Cinépolis: El precio de la vida

“Ser bueno es fácil; lo difícil es ser justo”.

Víctor hugo

Hace unas cuantas semanas se dio a conocer en los medios de comunicación en México que un menor de edad había fallecido dentro de la sala de un cine en la delegación Iztapalapa. La noticia, turbia desde un principio pues se anunció 10 días después de ocurrida, generó distintos efectos en la opinión pública en nuestro país. Por un lado estaban quienes afirmaban que era una proyección de la violencia que el país vivía y que hoy le quitaba la vida a un menor de edad en la sala de un cine. Existían también quienes se enfocaban en denunciar el tiempo transcurrido entre el hecho y la publicación de la nota pero sobretodo en el tiempo que Cinépolis tardó en emitir un comunicado al respecto. Por supuesto también hubo quien se limitó a burlarse del hecho y escribirlas en 140 caracteres.

cinepolis-121112Como comenté anteriormente, el acontecimiento estuvo lleno de confusiones y versiones encontradas, de si el niño había muerto en el cine, de si había sido “desalojado” por personal del cine, de que ningún testigo había escuchado una detonación de arma de fuego hasta la versión oficial que afirma se trató de una bala perdida que ingresó por el techo.

El día de hoy se dio a conocer que Cinépolis indemnizó a los familiares del menor en donde autoridades judiciales afirmaron que la “reparación de daño” forma parte de un acuerdo privado al que llegaron los representantes legales de la firma de cines y los padres del menor, motivo por el cual no se dio a conocer el monto del acuerdo. De este modo, los familiares del menor desisten de continuar con acciones legales en contra de la empresa.

Es cierto que ninguna acción legal ni mucho menos un monto de dinero podrá solucionar la muerte de un niño, pero al parecer los padres del menor prefirieron recibir una importante suma de dinero y con ello recibir lo que ello involucra a buscar justicia con respecto a la muerte de su hijo. Y no se refiere a justicia con el fin de encontrar a la persona que jaló el gatillo de la pistola que disparó la bala que le quitaría la vida al menor, sino lo que este hecho evidenció una vez más.

Por ejemplo, el hecho de que al parecer los techos de los complejos de cine no son lo suficientemente resistentes para detener una bala, que los empleados del particular complejo Cinépolis entraron en complicidad con el hecho al evitar mencionar lo sucedido y evitarse problemas. Se evidenció también la falta de interés de la ciudadanía por presentar denuncias ante hechos que acontecen todos los días y lo cual es una muestra de lo podrido de nuestros sistemas judiciales. Asimismo hablamos de la poca importancia que el evento tuvo para los directos de Cinépolis pues tuvieron que pasar más de 10 días para que existiera un posicionamiento de parte de la empresa.

Y así como la muerte del menor ocupo grandes espacios en los medios de comunicación motivando el morbo de la sociedad y ocultando hechos mucho más trascendentes, llegó uno nuevo pues las cortinas de humo deben de fabricarse constantemente con el fin de desviar la atención del público consumidor de noticias.

Nemo el Capitán

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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