De regreso a los básicos

Hace aproximadamente un mes, Green Day estaba tocando sobre el escenario de un festival de radio en los Estados Unidos. A la mitad de la canción el vocalista, Billie Joe Armstrong, se dio cuenta que había una enorme pantalla con números rojos que indicaba que el tiempo de su presentación se agotaba. A Green Day les habían robado minutos de su set-list para dárselos a Usher y a Rihanna, quienes iban a cerrar el evento. La noticia no le sentó bien a Armstrong.

Dejó de tocar, lanzó injurias en contra de los organizadores y dándole de paso un tallón a Justin Bieber, tomó su guitarra y la martilló contra el suelo, provocando la euforia de miles de gargantas y el desconcierto de otras tantas. Acabando ese minuto de furia, la banda se retiró del escenario.

Faltaban un par de días para que “¡Uno!” (2012) el noveno disco de estudio de Green Day saliera a la venta, y por si el episodio punk del festival no fuera suficiente, al día siguiente nos enteramos que la banda cancelaba sus presentaciones porque Armstrong ingresaría a rehabilitación por problemas de drogas.

Para cuando el disco llegó a los anaqueles, todo mundo estaba hablando, otra vez, de Green Day.

Y es que la banda californiana no se distingue por ser silenciosa. Desde que “American Idiot” (2004) los lanzara al estrellato mundial, Billie Joe Armstrong (guitarra y voz), Tré Cool (batería) y Mike Dirnt (bajo) se han encargado de tomar el micrófono de la causa punk, abandonada desde los años 80, para llevarla a nuevas alturas comerciales y de popularidad. Con “American Idiot” desafiaron abiertamente al gobierno de George W. Bush y se instalaron como la voz rebelde de una escena musical uniforme y políticamente correcta.

American Idiot” se convirtió en el himno de toda una generación: sus videos en lo alto de las listas MTV, el disco entero transformado en una puesta en escena en Broadway.

Con “21st Century Breakdown” (2009), Green Day trató de llevar a nuevas alturas su música, bajo el concepto de “ópera rock” que otros artistas como The Who o Pink Floyd ya habían encumbrado. De nuevo la crítica política (si bien no muy elevada) era parte esencial del disco, así como la característica angustia juvenil tan propia del punk.

Ahora los californianos regresan a las listas de popularidad con “¡Uno!”, el primer disco de una trilogía, cuyas piezas restantes serán lanzadas el 13 de noviembre (“¡Dos!”) y el 13 de enero del año entrante (“¡Tré!”).

“¡Uno!” ya está a la venta

Sin embargo, para todos aquellos que esperaban un trabajo al estilo de “21st Century…” quedarán sin duda desconcertados. Porque lejos de una progresión en la complejidad de sus letras, o en la composición musical, Green Day parece haber decidido, a consciencia, regresar a unos orígenes de power chords simples y letras ligeras.

El tinte político desaparece por completo en este disco, quizá cuando esta voz se antojaba como más necesaria, atendiendo el clima tanto norteamericano como internacional. Pero no por eso, “¡Uno!” es un mal disco.

Al contrario, la banda se escucha sólida, (tight, como dicen los gringos), la voz de Armstrong idéntica en su energía y completamente viva. El disco es una entrega de sudor y ritmo de principio a fin, y no hay un momento de descanso o de relajación como en anteriores álbumes. Los coros son increíblemente pegadizos, quizá más que en cualquiera de sus otros discos.

Algunas canciones de este disco recuperan un espíritu del punk clásico, al estilo de los Ramones, como en “Let Yourself Go” y se agradece en ese mismo sentido que los arreglos, tanto en voz como en materia instrumental, sean mínimos a lo largo de todo el disco. Así, crudo, es como se antoja más mover la cabeza de arriba a abajo. Porque también pareciera que la idea de Green Day, para este disco, era tocarlo todo en vivo, por esa energía ininterrumpida que desprenden las 12 canciones.

“¡Uno!” es un disco divertido, pero que a veces recicla sin pudor sonidos de otras canciones de Green Day. Si alguien esperaba que estos hombres maduraran, se quedará con las ganas. Pero de que se divirtieron grabándolo (y nosotros escuchándolo), de eso no hay duda.

El álbum, de corta duración, funciona de manera perfecta como aperitivo: que vengan los dos que faltan.

Canciones destacadas:

Kill the Dj

Sweet 16

Rusty James

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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