Excusa: apocalipsis zombie

Con grandes éxitos taquilleros como Resident Evil, REC y 28 days later, es difícil que una persona no esté familiarizada con lo que implica la figura del zombie en la cultura popular, aunque la palabra misma no suela estar siquiera mencionada dentro de las obras. Nos basta con saber que a) solía ser humano, y b) ahora está en una dieta exclusivamente antropófaga. Los medios por los que pudo haber llegado a ser un zombie varían de ficción en ficción: huésped alienígena indeseado en su cerebro, infección viral, posesión demoniaca, entre otros.

La cultura popular ha sido rápida en adoptar a este monstruo no solo como combustible para películas de terror y pesadillas, sino como un elemento reconocible que sirve de excusa para contar algo más. En la última década, por ejemplo, surgió la idea del apocalipsis zombie como un posible escenario del fin del mundo; decenas de películas, relatos y algunas novelas se produjeron a partir de este estallido de popularidad, con el elemento zombie como ancla y la exploración de sus efectos como elemento novedoso.

Fuente: Centro de Control y Prevención de Enfermedades

¿Y por qué zombies?

Por su eficiencia.

Probablemente uno de los principales rasgos que diferencian a este de otros monstruos ficticios es su naturaleza imparcial. No se trata de un vampiro que escoge, con mayor o menor grado de cuidado, a una víctima para alimentarse de ella o transformarla. Tampoco de un hombre lobo que se transforma con la luna llena y probablemente acabe atacando a algún desprevenido. El zombie no selecciona, no ataca solo en un momento determinado; no distingue color ni religión, ni héroes o villanos. Para él, todo humano vivo es potencial comida.

También podemos hablar de la ventaja de los números. Mientras que otras figuras terroríficas son concebidas para la cacería solitaria, difícilmente encontraremos obras que retraten a UN zombie como la amenaza. Se mueven en HORDAS, donde hay uno hay más; el peligro no es una sonrisa de colmillos afilados, o un hombre mitad lobo con garras y dientes puntiagudos, ni una nave extraterrestre; se trata de un ejército de cadáveres que se mueven con un solo propósito: clavar sus pútridos dientes en las deliciosas partes humanas (algunos prefieren los sesos, otros no son tan quisquillosos).

De la galería de CaptainMyotis

Y con este propósito de morder carne y saborear personas, viene la clásica infección. Aunque esta no es una característica exclusiva (también otros monstruos pueden convertir a través de la mordida) u obligatoria (la mordida de algunos zombies no tiene más efectos que una fea cicatriz, si es que no te convertiste en la cena), sí es lo suficientemente repetida como para mencionarla. Sobre todo en un escenario apocalíptico, el mayor temor que se tiene (a diferencia de un virus real) es que la persona mordida no simplemente se infecta y muere, sino que deja de ser humano pero permanece con el poder de infectar a otros, así asegurando que la propagación sea mucho más rápida y a una escala mayor.

Si estás preparado para un apocalipsis zombie, lo demás es pan comido

Una de las ventajas de la popularización de la idea de la caída de la civilización a manos de los no-muertos es que algunos medios han comenzado a sacar ventaja utilizándola para crear consciencia o incluso educar a la población sobre lo que se tiene que hacer en caso de alguna catástrofe. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos inició una campaña de prevención contra todo tipo de desastres a través de una novela gráfica que explica qué hacer en caso de cualquier tipo de desastre, incluyendo una pandemia zombie.

Preparedness 101: Zombie Apocalypse; Fuente: Centro de Control y Prevención de Enfermedades

También existe la Zombie Sqad (making dead things deader since 2003), cuyo objetivo es educar a la gente sobre la importancia de la preparación personal, la autosuficiencia y la capacidad de respuesta ante desastres naturales o, ¿por qué no? epidemias zombie. Imparten seminarios, guías en línea y convenciones por todo el territorio estadounidense y recientemente han extendido su alcance hasta Canadá y el Reino Unido.

Y porque nunca deben faltar las personas que le dedican aún más tiempo a pensar sobre las posibilidades reales de un desastre de esta naturaleza, existen modelos matemáticos del posible resultado de una epidemia zombie (basados en supuestos sacados de las películas populares), o una lista de razones por las que, aunque sucediera, no sería exitosa y terminaría rápidamente (como la falta de mecanismos de defensa de los zombies ante depredadores naturales, como los perros callejeros o los insectos), y las inumerables guías de supervivencia que cubren todo, desde el tipo de ropa que se debe usar (mezclilla y cuero, pues son materiales muy difíciles de atravesar con los dientes, así como muchas capas de ropa), hasta análisis balísticos que comprueban la poca efectividad de las armas de fuego en caso de tiradores inexpertos.

Y tú, ¿estás listo para el apocalipsis zombie?

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Comments

  1. Debes leer mi trabajo semiótico de los zombis. Son todo eso y mucho más, es una crítica, una antítesis y una metáfora todo al mismo tiempo. 🙂

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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