¿Qué hacer en caso de procrastinación?

De alguna u otra manera, a la gran mayoría nos ha pasado que dejar las cosas para después, nos resulta la mejor idea. Es muy fácil distraerse y autoengañarse para no hacer las cosas que deberíamos o que no nos gustaría estar haciendo, es decir, elegimos una vida llena de procrastinación.

El uso de la palabra “procrastinar” no era algo tan común como lo es ahora, pero gracias al internet, es más fácil darse cuenta que vivímos haciendo cosas que se consideran “una pérdida de tiempo”, como lo sería ver muchos videos en youtube, visitar blogs de imágenes (como el tan querido 9gag), checar Facebook, checar Twitter, etc.; y muchos de nosotros nos damos cuenta y nos declaramos procrastinadores unidos, pues sufrimos del mismo mal. El ser procrastinador no se límita a todos aquellos que se “pierden” en el internet/la computadora en vez de estudiar para un examen, escribir un ensayo, hacer una investigación, hacer la tarea y demás actividades, sino que que se extiende a cosas más importantes como aprender cosas nuevas (como tocar un instrumento o hablar un idioma diferente), titularse, ir al doctor, convivir con la familia, ahorrar dinero, y en general a hacer cosas cosas que nos benefician pero que postergamos y que al final nos hace sentir culpables.

Entonces ¿qué hacer en caso de procrastinación? Pues hace algunos días, encontré un ensayo escrito en 1751 sobre este mismo tema y aunque nos suene lejana la fecha, las ideas que presenta el autor, bien se podrían aplicar a nuestra situación actual.

Extracto del ensayo no. 134 publicado en el periódico “The Rambler”, por Samuel Johnson el 29 de Junio de 1751. (Traducción)

Así, la vida se languidece en la oscuridad de la ansiedad, y se consume en la colecta de determinación que al día siguiente se disipa; haciendo propósitos que apenas esperamos mantener, y conciliándonos con nuestra propia cobardía con excusas que, cuando lo admitimos, sabemos que son absurdas. Nuestra firmeza se deteriora a causa de la contemplación de nuestra miseria; cada sumisión a nuestros miedos, agranda su dominio; no sólo gastamos ese tiempo en el que el mal que tememos quizá haya sufrido o haya sido vencido (incluso cuando la procrastinación no produce algún aumento de dificultades en lo absoluto), haciéndolos menos superables para nosotros, a causa de nuestros terrores habituales. Cuando los males no pueden ser evadidos, es aconsejable buscar el intervalo de espera; conocer a los seres malignos que nos alcanzarán si volamos, y sufrir únicamente su verdadera maldad sin los conflictos de la duda y la angustia de anticipación.

No existe algo más común en esta tórpida generación que susurra y se queja; murmuros de inquietud, cuya única sospecha y vacío los expone a sentir y a quejarse de las aflicciones qué muy facilmente ellos mismos tienen el poder de eliminar. La flojera se encuentra asociada muchas veces con la timidez. Ya sea que el miedo originalmente nos prohibe intentar cosas nuevas al infundir desesperanza para conseguir el éxito; o a causa del constante fracaso de irresolubles peleas, y el constante deseo de evadir el trabajo, se graba (en diferentes grados) un falso terror en nuestra mente. Pero el miedo, sea original o adquirido, una vez que adquiere la completa posesión de la imaginación, nunca falla en emplear visiones de calamidad, que si no son disipadas haciendo algo útil, pronto nos cubrirán con horrores y amargarán la vida no sólo con las miserias de las que todas las creaturas de la tierra están más o menos atormentadas, sino también con aquellas que todavía no existen, y que sólo pueden dicernirse con la perspicacia de la cobardía.

Entre todas las personas que sacrifican un avance a futuro, por una inclinación del presente, muy pocas ganan algo, en comparación con todas aquéllas que sufren el haberse congelado en la ociosidad. Otras se corrompen por algún placer con el poder para gratificar las pasiones; pero el descuidar nuestros deberes simplemente para evitar el trabajo de hacerlos (un trabajo que siempre es puntualmente recompensado), es sin duda hundirse bajo débiles tentaciones. La ociosidad nunca nos puede asegurar tranquilidad; la llamada de razón y conciencia atravesará el más cercano pabellón del perezoso, y aunque no tenga la fuerza para sacarlo de su guarida, será lo suficientemente ruidosa para no dejarlo dormir. Aquellos momentos que él no puede hacer útiles, al dedicarlos a la gran tarea de su ser, seguirán siendo tomados por poderes quen no lo dejarán hacer lo que él quiere; la aflicción y el remordimiento tomarán esos momentos, y no lo dejarán disfrutar de lo que él tan deseoso quiere apropiarse.


Y aquél que tiene la capacidad para imaginar la perfección, no se contentará fácilmente al no poder tenerla; y como la perfección no puede ser alcanzada, se perderá la oportunidad, en la vana esperanza de excelencia inalcanzable, de hacerlo bien.

La certeza de que la vida no puede ser larga, y la probabilidad de que será mucha más corta de lo que la naturaleza lo permite , debería despertar a cada hombre a la prosecución activa de lo que sea que anhele alcanzar. Es verdad que ninguna diligencia puede asegurar el éxito; la muerte quizá intercepte la carrera más rápida; pero aquél que sea interrumpido en la ejecución de una empresa honesta, tiene por lo menos el honor de caer en su rango, y ha peleado la batalla, aunque haya perdido la victoria.

Este ensayo lo dice todo, lo que traducí (una disculpa si a veces suena confuso o raro) es la idea central del argumento, si desean conocer el texto original y completo, pueden darle click aquí. Y para que quede aún más claro, a todos ustedes, procrastinadores: recuerden cuales son sus prioridades, recuerden todas las cosas que quieren hacer; la procrastinación es el ladrón del tiempo, y lo que haces hoy debería ser importante, pues estás intercambiando un día de tu vida por ello… “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

Edmy García/@edmy

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Comments

  1. Es una batalla contra uno mismo, pero no hay que dejarse ganar nunca Quién no ha procrastinado alguna vez… Yo creo que es un mal generacional y que cada vez vamos a peor y el que esté libre de culpa que tire la primera piedra!. Os dejo el enlace que creo puede seros de gran ayuda. http://web.workmeter.com/es/procrastinacion.html

    • Yo también creía que era algo generacional hasta que leí este texto de Johnson me di cuenta del proceso que ha sufrido la humanidad afectada por la procrastinación. Gracias por tu comentario, saludos! 🙂

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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