militar (industrias textiles pueden servir para la confección de uniformes militares o la industria automotriz y aeronáutica para la fabricación de tanques y aviones militares.)
  • Poder obrero suprimido o eliminado. La organización de los trabajadores en sindicatos representa el único elemento que podría desafiar el poder concentrado por la hegemonía política de la élite gobernante, por esta razón la opresión de los obreros y la clase trabajadora es una de las primeras acciones emprendidas por los regímenes fascistas. La prohibición de los sindicatos y uniones de trabajadores son elementos característicos del fascismo.
  • Desdeño y supresión de los intelectuales y las artes. El flujo de ideas y expresiones libres, no alineadas, suelen estar asociadas al enemigo número uno de un estado fascista, por ello el trabajo académico e intelectual y la libertad del mismo suele ser considerado como un acto subversivo para la seguridad nacional. Las universidades son controladas  y las ideas y expresiones que no empatan con la ideología nacional, construida, son severamente atacadas y silenciadas. Para el estado fascista, el arte y la literatura deben servir a los intereses nacionales o no tienen “derecho” a existir.
  • Obsesión con el crimen y el castigo. Los estados fascistas suelen tener sistemas de justicia que promueven el encarcelamiento de gran parte de la sociedad. Los cuerpos policíacos suelen ser vanagloriados y además gozan de libertades extremas que conllevan abusos de poder. Existen además, convergencia entre delitos “normales” o tradicionales con crímenes políticos con el fin de sentenciar a enemigos del estado. La propaganda es utilizada para promover el miedo hacia los criminales para justificar el poder policial.
  • “Amiguismo” y corrupción desmedidas. Los principales grupos económicos suelen estar coludidos con la élite gobernante y ambos usan su posición para enriquecerse a expensas de la sociedad. La corrupción suele funcionar de ida y de vuelta en donde la élite gobernante recibe “regalos” financieros y propiedades de la élite económica y ésta se ve beneficiada por el favoritismo del gobierno. Frecuente mal uso de recursos naturales para el enriquecimiento ilícito. Debido al aparato de seguridad y el control de los medios, estos sistemas de corrupción suele no ser del conocimiento de la población en general.
  • Elecciones fraudulentasEntre los regímenes fascistas existe el uso de plebiscitos, elecciones y encuestas de opinión pública que son falsas con el fin de mantener su hegemonía. Cuando se realizan elecciones con candidatos, éstas suelen estar manipuladas para que la élite gobernante obtenga el resultado buscado y entre los principales métodos para ello se encuentran el control de la maquinaría electoral, intimidación y privación de los derechos de los votantes de la oposición, destrucción o anulación de votos legales o en última instancia, recurren a un miembro del poder judicial, coludido con la élite gobernante, para la aprobación de la elección.

Al final del artículo, el autor ironiza sobre la situación en los Estados Unidos, en donde afirma que no hay de que alarmarse pues la democracia se apega a la ley, existe una constitución, libertad de prensa, elecciones honestas y un público bien informado que es puesto en guarda ante la aparición de un enemigo común. Algo interesante es que al leer estos 14 puntos que caracterizan a un estado fascista, podemos encontrar ciertas similitudes con estados que se proclaman repúblicas y democracias a lo largo del orbe y son estas similitudes las que nos abren la mente ante las incongruencias de la clase gobernante. Apuesto a que ustedes, al leer esto, encontraron un par o dos de puntos que empatan con las situaciones en sus países pero que no necesariamente son considerados como estados fascistas. ¿Hipocresía o uso de las situaciones para conveniencia propia? Queda para la reflexión.

Nemo el Capitán

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Comments

  1. Excelente por su contenido y por su tamaño, bueno para los que utilizan con ligereza el concepto fascista , pues leen muy poco o nada

    • Nemo el Capitán says:

      Romeo, te agradezco por haberte tomado el tiempo de leer el artículo y sobretodo por haber comentado en él. Me parece que lo valioso de estos 14 puntos es precisamente el que señalas; comprender el trasfondo de un concepto que ha caído en gran abuso por parte de la población para poder argumentar o legitimar otras cosas. En ocasiones olvidamos lo que un concepto significa en realidad y lo usamos según lo que la sociedad ha hecho de él. ¡Saludos!

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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