El Venado Artillero

“A menudo los héroes son desconocidos”.

Benjamin Disraelí

Hace un par de años con motivo del bicentenario del inicio de la lucha por la independencia, fuimos testigos de un pomposo desfile en la ciudad en donde se le rendía honores a los restos fúnebres de los “héroes patrios”. “Aquellos que nos dieron patria” residían en el Mausoleo del Ángel de la Independencia después de haber viajado por distintos puntos de la República y con motivo de las celebraciones, fueron exhibidos en Palacio Nacional como parte de la conmemoración de tan trascendente fecha.

¿Huesos de Hidalgo o del Venado artillero?

¿Huesos de Hidalgo o del Venado artillero?

Al respecto se generó toda una polémica en cuestión de si en verdad eran los restos de los hombres que habían luchado en aquel proceso histórico o pertenecían a desconocidos cuyos huesos fueron utilizados como objeto de culto, adoración y legitimación de gobiernos. La respuesta del gobierno federal fue de total hermetismo en donde sólo afirmaban que estaban seguros de que eran los huesos de los “héroes patrios” con base en estudios históricos y físicos. La información estuvo protegida por más de dos años por el IFAI en donde después de cumplirse los 2 años que marcaba el acuerdo, se pidió el inicio de una nueva solicitud para el requerimiento que permitiría el acceso a la información y una posterior prórroga solicitada por el INAH. A pesar de los trámites burocráticos interpuestos por distintas dependencias, el diario La Jornada tuvo acceso reciente a seis informes con información al respecto de los restos.

Para iniciar la polémica, el informe final reporta que el propósito de los análisis a los cuales fueron sometidos los restos no fue con para identificar a los “héroes” sino para “realizar un inventario detallado y determinar el estado de conservación, además de corroborar o desechar datos históricos relativos a éstos”.

Sin embargo lo más interesante viene a continuación. Al momento de conocer el contenido de las urnas que fueron extraídas del Ángel de la Independencia se conoció que en la urna atribuida a Xavier Mina se encontraron 200 huesos pertenecientes “posiblemente” a Hidalgo, Aldama, Mina, Allende, Pedro Moreno y Víctor Rosales. Por otra parte, en otra urna se encontraron pedazos de esqueletos que “se presupone” pertenecen a Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez y Morelos, basados únicamente en unas tarjetas que indicaban esa información. En esta segunda urna se encontraron más de 250 huesos, la mayoría correspondientes a adultos del sexo masculino además de cinco restos óseos de niños y cuatro pertenecientes a animales, particularmente venados. La historia no nos dice nada sobre ningún venado artillero.

En una tercera urna de madera se encontraron restos de un individuo adulto de entre 45-50 años que podría corresponder a Guadalupe Victoria por la placa de la urna, sin embargo también se encontraron restos de una persona de entre 19 y 21 años probablemente de sexo masculino y aún más restos de distintos sexos e incluso un hueso animal. Aquí encontrarás más información correspondiente a las especificaciones de los restos analizados.

Dejemos a un lado el hecho de que no nos sorprenda que en nuestro país pasen cosas como éstas en donde no sólo no se sabe si los restos que “se honran” son de los “héroes” en cuestión sino que incluso realizamos una ceremonia magna en honor a los restos de un venado. Hemos de hablar de dos cuestiones aquí, la primera de ella es que las celebraciones que se realizaron con motivo del bicentenario nos dejaron un mal sabor de boca o bien, nos dejaron la sonrisa sorprendida de un niño que duda si lo que le presentan como regalo de cumpleaños es cierto o sólo una mala broma. No he escuchado opinión alguna que se refiera a los festejos como “dignos”, “impactantes” o “trascendentales”, ni de intelectuales y escritores ni mucho menos de “gente de a pie” como nosotros. Pocos encontraron el significado al coloso que adornó la Plancha del Zócalo la madrugada del 15 de septiembre o a la Estela de Luz.

El segundo punto va en referencia a lo que pudimos haber esperado, no queríamos un nuevo monumento al cual acudir durante el transcurso de una marcha o como punto de reunión para festejos pamboleros. Deseábamos cambios, proyectos sociales, cambios estructurales, reformas. Queríamos dejar de anhelar con nostalgia el pasado glorioso de nuestro país, queríamos dejar en paz a los hombres “que nos dieron patria”. Y como relata el libro homónimo de Andrés Oppenheimer sobre la “obsesión latinoamericana con el pasado”, queríamos decir: ¡Basta de historias!

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Comments

  1. Es el ciervo de la nacion.

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El Cafetín de las 5

Revista cultural con sede en la Ciudad de México. 25 de abril 2011
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