¡Como globos de Cantolla!

El Festival Multicultural de Globos de Cantolla 2012 ha terminado. Las fogatas han sido apagadas, las casas de campaña desmontadas y los globos desinflados en algún lugar de la atmósfera. El cerro de San Miguel vuelve a ser otro paraje vacío con una bonita vista hacia el Valle de la Ciudad de México. Pero el dolor en las piernas permanece, igual que el olor a humo y leña en la ropa.

El sábado 22, hacia las seis de la tarde, los estacionamientos designados para los asistentes al Festival ya estaban abarrotados. Los coches tenían que quedarse en algún lugar de la subida, con piedras detrás de las llantas, o en el patio de enfrente de las casas contiguas a la carretera México-Oaxtepec. La peregrinación comenzaba animada; decenas de personas bajaban de sus vehículos cargando con lo necesario para acampar, además de un par de chamarras pues, aun con sol, un cerro es un cerro, y el aire frío no perdona ni a los inicios del otoño.

El área destinada al evento fue una depresión en el cerro, un antiguo cráter de un volcán extinto, donde se siembran rábanos y otras hortalizas, cuyos restos fueron pulverizados por los cientos de botas y zapatos que pasaron sobre ellas durante los dos días del festival. Los puestos de comida se extendían alrededor, dejando el centro para los globos y los niños volando papalotes. El escenario, una plataforma pequeña, se alzaba en un extremo, siendo ignorado hasta que todos se dieron cuenta de que no había señal en ningún celular y los micrófonos probaron ser la única manera de encontrar a los miembros perdidos entre la multitud que crecía sin descanso conforme avanzaba la noche.

Festival Multicultural de Globos de Cantoya 2012; Foto: Alberto Vega

Había comida para todos los gustos; desde pizza para los que no querían arriesgarse a una infección estomacal, hasta tacos de conejo, mole, mariscos, tacos al pastor, quesadillas, sopes y huaraches, hotcakes de elote más grandes que la cara de un adulto, tortillas y pan de elote, atole de pinole y de galleta, ponche (pero aún sin tejocotes) y café de olla. Sin embargo, conforme el volumen de gente aumentaba y el hambre atraía a los más débiles, la comida empezó a escasear en cantidad y calidad, y los huaraches terminaron siendo tortillas duras embarradas de frijoles y con un pedazo de carne tiesa encima.

La Noche Mágica empezó con un cielo despejado, una media luna brillante y botes de basura vacíos, pero ya hacia las nueve de la noche había tantas fogatas encendidas que el humo hacía imposible ver los astros. Los globos comenzaron a lanzarse por aquí y por allá antes de que oscureciera por completo, sin coordinación, conforme la gente aprendía a encenderlos sin que estallaran en llamas a los pocos segundos. Aunque la gente del escenario instaban a esperar para lanzarlos simultáneamente, poco a poco el cielo se fue llenando de color y luces, y aunque no se soltaron 3 mil al mismo tiempo, sin duda fue un buen espectáculo.

Globo de Cantolla. Fotografía de Héroe Sin Empleo

La música llegó poco después. Grupos que tocaban melodías de Ghana, con tambores africanos y saxofones, y luego una banda de rock. Se seguían voceando nombres desde el escenario, media docena entre cada canción, como un “servicio a la comunidad”, y se siguieron lanzando globos solitarios hasta muy entrada la noche, cuando los globos aerostáticos fueron inflados lentamente y una lluvia ligera ahuyentó a los que no iban a pasar la noche en el páramo.

Globos aerostáticos en Milpa Alta; Foto: Alberto Vega

La huida, como a llegada, también fue entusiasta. A sentones y resbalones, el descenso por el cerro fue mucho menos doloroso que la subida. En la completa oscuridad los celulares constituyeron la única arma para no meter un pie en una madriguera o tropezar entre tierra suelta. Ya acostumbrados a ver la ciudad desde la ciudad misma, algunos capitalinos nos sorprendemos de la vista de ésta desde lugares tan cercanos y tan remotos como Milpa Alta.

El Festival Multicultural de Globos de Cantolla 2012 estuvo lleno de colores, luces, comida, música, baile, humo y globos, y nosotros explotamos ¡como globos de Cantolla!

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Comments

  1. Sin duda un estupendo evento que a pesar de las limitaciones en cuanto a coordinación resulto ser todo un espectáculo que, como bien mencionas, nos causo sorpresa al constatar el hermoso espectáculo en un lugar que se encuentra dentro de la ciudad y que a la vez parece tan alejado de ella… muy buena reseña. Solamente me gustaría saber si de casualidad conoces el nombre del DJ que estuvo amenizando la noche con Psycho. Escuche que mencionaron su nombre pero la verdad no puse atención… y me encontraba en mis 5 sentidos XD. Saludos!

    • Héroe Sin Empleo says:

      Gracias por el comentario, pero me temo que tampoco recuerdo el nombre del DJ. Supongo que el haber aspirado tanto humo de leña me hizo no estar tan alerta como me hubiera gustado. Qué bueno que te haya gustado el evento y la reseña, y esperemos más festivales en el futuro. ¡Saludos Heroicos!

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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