Después del Protocolo de Kyoto

Hace casi 15 años en la ciudad de Kyoto, Japón, dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, se acordaron medidas entre los países industrializados con el objetivo de reducir los gases de efecto invernadero que afectan a la Tierra. En ese momento el propósito principal era reducir por lo menos en un 5% global en las emisiones contaminantes en el período entre 2008 y 2012.

A cada país se le otorgó una cuota que debía reducir en cuanto a emisiones, la cual dependía de su grado de industrialización, de su capacidad económica y de los efectos que producía en el medio ambiente. Aunque es importante mencionar que se establecían diferentes criterios a los países industrializados que a los países en desarrollo. Así por ejemplo, la Unión Europea se comprometió a reducir para finales de 2012 un 8% de sus emisiones. Mientras que otros países como Noruega, tenía permitido incrementar 1% las suyas.

A la fecha 191 países han firmado el Protocolo, de los cuales 187 lo han ratificado.

"¿Qué con Kyoto?" protesta de Greenpeace/ Fuente: Sustentator

“¿Qué con Kyoto?” protesta de Greenpeace/ Fuente: Sustentator

Los principales gases de efecto invernadero que se planeaban reducir con este Protocolo eran: dióxido de carbono, gas metano, óxido nitroso, hexafluoruro de azufre, perfluorocarbonos, hidrofluorocarbonos; los cuales son los causantes del tan temido calentamiento global.

A partir de 1998-1999, algunos países comenzaron a ratificar el Protocolo, tales como Turkmenistán, Trinidad y Tobago y Paraguay (México lo ratificó en septiembre de 2000). Sin embargo, el Protocolo no entró en vigor sino hasta febrero de 2005, cuando Rusia lo ratificó. Esto fue debido a que de acuerdo con el mismo Protocolo, sería vinculativo cuando se lograra la ratificación de los países culpables de por lo menos un 55% de las emisiones de óxido de carbono.

Principales contaminantes/ Fuente: atomitas

Falta de compromiso

Con Bill Clinton, EUA firmó el Protocolo, sin embargo, jamás se ratificó, y con George W. Bush declararon que no pensaban ratificarlo en un futuro, ya que evidentemente afecta su sector industrial, a la par que no puede permitir que se le quite poder del que tanto disfruta.

Por otro lado, en 2011 Canadá decidió salirse del Protocolo para evitar castigos por no haber cumplido su cuota de reducción de emisiones.

File:Kyoto Protocol participation map 2010.png

Verde oscuro: firmado y ratificado (anexo I y II), verde claro: firmado y ratificado, rosa: firmado, rojo: se retiró /Wikimedia

¿Qué sigue?

Muy poco se ha hecho por expandir o continuar con el Protocolo. En 2005 se realizó en Toronto, Canadá un grupo que tenía como objetivo negociar los compromisos que deberían de hacerse a partir del 2012. También en 2007, en Indonesia, se preparó una “hoja ruta” que pretendía solucionar el problema del vacío de acuerdos en materia de cambio climático después de 2012. Después en la COP15 en 2009, hecha en Dinamarca y COP16 en 2010 llevada a cabo en México, se habló de un seguimiento en materia de emisiones. Lo que se logró fue la creación de un Fondo Verde Climático además de la idea de aplazar el Protocolo un par de años más para lograr las cuotas requeridas. El año pasado en Sudáfrica se acordó extender el Protocolo de Kyoto pero no se ha decidido cuánto debería durar esta prórroga.

Actualmente se está llevando a cabo el COP18 en Doha, Qatar; donde sin duda el Protocolo de Kyoto tendrá un papel predominante. Esta cumbre empezó el 26 de noviembre y concluirá el 7 de diciembre. Veremos qué decidieron los países y cómo atenderán este tema.

El futuro del Protocolo de Kioto, a debate

COP18/Fuente: El Comercio

Por un lado se tendrían que especificar las nuevas cuotas de compromiso de cada país, pues éstas tendrían que basarse en emisiones de los años 2000 en adelante, ya no en los 90’s. Además de que en caso de hacerlo se tendría que establecer si el pacto nuevo sería coercitivo y vinculante. Por ejemplo, la UE pretende hacer más reducciones en un segundo periodo del Protocolo. Sin embargo, no hay que olvidar que hay países como Japón, Canadá y Rusia que se oponen a un segundo término del Protocolo o de algún tratado similar.

Los retos y peligros que plantea el no firmar (y ratificar) un segundo período del Protocolo podrían ocasionar graves y desastrosas consecuencias en el cambio climático. La comunidad internacional debe dejar de pensar en lo que perderán económicamente y comenzar a entender lo que significará ignorar reducir emisiones. A muy poco tiempo de que acabe el 2012, se debe entender que el tiempo apremia y que la Tierra no va a esperar.

Aquí pueden consultar el manual del Protocolo de Kyoto.

Por: Frida Arriaga/@frieDen19

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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