Hablando se entiende la gente, y los monstruos

El título de este texto presenta un famoso refrán popular utilizado en momentos en que existen disputas que son “irreconciliables”. Son “irreconciliables”, así con comillas, porque precisamente en eso se centra este consejo popular, en romper esa idea. A través de un entendimiento de las partes, hablando y escuchándose entre sí, eventualmente se ha de llegar a un acuerdo. Normalmente la receta funciona, incluso entre zombies, una bruja y la humanidad, como en ParaNorman.

Poster de la película.

Norman Babcock es un niño de 11 años que ama las películas de zombies. Él intenta llevar una vida normal, sin embargo, es prácticamente imposible pues tiene una cualidad que lo hace diferente a los demás. Norman puede ver y comunicarse con los muertos. Debido a esto su vida es compleja, desde ser bulleado en la escuela, hasta regaños de su padre cada vez que lo cachan hablando con su abuela muerta. Para la gente del pueblo, Norman es un freak.

La historia se desarrolla en Blithe Hollow, Nueva Inglaterra, uno de esos viejos pueblos con antiguas leyendas de brujería. Gran parte de la vida del lugar se centra en eso, la leyenda de la bruja. Por medio de este cuento se crean comercios, historia, e incluso la identidad del poblado. Todo se remonta a la época de los primeros pobladores, que espantados por los supuestos casos de brujería, deciden sentenciar a una niña con la pena de muerte. La pequeña, incomprendida, lanza a una maldición sobre los que la condenaron y los convierte en zombies.

Esa leyenda llega hasta Norman 300 años después, cuando en el aniversario de la sentencia de la niña, ésta vuelve en forma de espíritu para vengarse. Esa noche no sólo vuelve la “bruja”, también regresan los que la condenaron, pero como zombies. El rol de Norman está claro, es el único que puede hablar con los que ya se habían ido y regresaron, por ello, él deben solucionar el problema. Para lograrlo, Norman, su familia, sus amigos, el pueblo, los zombies y hasta la bruja, deberán aprender el valor que tiene la comunicación, hablar y escuchar a los demás. Hablando se entiende la gente.

La película ParaNorman ya está en cartelera en México, un gran largometraje para chicos y grandes. Ésta producción está a cargo de Laika, misma casa detrás de Coraline y La puerta secreta. ParaNorman fue creada bajo la técnica de stop motion, con la que se logra el movimiento a partir de una serie de imágenes fijas sucesivas de objetos estáticos. Los creadores debieron hacer cuadro por cuadro, meticulosamente, los 92 minutos que dura la película.

Además de la gran moraleja e historia presentada, ParaNorman realiza críticas a la sociedad occidental bastante bien adaptadas. Norman no sólo debe lidiar con zombies o brujas, en realidad le resulta más complicado lidiar con su hermana mayor o el bully de la escuela. La primera siendo el estereotipo de la joven porrista, egocéntrica, que únicamente se interesa por su imagen y los chismes. El segundo es el clásico muchacho grande que se aprovecha de los más pequeños, pero que no destaca por su inteligencia. Así como esos hay muchas críticas sociales en la historia, a través de personajes o momentos. Llegando hasta la paradoja en que los humanos atacan a los zombies, como es típico de los humanos, en una muchedumbre enardecida que destruye todo a su paso, incluso sin saber el motivo.

“Lo que más nos gusta de esta película es que puede verse en muchos niveles. Puedes ir y simplemente divertirte con la acción y el personaje de Norman, pero también queremos acercar ciertos temas a los niños, pero no tratando de darles lecciones, simplemente mostrando cómo las personas pueden juzgar a otras y tratar a los demás solo porque son diferentes” (Sam Fell, director de ParaNorman).

A pesar de que en la historia hay personajes sobrenaturales y supone una historia de terror, en ningún momento el espectador se asusta, más bien ríe con ellos. La historia de la bruja, que ha sido utilizada una y mil veces, llega a nuevos horizontes con todo lo que implica para Norman tener el don de hablar, y después aprender a escuchar. La película hace reír a los más pequeños, con buenas animaciones y una historia entretenida. Para los más grandes se burla de la sociedad y además les intenta mostrar una lección que muy bien le caería al mundo actual: Hablando se entiende la gente, y los monstruos.

Por Alberto Vega/ @Betovegaa

albertovega@elcafetindelas5.com

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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