No soy como las demás

Entre las mujeres, últimamente ha persistido una idea de diferenciarse del resto del género femenino al presentar características, gustos y comportamientos socialmente asociados con los hombres. Una chica (porque se da sobre todo en los estratos más jóvenes) se piensa (o quiere pensarse) superior al rechazar lo que tradicionalmente reconocemos como femenino.

Las formas de vestimenta, la presentación personal, e incluso los rasgos de personalidad o valores que son vistos como débiles o suaves (piedad, paciencia, comprensión, empatía) están históricamente ligados a nuestra idea de la feminidad y de la mujer (como sexo y como género), cuya connotación es fundamentalmente negativa.

Esta no es una tendencia que se da solo entre algunos círculos de la sociedad, sino que lo vemos reflejado en la cultura popular: música, libros, series televisivas, dibujos animados, películas y todo tipo de narrativas que resaltan el valor de un personaje femenino alejándole de intereses y gustos “de niñas”. Las protagonistas son las más propensas a este tratamiento, sobre todo en contraste con algún otro personaje femenino secundario al que se le da una carga cultural profundamente femenina. Es muy común que el personaje titular sea una joven fuerte que usa pantalones y zapatos de lona, le gusta el rock y tiene interés en los deportes, mientras que su contraparte es femenina, vanidosa, usa vestidos y zapatos de tacón, le interesa la moda y el maquillaje. El espectador o lector no tarda es saber quién de las dos es mejor.

Esta inclinación está asociada, más que con la misoginia, con algo que en inglés se conoce como femmephobia, y cuyo equivalente en español sería algo como feminifobia. No es tanto el odio, miedo o rechazo a la mujer, sino a lo femenino. Y todo lo que se arroja a esta categpría es tan solo una percepción social de lo que es “típico de mujeres”. Cabe preguntarse, ¿de acuerdo a los estándares de quién?

No solo afecta a la percepción de la mujer, sino también del hombre. Mientras que la membresía del club de mujeres es flexible en el sentido de que se tienen que sortear distancias enormes hacia terrenos masculinos para deslindarse del género, parecería que la membresía masculina es algo que se pierde de inmediato con salirse de los estándares que la sociedad impone sobre el Club de Tobi. Esta expulsión también provoca ser propenso al aislamiento social y las burlas.

Los deslices son inaceptables: usar maquillaje, pintarse las uñas, usar vestidos, faldas, blusas u otras piezas originalmente dirigidas al mercado femenino, tener manerismos, tener un gusto o interés por las cosas suaves y lindas (animales de felpa, las flores, los corazones), tener hobbies como el bordado, la confección, la repostería o los cosméticos. Incluso tener bonita caligrafía es visto como un rasgo femenino.

Algunas facciones feministas critican estos rasgos de la feminidad por considerarlos símbolo de la opresión, el conformismo y la subordinación a una cultura que privilegia al hombre a expensas de la mujer. La crítica es válida, pero avergonzar o culpar a otras mujeres por comportarse de manera femenina o incurrir en gustos y pasatiempos femeninos no lo es. No es aceptable criticar a una mujer a la que le gusta el rosa, ni burlarse de otra cuya pasión es la moda, o considerar poco inteligente a la que disfruta las novelas románticas. Estas características son sometidas al escrutinio social y, a pesar de que la norma dicta que a toda mujer por ser mujer le deben de interesar este tipo de cosas, se consideran vanas y superficiales, poco respetables y poco serias.

Al decir “no soy como las demás”, lo único que se hace es reforzar las ideas y las pautas que crean una percepción cultural distorsionada de las mujeres. Se afirma “todas las demás son tontas y vanas, y yo no lo soy; yo soy especial, soy mejor porque me gustan las cosas de hombres”. No hay mejor demostración de autosabotaje de un género.

Types of girls, de la galería en DeviantArt de Session-Bang

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Comments

  1. La idea del género femenino sufre de un gran contratiempo al intentar ser un homólogo opuesto del género masculino partiendo del mismo. Carece esencia, cuerpo y sobre todo de un espíritu representativo. Esto claro, no aplica ante toda idea de un feminismo, sin embargo, el hecho de intentar alzar la voz en demanda de derechos que se le atribuyen al hombre y no a la mujer, esta mal. Ahora, antes de que me maten a golpes (en caso de ser así, un golpe seco en la nuca con una pala seria suficiente, plox) intentare explicar este descarrilamiento de ideas. Al intentar encontrar la esencia de ser mujer en lo que carece por no ser hombre, se esta formando una idea de la mujer por sus carencias. Se podría decir, citando al odioso de Freud (y en serio que lo odio) que las mujeres se presentan a sí mismas como “hombres frustrados”. Nuevamente, por favor no me mate. Esto no es ser mujer, not in a long shot. La idea de mujer tiene que partir de la idea del individuo, la idea del humano, esto para poder alcanzar un pleno estatus de equidad ante otros humanos. Así, se podrían enunciar todas sus cualidades, todos sus defectos y compararlos abiertamente ante otros humanos, humanos con etiquetas (al menos por el momento) sociales necesarias para generar una distinción. Claro, el remover estas etiqutas (hombre, mujer, transexual, asexual, transgenero, etc.) seria ya un parte de un tratado antropológico, un movimiento social, y esto, por el momento representaría una tarea más que magnánima (no por la complejidad de la tarea, que en cierto modo es exageradamente compleja, sino por la cantidad de diferentes presentaciones de culturas en nuestra pequeña esferita en el espacio). Claro, no estoy postulando ninguna solución, ni mucho menos enunciando un camino por donde comenzar, esto debido a la naturaleza metafísica de la definición del individuo, al igual que porque soy un tarado y pues simplemente no se me ocurre.

    Pero bueno, ya dije muchas babosadas, asi que me despido diciendo: Muchas gracias por tus textos, realmente son un deleite, un placer el poder vislumbrar el inicio de una persona, de un universo tan interesante como tu.

    Felices trazos.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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