El mito de Ono

Dice Paul McCartney que no fue Yoko Ono quien separó a los Beatles. Que si bien su presencia en el estudio no era lo que se dice encantadora e inspiradora para la banda en su conjunto, ella no fue razón suficiente ni única para que la banda británica se desintegrara después de apenas 8 años de crear música que hasta nuestros días resuena en los oídos.

La exculpación de Ono es un adelanto de lo que será una entrevista con Paul McCartney de una hora, en la cadena televisiva Al Jazeera, conducida por el británico David Frost, quien fuera conocido en los años 70 por su famosa entrevista post-Watergate al ex-presidente norteamericano Richard Nixon.

No será la primera vez que se encuentren Frost y McCartney; en 1964, el periodista le preguntó al músico qué pensaba hacer después de los Beatles (como muchos en la época, no alcanzaba a visualizar las alturas que rozarían los cuatro de Liverpool), a lo que McCartney respondía, entre risas, que quizá se retiraría de la música. Ahí, frente a la cámara, Frost vaticinó que sería hasta el lejanísimo año de 2010 cuando esto sucedería. Y Paul McCartney sigue aquí. Y Frost también.

Se sentarán frente a frente de nuevo para el programa televisivo de Frost: una hora de entrevistas a profundidad con diversos personajes. McCartney, quien no suele dar entrevistas largas ni hablar de su vida personal, accedió a esta charla, y de inmediato (semanas antes de que salga al aire) ya circulaban en los medios los primeros testimonios del ex-Beatle (¿podemos en verdad llamarle “ex” a él o cualquiera de los otros tres?).

Para quien esté interesado en la historia de esta banda, la declaración de McCartney no debería resultar una sorpresa. Si bien culpar a Ono de la separación de los Beatles ha sido una de las excusas más difundidas de la historia, la realidad apuntaba, desde los tiempos mismos de la separación, por otros lados.

La razón por la que los Beatles se separaron es la misma por la que se crearon: John Lennon. Fue él quien juntó a la banda. Quien, sin una gran cantidad de recursos musicales o talento nato como el de McCartney, lideró a la banda más grande de la historia, quien la llevó por los caminos de la experimentación musical y las posturas políticas. Para Lennon los Beatles siempre fueron una más de sus inquietudes existenciales, otra manera de expresión, como lo sería también la fotografía, el dibujo o las artes plásticas. Lennon creó a los Beatles de un capricho, y así también terminó con el grupo.

Ono y Lennon

Claro que no es la única razón, y una mucho mejor redacción de la historia detrás de la separación puede ser encontrada en inglés aquí, pero el ejemplo sirve para ilustrar que los motivos detrás del rompimiento son mucho más complejos que una mujer.

¿Entonces por qué cargarle la mano a Ono todos estos años? ¿Qué hay en esa mujer que ha alimentado a generaciones enteras de una figura villanesca para las noches de terror y vilipendio?

El mito de Ono no es otro que el de la otredad. El mismo que se encuentra detrás de la xenofobia, del rechazo a lo diferente, de la exclusión social. Ono, con sus largos cabellos negros, su apariencia desgarbada y su semblante serio, era la antítesis completa de las novias-Beatle que se conocían hasta ese entonces: las de Paul McCartney.

Rubias, sonrientes y fotogénicas, las novias de Macca inspiraban canciones de amor que se cantaban en todo el mundo y eran el perfecto y bello complemento a una banda de jóvenes que a su vez también eran considerados atractivos por miles. Ono, extranjera y japonesa encima de todo (el enemigo durante la aún fresca guerra mundial en ese entonces), era por el contrario, el elemento que distraía a Lennon de su misión redentora en el mundo. Era ella quien, habiendo roto ya un matrimonio (el de Lennon) y proveniente de un divorcio también, se colocaba como la mala del cuento de inmediato. El público, los jóvenes, la sociedad, sentían que Lennon perdía su compromiso con ellos al entregarse a Ono en cama durante días enteros.

Cuando la separación de la banda se consumó, los fanáticos tomaron el papel de la/el novio desdichado que ha sido cambiado/a por otra/o. El romance entre Lennon y Ono no era sino la pieza más visible de esa ruptura en la banda. Lennon, sonriente y paseando por el mundo del brazo de Yoko, apenas días después de haber roto con la banda, era una visión demasiado dolorosa para los miles de seguidores en el mundo. Como se dice comúnmente, Lennon no les guardó luto, ni a ellos, ni a los Beatles.

Aún así, el mito de Ono trasciende también esa descripción, y podría interpretarse con una interesante visión de género o feminista, como un rechazo a la figura de la mujer en un mundo de hombres. El desprecio por Ono podría ser también cultural, político y machista. Pero en otras secciones de esta misma revista hacen esos análisis mejor que yo. Me quedo con el mito que alcanzo a ver, y con el esfuerzo de McCartney, 40 y tantos años después, por apagar el fuego.

Quién diría; hay romances que nunca se olvidan.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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