Gabriel de la Mora: arquitecto, artista y algo más

¿Qué es lo que pasa cuando los oficios convergen? ¿Habrá creaciones mayores o solamente se tratará de límites difusos? La respuesta es siempre vaga, pero los tintes de un gran resultado pueden percibirse al echar un vistazo a la obra del mexicano Gabriel de la Mora, arquitecto que nació para ser artista, artista que encontró refugio en la arquitectura.

Gabriel de la Mora. Fuente: Museomaco.com

Gabriel de la Mora es un coleccionista por excelencia. Coleccionista de banalidades para algunos,  o de elementos con una gran carga simbólica para otros. Fotografías, documentos encontrados, materiales deteriorados, cabellos, herramientas, pinturas, y un sinfín de elementos cuya categoría es difícil establecer, son sólo algunos de los recursos de los que se vale su obra. El artista mexicano ha presentado propuestas que caen en lo extraordinario, ya que con estos elementos coleccionados crea y evoluciona su arte, un arte cargado de tiempo en el que este último tiene gran peso simbólico sobre su lenguaje.

Gabriel de la Mora inicia siendo arquitecto. Egresado de la Facultad de Arquitectura en la Universidad Anáhuac Norte, Gabriel inicia su carrera como arquitecto abriendo su propio despacho en la Ciudad de México. Esa etapa sólo duraría cinco años, pues en 1996, al morir su padre, decide moverse a Colima para encargarse del rancho de la familia y a trabajar por su cuenta. Poco después, un golpe vocacional lo lleva a dejar Colima y con ello su vida como arquitecto para explorar ese enfoque que siempre mantuvo dormido: el mirar del artista. De la Mora se muda a Nueva York para iniciar su obra artística y para aprender mucho de lo que ahora lo hace tan excepcional.

La personalidad de Gabriel de la Mora es por demás interesante, pues a pesar de haber estudiado arquitectura y posteriormente arte, siempre se caracterizó por cuestionar todo aquello que ya estaba dado en la academia. “¿Por qué una composición arquitectónica debe tener sentido?, ¿Por qué el dibujo siempre tiene que ser a lápiz, tinta o similares? ¿La pintura es siempre reflejo literal de la realidad?” Preguntas similares invadían en todo momento la mente del mexicano, guiándolo a proponer formas distintas de crear arte. El primer signo de su rompimiento con los cánones académicos se puede ver en su tesis de Arquitectura, cuando su desarrollo final trataba más bien de una composición geométrica sin pies ni cabeza que de un programa arquitectónico estructurado. Al iniciarse como artista, de nuevo surge el cuestionar técnico y como resultado de esto, su propuesta de dibujo en el que en vez de líneas trazadas por lápiz o tinta, se vale de la forma del cabello para generar composiciones que en ocasiones adquieren una tercera dimensión.

Dibujo en pelo por Gabriel de la Mora. Fuente: Agenciaroja.com

La pintura también fue motivo de nuevas propuestas para Gabriel de la Mora y es quizá una de las partes más impactantes de su obra. Como buen coleccionista, el mexicano se interesó por elementos antiguos que contenían marcas del paso del tiempo. Visitó casas en deterioro que tenían más de 100 años de haberse construido, desprendió fragmentos grandes de paredes y/o techos y los montó en un bastidor. Las marcas de la pintura, la ausencia de la misma y las grietas del material hablaban por sí mismos. Revelaban el paso del tiempo y sus huellas, una realidad innegable que dejaba rastro en la materialidad de una casa. De pronto, el techo o la pared, se convertían en obra de Gabriel, quien supo reconocerlas, mantenerlas y conferirles ese significado que está cargado de simbolismos.

La obra de Gabriel en pintura no termina ahí. El artista encontraba pinturas falsas o de artistas que no tuvieron éxito ni reconocimiento y de nuevo las coleccionaba, pero también para proponer algo más. Levantando la pintura del bastidor, moliéndola y mezclándola con aceite de linaza, volvía a generarse el óleo fresco, sólo que esta vez en un tono que mezclaba todos los colores de la composición pictórica tomada. Con ese tono, Gabriel generaba una obra propia, monocromática y conceptual, pues ese tono en la pintura está cargado de una expresión anterior, un lenguaje completamente ajeno al suyo.

Paredes y transformación de la pintura por Gabriel de la Mora.
Fuente: Erikatamauratorres.wordpress.com

Trabajos de pintura, dibujo, instalaciones, colecciones, compilados, entre otras propuestas, son obras cargadas de símbolos que oscilan entre lo conceptual y lo formal. Gabriel de la Mora busca ese punto medio entre ambos extremos del arte en el que su propuesta pueda transmitir su cúmulo de significados, sin caer en los cánones académicos que tanto cuestiona y al mismo tiempo, sin abstraer el tema central de su obra a tal punto que ya sea casi imposible reconocerlo. En pocas palabras, Gabriel de la Mora pretende que su obra hable por él sin que los tradicionalismos ni los conceptualismos lo hagan.

Memorial 1, Gabriel de la Mora. Fuente: Jornada.unam.mx

El artista mexicano ya lleva bastante tiempo en la escena del arte contemporáneo; siempre trayendo intenciones y por ende, propuestas distintas. Para él, lo peor que puede pasarle a un pintor es saber pintar. Con esto se refiere a que el arte está mucho más allá de técnicas; el arte pide una técnica para cada obra, una técnica que no necesariamente existe ya. Si se impone una técnica, el arte de alguna forma pierde su libertad, cuando lo que idóneamente debe hacer es estarla encontrando todo el tiempo.

Gabriel de la Mora no se considera pintor, ni dibujante ni escultor; él más bien se considera una persona que trabaja con ideas, posibilidades y conceptos. Muchos consideran que su obra es algo tétrica y grotesca, otros consideran que es algo completamente genial. Lo innegable de la obra de Gabriel es que está cargada de tiempo. Para él, la obra de arte debe subsistir al tiempo del creador y trascender otros tiempos. Muchas de sus obras solamente estarán terminadas con el paso del tiempo, cuando el tiempo deje sus marcas sobre ellas. De ahí que su obsesión por los documentos antiguos, las compilaciones cronológicas y los materiales con historia cobren tanta importancia.

El tiempo es quizá uno de los elementos más importantes de la propuesta de Gabriel de la Mora. En el  arte del mexicano, es imposible no notar los tintes metafísicos que lo acogen. Conceptos de temporalidad, esencias estéticas en las que la carencia de propósito es la que da nombre a su arte, esa obra en la que el des-ocultamiento y la persistencia de lo misterioso se convierten en un movimiento cotidiano.

Gabriel de la Mora. Fuete: Domingoeluniversal.mx

La espacialidad y la materialidad son nociones que desde su desarrollo arquitectónico lo acompañan. Gabriel ha expresado sus planes de volver a generar Arquitectura. La realidad es que esa convergencia de vocaciones y oficios que presenta el mexicano, han dado un resultado muy interesante. Más allá de perderse el hilo de su desarrollo, se extiende y explora nuevas facetas. Sin duda quedará mucho por decir acerca de la obra de Gabriel de la Mora.

Por: Daniela Díaz Blancarte / @DaniDiBlanc

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Comments

  1. gabrieldelamora says:

    Muchas gracias Daniela por tu nota, me gusto mucho! cualquier cosa extra que necesites solo pidemelo y listo! que tengas un buen día! Gabriel de la Mora.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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